Filosofía

Mary Wollstonecraft

Mary Wollstonecraft (married name Mary Wollstonecraft Godwin)

1787–1797 · Londres (Reino de Gran Bretaña)

En una frase

Mary Wollstonecraft fue una escritora y filósofa inglesa de finales del siglo XVIII cuyo libro Vindicación de los derechos de la mujer (1792) sostenía que las mujeres solo parecían menos capaces que los hombres porque se les negaba una educación real, lo que la convierte en una de las fundadoras del pensamiento feminista.

Mary Wollstonecraft
Imagen: John Opie · Public domain · Wikimedia Commons

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Para jóvenes lectores

Mary Wollstonecraft nació en Londres en 1759, hace más de 260 años. Su familia tenía a menudo problemas de dinero, y su padre podía ser cruel. Desde muy joven, Mary cuidó de su madre y de sus hermanas pequeñas.

En la época de Mary, a la mayoría de las niñas solo se les enseñaba a coser, bailar, tocar música y estar guapas para poder casarse. Se decía que las niñas no eran lo bastante inteligentes para aprender materias difíciles. Mary pensaba que eso era completamente falso.

Se hacía una pregunta muy sencilla: si nunca dejas que alguien vaya a la escuela, ¿cómo puedes luego decir que no es inteligente? Es como atar las alas de un pájaro y luego decir que los pájaros no pueden volar. Mary decía que las niñas y las mujeres pueden pensar y razonar igual que los niños y los hombres, si se les da la oportunidad de aprender.

Mary decidió ganarse la vida escribiendo, algo que muy pocas mujeres hacían entonces. Escribió libros para niños, novelas, un libro de viajes, una historia de la Revolución francesa y, la más famosa de todas, un libro llamado Vindicación de los derechos de la mujer. «Vindicación» significa defender algo y demostrar que es justo.

Mary murió en 1797, cuando solo tenía 38 años, unos días después de que naciera su segunda hija. Esa hija creció y se convirtió en Mary Shelley, quien escribió la famosa historia de Frankenstein.

Durante mucho tiempo, la gente habló más de la vida poco convencional de Mary que de sus ideas. Más tarde, las personas que luchaban por el derecho de las mujeres a votar y a ir a la universidad volvieron a leer sus libros. Hoy se la recuerda como una de las primeras grandes pensadoras sobre la igualdad de derechos de las mujeres.

De un vistazo

Vivió
27 de abril de 1759 – 10 de septiembre de 1797
Nació en
Spitalfields, Londres, Inglaterra
Principal lugar de trabajo
Londres (con estancias en Irlanda, París y El Havre, y un viaje por Escandinavia)
Papel
Escritora, traductora, crítica literaria, educadora y filósofa política
Obra más conocida
Vindicación de los derechos de la mujer (1792)
Otras obras principales
Reflexiones sobre la educación de las hijas (1787), Vindicación de los derechos de los hombres (1790), Visión histórica y moral de la Revolución francesa (1794), Cartas escritas durante una breve estancia en Suecia, Noruega y Dinamarca (1796), María, o Los agravios de la mujer (inconclusa, 1798)
Familia
Se casó con el filósofo William Godwin en 1797; madre de Fanny Imlay y de Mary Shelley, autora de Frankenstein
Época
La Ilustración tardía y la era de la Revolución francesa

Fácil

¿Quién fue Mary Wollstonecraft?

Mary Wollstonecraft (1759-1797) fue una escritora y filósofa inglesa conocida sobre todo por sostener que las mujeres merecen los mismos derechos básicos y el mismo tipo de educación que los hombres. Su libro más famoso, Vindicación de los derechos de la mujer, apareció en Londres en 1792. En él afirmaba que las mujeres no eran por naturaleza más débiles de mente que los hombres; solo lo parecían porque la sociedad las mantenía sin educar y las adiestraba para que se preocuparan por la belleza y por complacer a los demás.

Vivió en uno de los periodos más agitados de la historia europea. Las colonias americanas acababan de conseguir la independencia y, en 1789, la Revolución francesa empezó a derribar el viejo orden de reyes y nobles. En todas partes se discutía sobre los «derechos del hombre». Wollstonecraft planteó una pregunta incisiva: si esos derechos proceden de la razón y de Dios, ¿por qué habrían de pertenecer solo a los hombres?

En una carrera muy breve, de apenas diez años, escribió en muchos géneros: una guía para educar a las niñas, un libro infantil, dos novelas, panfletos políticos, una historia de la Revolución francesa y un libro de viajes. También tradujo obras del francés y del alemán y reseñó libros nuevos para una revista londinense. Hoy se la considera una de las figuras fundadoras de la filosofía feminista, aunque la palabra «feminista» no existía en su época.

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Fácil

Una infancia difícil y una independencia temprana

Mary nació el 27 de abril de 1759 en Spitalfields, Londres, la segunda de siete hermanos. Al principio su familia vivía con cierta holgura, pero su padre, Edward John Wollstonecraft, malgastó el dinero en proyectos fallidos, y la familia se mudaba una y otra vez de un lugar a otro. Él también se volvía violento cuando bebía; se dice que, siendo adolescente, Mary dormía frente a la puerta del dormitorio de su madre para protegerla. Asumió un papel casi maternal con sus hermanas pequeñas, Everina y Eliza, que mantuvo toda la vida.

Dos amistades marcaron sus primeros años. En Beverley, en Yorkshire, leía libros y asistía a conferencias de ciencia con su amiga Jane Arden. En Londres conoció a Fanny Blood, una joven a la que admiraba profundamente y de la que más tarde diría que le había abierto la mente. En 1784, Mary ayudó a su hermana Eliza, que probablemente sufría una depresión posparto, a dejar un matrimonio infeliz, un paso audaz en una época en que una esposa que abandonaba a su marido se exponía a la deshonra y a la pobreza.

Mary tenía muy pocas formas de ganar dinero. Los empleos abiertos a una mujer respetable pero pobre eran los de dama de compañía, institutriz o maestra, y probó los tres. Junto con sus hermanas y Fanny Blood, fundó una escuela en Newington Green, un pueblo al norte de Londres donde vivían muchos disidentes religiosos. Cuando Fanny se casó y se trasladó a Lisboa, Mary viajó allí en 1785 para cuidarla durante un embarazo difícil, pero Fanny murió. La escuela quebró mientras Mary estaba fuera.

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Fácil

«La primera de un nuevo género»: convertirse en escritora

Tras la muerte de Fanny, Mary trabajó cerca de un año como institutriz de las hijas de la familia Kingsborough, ricos terratenientes angloirlandeses en Irlanda. No se llevaba bien con lady Kingsborough, pero las niñas la adoraban; una de ellas, Margaret King, dijo más tarde que Mary le había liberado la mente de supersticiones. Aquella experiencia dio origen a su libro infantil, Relatos originales de la vida real (1788).

En 1787 tomó una decisión audaz: se mantendría a sí misma escribiendo. Muy pocas mujeres podían vivir entonces de su pluma. Escribió a su hermana que intentaba convertirse en «la primera de un nuevo género», una nueva clase de criatura. En Londres, el editor Joseph Johnson, partidario de causas liberales y radicales, la ayudó a encontrar dónde vivir y le dio trabajo estable. Tradujo libros, compiló una antología de lecturas para jóvenes y escribió reseñas, sobre todo de novelas, para la revista de Johnson, el Analytical Review.

En las famosas cenas de Johnson conoció a algunos de los pensadores más audaces de la época, entre ellos el panfletista Thomas Paine y el filósofo William Godwin, que más tarde se convertiría en su marido. En su primer encuentro, Godwin se sintió molesto: había ido a escuchar a Paine, pero Mary discutió con él toda la velada. El propio Johnson se convirtió en un amigo cercano, al que ella describía como un padre y un hermano a la vez.

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Fácil

Dos vindicaciones: los derechos de los hombres y los de la mujer

En noviembre de 1790, el político Edmund Burke publicó Reflexiones sobre la Revolución en Francia, que defendía la monarquía, la nobleza y la tradición, y atacaba a los partidarios ingleses de la Revolución, entre ellos Richard Price, un pastor que Mary conocía de Newington Green. Mary se indignó tanto que escribió una respuesta en menos de un mes. Vindicación de los derechos de los hombres apareció el 29 de noviembre de 1790, primero sin su nombre y luego, en una segunda edición, firmado por ella. Fue la primera de muchas réplicas en lo que se conoció como la Controversia de la Revolución, y la hizo famosa.

Su siguiente libro fue más allá. En 1791, el estadista francés Talleyrand presentó a la Asamblea francesa un plan de educación nacional que proponía que las niñas fueran educadas solo en el hogar, para la vida doméstica. Wollstonecraft respondió con Vindicación de los derechos de la mujer (1792), que dedicó a Talleyrand pidiéndole que lo reconsiderara. Sostenía que las mujeres debían recibir educación para ejercer la razón, de modo que pudieran ser verdaderas compañeras de sus maridos, madres sensatas para sus hijos y buenas ciudadanas.

Una de sus imágenes más célebres describe lo que una mala educación hace a las niñas: enseñadas desde la infancia a creer que la belleza es su cetro, la mente se amolda al cuerpo y, dando vueltas por su jaula dorada, solo busca adornar su prisión. El libro, en contra de una creencia extendida, fue en general bien recibido cuando se publicó. Solo más tarde, cuando salieron a la luz detalles de su vida privada, su reputación se resintió.

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Intermedio

Revolución, amor y duelo: Francia, Escandinavia y Londres

En diciembre de 1792, Wollstonecraft viajó a París para ver la Revolución con sus propios ojos, llegando aproximadamente un mes antes de que el rey Luis XVI fuera ejecutado. Se relacionó con los moderados girondinos y con otros visitantes británicos, como Helen Maria Williams. Después de que Francia declarara la guerra a Gran Bretaña en febrero de 1793, la vida se volvió peligrosa para los súbditos británicos, y cuando los jacobinos tomaron el poder e iniciaron el Terror, varios de sus amigos fueron guillotinados. Para protegerla, su amante, el aventurero estadounidense Gilbert Imlay, la inscribió en la embajada de Estados Unidos como su esposa, aunque no estaban casados.

En mayo de 1794, en El Havre, dio a luz a su primera hija, Fanny, llamada así en memoria de su amiga fallecida. Ese mismo año publicó Visión histórica y moral de la Revolución francesa, en la que intentaba explicar la Revolución como resultado de condiciones sociales, económicas y políticas, y no como la locura de una nación entera. Imlay, sin embargo, se fue alejando. De vuelta en Londres en 1795, intentó suicidarse. Después viajó con su bebé y una criada por Suecia, Noruega y Dinamarca por asuntos de negocios de Imlay; las cartas de ese viaje se convirtieron en Cartas escritas durante una breve estancia en Suecia, Noruega y Dinamarca (1796), su libro más popular en vida. A su regreso hizo un segundo intento de suicidio, arrojándose al Támesis, del que fue rescatada.

Poco a poco volvió a la escritura y al círculo de Johnson, y una amistad con William Godwin se transformó en amor. Cuando quedó embarazada, se casaron el 29 de marzo de 1797, aunque ambos habían criticado el matrimonio como institución. Vivieron en Somers Town, Londres, y Godwin conservó un estudio aparte cerca de allí para que ambos pudieran mantener su independencia. El 30 de agosto de 1797 dio a luz a una hija, Mary. La placenta no se desprendió por completo, sobrevino una infección, y Wollstonecraft murió de septicemia el 10 de septiembre de 1797, a los 38 años. Fue enterrada en la iglesia de St Pancras Old Church, en Londres.

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Intermedio

Sus ideas: razón, virtud e independencia

En el centro del pensamiento de Wollstonecraft está la idea de que todo ser humano es una criatura racional y moral creada por Dios, y que el propósito de la vida es crecer en virtud. La virtud, para ella, tiene «un único criterio eterno». Si eso es así, no puede haber un tipo de bondad para los hombres y otro para las mujeres. Las mujeres no debían formarse solo para ser dulces, encantadoras y obedientes; como los hombres, debían desarrollar entendimiento, dominio de sí mismas e independencia de pensamiento. Esto implicaba también que los hombres debían someterse a las mismas normas morales que las mujeres, lo que dejaba al descubierto el doble rasero sexual de su época.

No pensaba que la razón debiera aplastar el sentimiento. La filósofa Sylvana Tomaselli, en la Enciclopedia de Filosofía de Stanford, subraya que para Wollstonecraft la razón, la pasión y el apetito debían actuar en armonía. Lo que ella atacaba era una «sensibilidad» falsa y excesiva: el culto de moda a los sentimientos refinados que, pensaba, dejaba a las mujeres «zarandeadas por cada ráfaga pasajera de emoción» e incapaces de pensar con claridad.

La educación era su principal herramienta de cambio. Propuso escuelas diurnas de carácter nacional en las que niños y niñas se educaran juntos, «formados según el mismo modelo», porque hombres y mujeres que se casarán y criarán a los futuros ciudadanos deben compartir una formación común. También imaginó que las mujeres podrían llegar a ser médicas, estudiar política y dirigir negocios. Al mismo tiempo, su plan refleja las actitudes de su propia clase social: sugería que, a partir de los nueve años, los niños más pobres, salvo los más dotados, recibieran una educación aparte de la de los ricos.

Su ideal de matrimonio era la amistad entre iguales, y no una unión basada solo en la propiedad o en la atracción física. Tal como lo veía, la virtud solo puede florecer entre iguales, de modo que una sociedad que hace dependientes a las mujeres corrompe a ambos sexos. La dependencia vuelve a las mujeres taimadas y frívolas, y convierte a los hombres en tiranos.

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Intermedio

Sus escritos más allá de las Vindicaciones

Los primeros libros de Wollstonecraft trataban sobre educación. Reflexiones sobre la educación de las hijas (1787) es un libro de conducta, una guía de buen comportamiento, y Relatos originales de la vida real (1788) es una colección de cuentos morales para niños. Ambos enseñan la autodisciplina, la honestidad y el uso de la razón, y muestran la influencia del filósofo John Locke, aunque también conceden un lugar importante a la fe religiosa y al sentimiento.

Sus dos novelas critican el matrimonio tal como existía en su época. En Mary: A Fiction (1788), la protagonista se ve obligada a un matrimonio sin amor por dinero. En la inconclusa María, o Los agravios de la mujer, publicada tras su muerte en 1798, un marido encierra a su esposa en un manicomio. La amistad de esa novela entre la aristocrática María y Jemima, una mujer de clase trabajadora que la vigila, se considera a menudo uno de los primeros intentos de la literatura feminista de sugerir que las mujeres de distintas clases sociales comparten intereses comunes.

Cartas escritas durante una breve estancia en Suecia, Noruega y Dinamarca (1796) consta de 25 cartas que mezclan descripciones de paisajes nórdicos salvajes, observaciones sobre la sociedad y reflexiones sobre su propio dolor. Se vendió bien, fue elogiado por la crítica e influyó en los poetas románticos William Wordsworth y Samuel Taylor Coleridge. Godwin dijo más tarde que, si alguna vez un libro pudo hacer que un hombre se enamorara de su autora, ese libro era este.

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Intermedio

Una reputación destrozada y una larga recuperación

En enero de 1798, Godwin publicó Memorias de la autora de Vindicación de los derechos de la mujer. Pretendía que fuera un homenaje amoroso, pero describió abiertamente sus relaciones amorosas, su hija nacida fuera del matrimonio y sus intentos de suicidio. Muchos lectores quedaron escandalizados. El poeta Robert Southey acusó a Godwin de desnudar a su difunta esposa, y las sátiras se burlaron de ella y de mujeres como ella. Durante casi un siglo, su nombre se usó como advertencia y no como inspiración, y algunos novelistas crearon personajes ridículos inspirados en ella.

Aun así, algunos lectores mantuvieron vivas sus ideas. La poeta Mary Robinson la elogió en 1799. Los estudiosos han señalado alusiones a sus argumentos en las novelas de Jane Austen, que nunca la nombró. Las reformistas estadounidenses Lucretia Mott y Elizabeth Cady Stanton, que se conocieron en Londres en 1840, descubrieron que ambas la habían leído, y más tarde organizaron la Convención de Seneca Falls de 1848. A mediados del siglo XIX aparecieron nuevas ediciones de Vindicación de los derechos de la mujer en Gran Bretaña y Estados Unidos.

Con el auge de la campaña por el voto femenino, Wollstonecraft fue reivindicada. La sufragista Millicent Garrett Fawcett escribió la introducción de una edición del centenario de Vindicación de los derechos de la mujer en 1892, presentándola como una precursora del movimiento. En 1929, Virginia Woolf escribió que seguía «viva y activa» entre los vivos. A partir de la década de 1970, la investigación feminista produjo numerosas biografías y estudios nuevos, y más recientemente los filósofos la han leído como una pensadora moral y política de pleno derecho. En 2020 se inauguró una escultura en su honor en Newington Green.

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Avanzado

¿Liberal, republicana o radical religiosa? Debates sobre su pensamiento

Los estudiosos no coinciden en a qué tradición intelectual pertenece Wollstonecraft. Una lectura antigua y todavía influyente, asociada entre otros a Virginia Sapiro, la presenta como defensora de los valores liberales y de los derechos individuales, en una línea que arranca de Locke. Otros, como Alan Coffee, Lena Halldenius y Sandrine Bergès, la leen a través de la tradición republicana, en la que la libertad significa no estar sometido a la voluntad arbitraria de nadie. Según esta lectura, su blanco principal es la dominación y la dependencia, no simplemente la desigualdad de derechos legales, lo que explica por qué trata el matrimonio, la propiedad y la educación como cuestiones políticas. Claudia L. Johnson ya calificó Vindicación de los derechos de la mujer como «un manifiesto republicano», vinculándolo a la tradición de la Commonwealth del siglo XVII.

Una tercera línea de interpretación pone el acento en la religión. Barbara Taylor ha sostenido que llamar feminista a Wollstonecraft es anacrónico, y que la imagen de una liberal burguesa secular pasa por alto sus convicciones religiosas y su esperanza utópica en una era de felicidad prometida por Dios. Para Taylor, su objetivo principal era que las mujeres alcanzaran la virtud, y la liberación era el medio para lograrlo. Trabajos más recientes, como el de Emily Dumler-Winckler, examinan cómo utilizó, y a veces subvirtió, conceptos teológicos para defender la igualdad de las mujeres.

También hay debate sobre hasta qué punto reclamaba realmente la igualdad. Insistió en que la virtud tiene un solo criterio para ambos sexos y que hombres y mujeres son iguales ante Dios, pero también admitió que los hombres parecen destinados por la Providencia a alcanzar un grado mayor de virtud, y dirigió a los hombres su llamamiento a «romper nuestras cadenas». No está claro si pensaba que las mujeres debían tener pleno derecho al voto; solo sugirió que debían estar representadas en el gobierno. Algunas críticas feministas, entre ellas Cora Kaplan y Mary Poovey, han sostenido que Vindicación de los derechos de la mujer muestra una profunda incomodidad ante la sexualidad femenina, mientras que otras responden que, en su época, cualquier reivindicación de independencia política femenina se prestaba fácilmente a ser tachada de libertinaje sexual.

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Avanzado

El debate con Burke y Rousseau

La respuesta de Wollstonecraft a Burke fue inusual porque atacaba no solo su política, sino también su lenguaje. En su tratado anterior sobre lo sublime y lo bello, Burke había asociado la belleza con la debilidad y la feminidad, y lo sublime con la fuerza y la masculinidad. En Vindicación de los derechos de los hombres, ella volvió esas categorías contra él, argumentando que su compasión teatral por María Antonieta convertía a los ciudadanos en espectadores desmayados, y que su defensa de la tradición defendería también la esclavitud, por el simple hecho de ser antigua. Claudia Johnson considera este texto su primera crítica abiertamente feminista. Sin embargo, estudiosos más recientes, como Mary Fairclough, han puesto en duda esa oposición sencilla, señalando que el tratamiento del sentimiento y el instinto en ambos autores tenía mucho en común, y que Wollstonecraft se volvió más tarde más comprensiva con las preocupaciones de Burke sobre la sociedad comercial.

Su relación con Jean-Jacques Rousseau es igualmente ambivalente. Buena parte de Vindicación de los derechos de la mujer ataca el Emilio (1762) de Rousseau, que sostenía que una mujer debía educarse para complacer a los hombres, así como a autores de libros de conducta como James Fordyce y John Gregory. Y, sin embargo, ella asimiló mucho de Rousseau: su elogio de la naturaleza, su énfasis en el sentimiento sincero y sus esperanzas de una educación moral. Sus cartas escandinavas hacen eco de temas de sus Ensueños de un paseante solitario. Estudiosos como Christopher Brooke y Laura Kirkley han explorado cómo rechazó la imagen que Rousseau tenía de la feminidad mientras aprovechaba otras partes de su pensamiento.

Su historia de la Revolución francesa forma parte también de esta discusión. Detuvo el relato a finales de 1789, antes del Terror, quizá para defender los logros de la Revolución mientras condenaba su violencia posterior. Defendió a las mujeres que marcharon sobre Versalles en octubre de 1789 como amas de casa hambrientas, mientras que Burke las había llamado furias, y presentó a María Antonieta como producto de una corte que solo valoraba a las mujeres por su cuerpo y su capacidad de dar herederos. El historiador Tom Furniss ha llamado a este libro su obra más olvidada, y quizá la mejor; una segunda edición no apareció hasta 1989.

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Avanzado

Fuentes sobre su vida y el problema de las Memorias

Nuestro conocimiento de la vida de Wollstonecraft se basa en sus obras publicadas, sus numerosas cartas conservadas y las Memorias de Godwin. Las cartas, reunidas en una edición moderna a cargo de Janet Todd (2003), revelan con gran viveza sus estados de ánimo, sus amistades y sus dificultades. Pero eran ante todo documentos privados y emocionales, y los críticos no coinciden en cómo leer sus angustiadas cartas a Imlay: unos las ven como señales de depresión, otros como la reacción natural de una mujer extranjera sola con un bebé en medio de una revolución que había matado a sus amigos.

Las Memorias de Godwin son a la vez una fuente valiosísima y un problema. Las escribió la persona que mejor la conoció en sus últimos años, pero determinaron cómo se la recordó durante un siglo. Los estudiosos señalan que Godwin la presentó como una criatura de sentimiento equilibrada por su propia razón, y como más escéptica en religión de lo que sugieren sus propios escritos. Por eso, los biógrafos modernos procuran contrastar las Memorias con sus cartas y sus obras. Durante mucho tiempo, como ha observado la crítica Cora Kaplan, su vida se leyó con mucha más atención que su obra; la tarea de la investigación reciente ha sido invertir ese equilibrio.

El texto académico de referencia es The Complete Works of Mary Wollstonecraft, editado por Janet Todd y Marilyn Butler en siete volúmenes (1989). La investigación del siglo XXI la ha tratado cada vez más como una filósofa por derecho propio, examinando su diálogo con Locke, Hume, Adam Smith, Kant y Platón, y su crítica de la sociedad comercial, y no solo como una precursora del feminismo posterior.

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Ideas clave

La educación como raíz de la desigualdad
Las mujeres parecen menos racionales que los hombres no por naturaleza, sino porque se les niega una educación racional y se las adiestra para valorar la belleza y complacer a los demás.
Un único criterio de virtud
Como la virtud tiene un único criterio eterno dado por Dios, hombres y mujeres deben someterse a los mismos deberes morales, incluidas la castidad y la modestia para los hombres.
Razón y sentimiento en armonía
Criticaba la 'sensibilidad' excesiva, pero no quería que la razón anulara la pasión; los sentimientos bien educados deben impulsar la razón y dejarse guiar por ella.
Independencia
La verdadera virtud exige independencia de pensamiento y de sustento; la dependencia corrompe tanto a quien depende como a quienes ejercen poder sobre esa persona.
El matrimonio como amistad
El matrimonio debía ser una compañía racional entre iguales, y no un intercambio de propiedad ni una relación basada solo en la atracción física.
Coeducación nacional
Propuso escuelas diurnas gratuitas donde niños y niñas se educaran juntos 'según el mismo modelo'.
Derechos basados en la razón, no en la tradición
Frente a Burke, sostuvo que los derechos valen porque son razonables y justos, no porque sean una costumbre antigua.

Registros

  1. 1759 — Nace el 27 de abril en Spitalfields, Londres.
  2. 1784 — Abre una escuela en Newington Green con sus hermanas y Fanny Blood; ayuda a su hermana Eliza a dejar su matrimonio.
  3. 1785 — Viaja a Lisboa para cuidar a Fanny Blood, que muere; la escuela quiebra.
  4. 1786 — Se convierte en institutriz de la familia Kingsborough en Irlanda.
  5. 1787 — Publica Reflexiones sobre la educación de las hijas y se traslada a Londres para vivir de la escritura, con la ayuda de Joseph Johnson.
  6. 1788 — Publica Mary: A Fiction y Relatos originales de la vida real; empieza a escribir reseñas para el Analytical Review.
  7. 1790 — Vindicación de los derechos de los hombres, respuesta a Burke, aparece el 29 de noviembre.
  8. 1792 — Publica Vindicación de los derechos de la mujer; en diciembre viaja al París revolucionario.
  9. 1794 — Nace su hija Fanny Imlay en El Havre; se publica Visión histórica y moral de la Revolución francesa.
  10. 1796 — Se publican las Cartas escritas durante una breve estancia en Suecia, Noruega y Dinamarca, tras su viaje de 1795.
  11. 1797 — Se casa con William Godwin (29 de marzo); da a luz a Mary (30 de agosto); muere el 10 de septiembre.
  12. 1798 — Godwin publica sus Memorias sobre ella y su novela inconclusa María, o Los agravios de la mujer.

Glosario

Vindicación
Una defensa o justificación: demostrar que algo es justo o verdadero.
Ilustración
Un movimiento del siglo XVIII que confiaba en la razón y cuestionaba la tradición, la autoridad basada en la religión y los privilegios heredados.
Controversia de la Revolución
La guerra de panfletos británica de la década de 1790 sobre la Revolución francesa, iniciada por las Reflexiones de Burke y respondida por Wollstonecraft, Paine y otros.
Sensibilidad
Un ideal del siglo XVIII de sentimiento delicado y refinado; Wollstonecraft criticó sus excesos, sobre todo como modelo para las mujeres.
Libro de conducta
Un libro de consejos sobre el comportamiento adecuado, especialmente para mujeres jóvenes.
Disidentes
Protestantes ingleses que no pertenecían a la Iglesia anglicana; Newington Green era un centro de la vida disidente.
Girondinos y jacobinos
Facciones rivales de la Revolución francesa; los moderados girondinos fueron derrocados por los radicales jacobinos en 1793.
Republicanismo
Una tradición política que entiende la libertad como no estar sometido a un poder arbitrario, y que subraya la virtud cívica.
Septicemia
Envenenamiento de la sangre causado por una infección; la causa de la muerte de Wollstonecraft tras el parto.
Protofeminista
Pensadora que defendió la igualdad de las mujeres antes de que existieran la palabra 'feminismo' o un movimiento feminista organizado.

Preguntas y respuestas

¿Fue Mary Wollstonecraft a la escuela o a la universidad?

No. Entonces las mujeres no podían asistir a la universidad en Inglaterra. Fue en gran parte autodidacta, y aprendió a través de la lectura, la conversación y su trabajo como traductora y crítica literaria.

¿Tiene relación con la autora de Frankenstein?

Sí. Su segunda hija, nacida en 1797, fue Mary Wollstonecraft Godwin, más tarde Mary Shelley, autora de Frankenstein (1818).

¿Dijo que las mujeres debían poder votar?

No con claridad. En Vindicación de los derechos de la mujer sugirió que las mujeres debían estar representadas en el gobierno, pero sus principales reivindicaciones tenían que ver con la educación, la igualdad moral y la independencia. Los estudiosos aún debaten hasta dónde llegaban sus reivindicaciones políticas.

¿Fue atacada Vindicación de los derechos de la mujer cuando se publicó?

En su mayor parte, no. En 1792 fue en general bien recibida. La hostilidad creció después de 1798, cuando las Memorias de Godwin revelaron detalles de su vida privada.

¿Por qué fue a Francia durante la Revolución?

Quería ver con sus propios ojos la Revolución que había defendido por escrito, y escapar del dolor de una relación fallida en Londres. Presenció el juicio de Luis XVI y el Terror.

¿Es correcto llamarla feminista?

Es habitual, pero se debate. La palabra solo apareció en la década de 1890. Historiadoras como Barbara Taylor advierten de que tratarla como una feminista moderna puede ocultar sus creencias religiosas y su interés central por la virtud.

¿Cómo sabemos cosas sobre su vida?

Por sus libros, sus cartas conservadas y las Memorias (1798) de William Godwin, que los historiadores leen con espíritu crítico porque moldearon su reputación de manera muy poderosa.

Fuentes y lecturas recomendadas

  1. Sylvana Tomaselli, Mary Wollstonecraft. Stanford Encyclopedia of Philosophy
  2. Mary Wollstonecraft. Wikipedia
  3. A Vindication of the Rights of Woman. Wikipedia
  4. 메리 울스턴크래프트. Wikipedia (Korean)
  5. Janet Todd, Mary Wollstonecraft: A Revolutionary Life. Weidenfeld & Nicolson, 2000
  6. Barbara Taylor, Mary Wollstonecraft and the Feminist Imagination. Cambridge University Press, 2003
  7. Claudia L. Johnson (ed.), The Cambridge Companion to Mary Wollstonecraft. Cambridge University Press, 2002

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Redactado con ayuda de IA a partir de las fuentes publicadas arriba y revisado a medida que surgen nuevas investigaciones.

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