Filosofía

Meditaciones

Τὰ εἰς ἑαυτόν (Ta eis heauton, «A sí mismo»)

c. 170–180 d. C. · Carnunto, en la frontera del Danubio (provincia romana de Panonia)

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En una frase

Las Meditaciones son un cuaderno privado en el que el emperador romano Marco Aurelio, que escribía en griego en plena guerra y durante una epidemia mortal en la década de 170 d. C., se recordaba a sí mismo cómo debe pensar y actuar una buena persona.

Meditaciones
Imagen: Marcus Aurelius · Public domain · Wikimedia Commons

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Para jóvenes lectores

Imagina a un hombre muy poderoso que gobernaba un imperio enorme, desde Britania hasta Egipto. Entre guerras y días llenos de trabajo de gobierno, escribía mensajes cortos para sí mismo en un cuaderno: recordatorios para ser paciente, hacer bien su trabajo y no enfadarse con la gente que lo molestaba. Ese hombre era el emperador romano Marco Aurelio, y su cuaderno es el libro que llamamos las Meditaciones.

Marco no lo escribió para nosotros. Lo escribió para sí mismo, como si fuera un diario secreto de consejos. Lo escribió en griego, la lengua principal de las clases de filosofía para los romanos cultos. Hoy las notas están divididas en doce partes llamadas «libros», pero nadie sabe quién hizo esa división.

Cuando lo escribió, eran tiempos difíciles. Ejércitos de más allá del río Danubio atacaban el imperio, y una enfermedad terrible se extendía por las ciudades y los campamentos del ejército. Marco pasó años viviendo en campamentos de soldados, lejos de Roma. Algunas de sus notas dicen incluso dónde las escribió, como «en Carnunto», una ciudad fortificada romana a orillas del Danubio.

Marco seguía una forma de pensar llamada estoicismo. Los estoicos decían: algunas cosas dependen de ti, como tus decisiones y cómo tratas a los demás, y muchas otras no, como el tiempo que hace o lo que hacen otras personas. Así que no gastes tus fuerzas enfadándote por lo que no puedes cambiar. Usa tu energía para ser honesto, justo, valiente y amable.

Durante cientos de años después de la muerte de Marco, casi ningún escrito que se conserve menciona el cuaderno. Solo se conocen unas pocas copias hechas a mano, y una de las dos más importantes se ha perdido. Hoy se lee en todo el mundo: una sola editorial vendió más de 100 000 ejemplares en un solo año.

De un vistazo

Qué es
Una colección privada de notas filosóficas y recordatorios para sí mismo, no escrita para publicarse
Autor
Marco Aurelio, emperador romano de 161 a 180 d. C.
Cuándo
Durante la década de 170 d. C. (las fechas exactas se debaten; a menudo se sitúa hacia 170–180, y algunos estudiosos proponen hacia 171–175)
Dónde
Al menos en parte, en campamentos militares de la frontera del Danubio; unas notas del texto mencionan «entre los cuados, a orillas del Granua» y «en Carnunto»
Lengua
Griego (koiné), con muchas citas de autores griegos anteriores
Forma
Doce libros de entradas breves, desde lemas de una línea hasta reflexiones de una página
Filosofía
Estoicismo de época romana, muy influido por Epicteto
Conservación
Dos testimonios principales: el Codex Vaticanus Graecus 1950 (siglo XIV) y un manuscrito palatino perdido que se usó para la primera edición impresa (Zúrich, 1558/59)

Fácil

¿Qué son las Meditaciones?

Las Meditaciones son un conjunto de notas que Marco Aurelio, emperador de Roma de 161 a 180 d. C., escribió para sí mismo. No son un tratado con una argumentación planificada, ni un discurso, ni un código de leyes. Se parecen más a un cuaderno de trabajo: Marco repite las mismas ideas una y otra vez con palabras nuevas, discute consigo mismo y copia versos de poetas y frases de filósofos que le servían de ayuda. Casi todas las entradas se dirigen a un «tú», y ese «tú» es Marco.

Escribió en griego, no en latín. Para un romano culto del siglo II era lo natural: aunque Cicerón y Séneca habían escrito filosofía en latín, el griego seguía siendo la lengua principal de la enseñanza filosófica, y Marco había estudiado con maestros de habla griega desde niño. El texto se conserva en doce «libros», aunque no sabemos si fue el propio Marco quien hizo esa división; el primer escrito conocido que menciona doce libros es el léxico bizantino conocido como la Suda, de finales del siglo X.

No hay pruebas de que Marco quisiera que otras personas leyeran estas notas. La mayoría de los estudiosos piensa que las escribió para entrenar su propia mente, y por eso el libro resulta tan personal. Incluso el nombre es incierto. «Meditations» es un título moderno en inglés, y el encabezamiento griego Ta eis heauton, «a sí mismo» o «las cosas para sí mismo», aparece documentado por primera vez hacia el año 900 d. C. y quizá no se remonte en absoluto a Marco.

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Fácil

Qué contienen: doce libros de recordatorios

El libro 1 es distinto de los demás. Es una lista de agradecimientos: Marco repasa a sus familiares, maestros y amigos, y anota la buena cualidad que aprendió de cada uno: la modestia de uno, el dominio de sí de otro. De su maestro Junio Rústico, dice, aprendió que su carácter necesitaba corrección, y gracias a él llegó a leer las disertaciones del maestro estoico Epicteto. El libro termina con un agradecimiento a los dioses.

Los libros 2 a 12 están formados por cientos de entradas. Algunas son órdenes breves («¡Borra la impresión!»); otras, pequeños ensayos. Una muy conocida abre el libro 2: al amanecer, se dice, cuenta con encontrarte hoy con personas entrometidas, ingratas, arrogantes y deshonestas, y recuerda que son tus semejantes y que hemos nacido para colaborar, como las manos, los pies y los párpados. Otra, al comienzo del libro 5, empieza así: «Al amanecer, cuando te cueste levantarte, ten a mano este pensamiento: me levanto para hacer el trabajo de un ser humano».

Los lectores suelen notar con qué frecuencia se repiten unas pocas ideas: la muerte llega pronto para todos; la fama es vana; los defectos de los demás no pueden dañar tu carácter; haz bien la tarea que tienes delante. Los estudiosos han discutido si hay un orden oculto en los libros, pero la repetición tiene sentido si el propósito era la práctica y no la exposición. Marco escribe en el libro 4 que en ningún lugar puede uno retirarse a una mayor tranquilidad que en su propia alma, y el cuaderno fue una de las formas en que él hacía ese retiro.

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Intermedio

Escrito en guerra: la frontera del Danubio y la peste antonina

Marco subió al trono en 161 junto con su hermano adoptivo Lucio Vero. Casi de inmediato Roma entró en guerra con Partia, en el este (161–166). Los autores antiguos cuentan que los soldados que volvían de aquella campaña trajeron una epidemia, hoy llamada peste antonina, que se extendió por el imperio desde aproximadamente 165. El médico Galeno describió fiebre, diarrea y una erupción en la piel; la viruela ha sido durante mucho tiempo el diagnóstico preferido, pero estudios genéticos recientes han vuelto más prudentes a los estudiosos, y el sarampión es otro posible candidato. Las estimaciones de muertos varían enormemente. El propio Marco murió en 180, posiblemente de la misma enfermedad.

Al mismo tiempo aumentaba la presión en la frontera del Danubio. En las guerras que los historiadores llaman guerras marcomanas (166–180), pueblos germánicos como los marcomanos y los cuados, y los yázigas, de origen sármata, penetraron en territorio romano; hacia 170 los invasores llegaron incluso a sitiar Aquilea, en el norte de Italia. Marco pasó la mayor parte de la década de 170 con el ejército. Desde comienzos de esa década estableció su cuartel general en Carnunto, una fortaleza legionaria y ciudad a orillas del Danubio, al este de la actual Viena, y más tarde hizo campañas al otro lado del río contra los cuados.

Dos breves notas de los manuscritos vinculan el texto con estas campañas. Tras el libro 1 figura «Entre los cuados, a orillas del Granua» (probablemente el río Hron, afluente del Danubio), y tras el libro 2, «En Carnunto». Los editores discrepan sobre si cada nota cierra el libro anterior o encabeza el siguiente, pero en cualquier caso muestran que al menos una parte de la obra se escribió en campamentos militares o cerca de ellos. El cuaderno nunca describe batallas, pero la sombra de la guerra y la enfermedad está en todas partes, en su insistencia en que la vida es breve y en que hay que mantenerse en el propio puesto hasta el final.

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Intermedio

Ideas estoicas con la voz de Marco

El logos y la naturaleza. Los estoicos sostenían que el universo está ordenado por una razón divina, el logos, que lo atraviesa todo, y que la meta de la vida es vivir de acuerdo con la naturaleza. Marco vuelve a esto constantemente, pero a menudo de una forma llamativa: «o providencia o átomos». O el mundo está gobernado por una inteligencia, o es un torbellino azaroso de partículas, como enseñaban los epicúreos. Él prefiere claramente la primera respuesta, pero sostiene que en ambos casos la reacción correcta es la misma: actuar con justicia y no quejarse.

Lo que depende de nosotros. De Epicteto tomó Marco la clara división entre lo que depende de nosotros (nuestros juicios, decisiones y acciones) y lo que no (el cuerpo, los bienes, la reputación y los acontecimientos). No son las cosas las que nos perturban, repite una y otra vez, sino nuestras opiniones sobre ellas; así que cambia la opinión. Pierre Hadot organizó el pensamiento de Marco en torno a tres prácticas que se remontan a Epicteto: la disciplina del juicio (el asentimiento), la del deseo (aceptar lo que sucede) y la de la acción (obrar con justicia en favor de los demás).

La fugacidad. Marco se entrena para ver todo desde una gran altura y a lo largo de grandes periodos de tiempo. «Asia y Europa son rincones del cosmos; todo mar es una gota del cosmos», escribe en el libro 6. Los emperadores y filósofos del pasado ya son todos polvo, y lo mismo les ocurrirá a los aduladores y críticos de la corte de hoy. Esta «mirada desde lo alto» no pretende vaciar de sentido la vida, sino liberar la atención para lo que importa: la virtud, que para los estoicos era el único bien verdadero.

El deber y la ciudad cósmica. Para Marco, todo ser racional es conciudadano de una única ciudad universal, la cosmópolis, y debe a los demás justicia y ayuda. Expone sin rodeos su doble identidad: «Como Antonino, mi ciudad y mi patria es Roma; como ser humano, el cosmos». También se advierte a sí mismo: «Cuida de no convertirte en un César, de no teñirte de púrpura», un recordatorio de que su papel imperial era un deber que cumplir, no una identidad en la que convertirse.

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Intermedio

De un cuaderno perdido a un libro impreso

No se sabe cómo sobrevivieron las notas privadas de Marco a su muerte. Durante siglos, los testimonios guardan casi silencio. Herodiano, en el siglo III, elogió los escritos de Marco en términos generales; el orador Temistio, hacia 364 d. C., habló de los «preceptos» de Marco, lo que puede referirse o no a este libro; la Historia Augusta, una colección de biografías imperiales escrita probablemente en el siglo IV, cuenta en su Vida de Avidio Casio que, antes de partir hacia la guerra marcomana, Marco pasó tres días comentando los libros de sus «Exhortaciones». Ninguno de estos testimonios identifica claramente las Meditaciones.

La primera mención segura procede de Aretas, obispo bizantino de Cesarea y gran coleccionista de manuscritos. Antes de 907 escribió que poseía una copia antigua del «utilísimo libro» del emperador, tan vieja que se estaba deshaciendo, y que la había hecho copiar. En sus notas marginales a otros autores se refiere a la obra como ta eis heauton ēthika, «escritos éticos a sí mismo». Poco después, la Suda cita unos treinta pasajes y llama a la obra «guía de su propia vida» en doce libros. La copia de Aretas se ha perdido, pero quizá sea el antepasado de todos los manuscritos conservados.

Los textos modernos dependen sobre todo de dos testimonios. El primero es un códice del siglo XIV de la Biblioteca Vaticana, el Vaticanus Graecus 1950, en el que las Meditaciones aparecen junto a obras de Jenofonte y el Manual de Epicteto; su copista cometió muchos errores y se saltó unas cuarenta y tantas líneas. El segundo procedía de la biblioteca Palatina de Heidelberg: el poeta Michael Toxites se lo hizo llegar a Conrad Gesner en Zúrich, donde Wilhelm Xylander lo editó con una traducción latina en páginas enfrentadas al texto griego y Andreas Gesner lo imprimió. La portada lleva la fecha de 1558, y la edición suele datarse en 1558 o 1559. Cuando Xylander revisó su trabajo en 1568 ya no pudo consultar ese manuscrito, y nadie lo ha vuelto a ver desde entonces.

El título es, por tanto, un enigma. El griego Ta eis heauton procede de esta tradición manuscrita y de Aretas, no de ninguna fuente antigua cercana a Marco. La traducción inglesa de Meric Casaubon de 1634 contribuyó a fijar «Meditations» en inglés; otras versiones inglesas han usado «Thoughts» («Pensamientos»), «Communings with Himself» («Coloquios consigo mismo») o simplemente «To Himself» («A sí mismo»).

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Intermedio

Mientras tanto en el mundo: Roma, el océano Índico y la China Han

El cuaderno de Marco lo anima a considerarse ciudadano del mundo entero, y en su época había redes de comercio a larga distancia que unían el Mediterráneo, el océano Índico y la China Han. La historia oficial de la dinastía Han oriental, el Hou Hanshu, registra que en el noveno año de la era Yanxi del emperador Huan —166 d. C.— llegaron, desde más allá de la frontera de Rinan, una comandancia de la costa central de Vietnam, unos enviados de «Andun, rey de Da Qin», que traían marfil, cuerno de rinoceronte y caparazón de tortuga. Da Qin es el nombre chino del mundo romano, y en general se interpreta que Andun corresponde a «Antonino», nombre que llevaron tanto Antonino Pío (muerto en 161) como Marco Aurelio.

Los propios historiadores chinos desconfiaban: los regalos, señalaron, no eran ni valiosos ni raros, y se preguntaban si los relatos se habían exagerado. Muchos historiadores actuales creen que los visitantes eran comerciantes del Oriente romano que se presentaron como enviados, y no una embajada enviada por Marco. Lo que sí muestra el registro es que la noticia de unos visitantes «romanos» llegó a la corte Han a través de Rinan, desde el sur marítimo. El comercio en el lado romano del océano está documentado por separado. Los comerciantes del Egipto romano navegaban hasta la India con los vientos monzónicos, y un papiro de mediados del siglo II que hoy se conserva en Viena, el «papiro de Muziris», trata de un cargamento embarcado en el puerto indio de Muziris en la nave Hermapollon: 167 colmillos de elefante, una enorme cantidad de un producto que suele interpretarse como pimienta (unas 139 toneladas) y otras mercancías; la cuenta del cargamento en el reverso del papiro (el anverso conserva un contrato de préstamo), probablemente un registro privado de cálculos aduaneros, valora las mercancías que quedaban tras la deducción aduanera en casi siete millones de dracmas. Estos productos viajaban a lo largo de cadenas de puertos e intermediarios, no en viajes únicos entre Roma y China.

El año 166 fue también un momento decisivo dentro de China. En la corte Han, las facciones de eunucos convencieron al emperador Huan de expulsar a un grupo de funcionarios y estudiantes confucianos que los habían criticado, con lo que comenzaron las «prohibiciones partidistas»; en 168–169 siguió una purga más dura. Las fuentes chinas registran epidemias repetidas entre las décadas de 160 y 180, y en 184 el sanador religioso Zhang Jue encabezó la rebelión de los Turbantes Amarillos en el norte de China. La rebelión fue aplastada ese mismo año, pero los ejércitos reclutados contra ella, una nueva crisis en la corte tras la muerte del emperador Ling en 189 y las luchas entre caudillos militares que siguieron acabaron juntos por desintegrar la dinastía y abrieron paso al periodo de los Tres Reinos.

¿Golpeó la misma enfermedad a ambos imperios? El historiador William McNeill sostuvo en 1976 que las epidemias contribuyeron a debilitar tanto a la China Han como a Roma, y algunos estudiosos señalan que las epidemias chinas se concentran en las mismas décadas que la peste antonina. Pero no sabemos qué enfermedad fue la de China, y el vínculo sigue siendo una hipótesis. Lo que sí puede afirmarse con seguridad es que dos grandes imperios situados en los extremos de Eurasia afrontaron al mismo tiempo epidemias, presión en sus fronteras y tensiones políticas, mientras uno de sus gobernantes escribía en su cuaderno que Asia y Europa no eran más que rincones del cosmos.

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Intermedio

Recepción: de los eruditos del Renacimiento a la autoayuda moderna

En Bizancio, los eruditos leyeron el libro y sacaron extractos de él, y aparecen citas en antologías griegas de los siglos XIV a XVI. Su trayectoria en Occidente comenzó con la edición grecolatina de Xylander, que lo puso al alcance de los humanistas europeos. Luego llegaron las traducciones a las lenguas vernáculas; en inglés, a la versión de Meric Casaubon de 1634 le siguieron muchas otras, entre ellas la influyente traducción de George Long de 1862.

Para los europeos del siglo XIX, Marco se convirtió en un caso de prueba sobre si alguien que no era cristiano podía ser un modelo moral. En Sobre la libertad (1859), John Stuart Mill describió a Marco como quizá el mejor y más sabio gobernante de su época, cuyos escritos se acercaban a la ética cristiana, y que, sin embargo, por sentido del deber, persiguió el cristianismo. Mill lo llamó uno de los hechos más trágicos de la historia y lo usó para argumentar que ni siquiera la autoridad más sabia debe suprimir las opiniones. Matthew Arnold respondió con su propio ensayo sobre Marco en 1863, y el debate moldeó la imagen victoriana del emperador filósofo.

En el siglo XX, el libro llegó a la psicología. Los fundadores de la terapia cognitiva escribieron en 1979 que su enfoque podía remontarse a los filósofos estoicos, entre los que mencionaban a Marco Aurelio, y la idea estoica de que nuestros juicios moldean nuestras emociones pasó a ser central en la terapia cognitivo-conductual.

En el siglo XXI, las Meditaciones se convirtieron en un éxito de ventas. Penguin informó de que las ventas de su edición se multiplicaron varias veces en la década de 2010 y superaron los 100 000 ejemplares en 2019. Autores como Ryan Holiday reunieron en internet un gran público en torno al «estoicismo moderno», y políticos desde Bill Clinton hasta el ex primer ministro chino Wen Jiabao han elogiado el libro. Los críticos, incluidos filósofos que celebran este renacimiento, advierten que las frases sacadas de contexto pueden convertir a Marco en un gurú de la productividad o de la represión emocional, algo muy alejado de un texto que no deja de pedir a su autor que sirva a los demás.

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Avanzado

Distintas perspectivas

¿Filosofía o ejercicio espiritual? Durante mucho tiempo, los lectores han tratado las Meditaciones como un resumen de la doctrina estoica o como una ventana a la personalidad y los estados de ánimo de Marco. Pierre Hadot, en La Citadelle intérieure (1992; en inglés, The Inner Citadel, 1998), sostuvo en cambio que el texto es una serie de «ejercicios espirituales»: Marco seguía el consejo de Epicteto de poner por escrito cada día los principios fundamentales del estoicismo, para hacerlos vívidos y vivir conforme a ellos. Desde este punto de vista, la repetición, la fuerza retórica y las imágenes sombrías son herramientas, no confesiones, y Hadot advirtió contra la tentación de leerlas como pistas sobre la psicología del emperador. Los reseñistas han elogiado la lectura de Hadot, aunque han cuestionado partes de ella: Rachana Kamtekar, por ejemplo, señaló que la necesidad de recursos literarios persuasivos encaja mal con la psicología estoica ortodoxa, y que su explicación de la doctrina estoica de las cosas «indiferentes» hace que los estoicos parezcan más confusos de lo que eran.

¿Estoico ortodoxo o ecléctico? Marco cita a Heráclito, Platón y Demócrito, e incluso aprueba lo que dice Epicuro sobre el dolor. Nueve veces plantea la alternativa «providencia o átomos». Algunos estudiosos, como John Rist y Julia Annas, lo han interpretado como señal de que su dominio de la física estoica era flojo; otros, entre ellos Hadot, lo leen como un argumento de que la forma de vida estoica se sostiene sea cual sea la física verdadera. La Stanford Encyclopedia añade una advertencia de método: como Marco escribe para producir en sí mismo ciertas actitudes, afirmaciones que parecen contradictorias pueden ser exageraciones deliberadas, y leerlas como doctrina lo hace parecer más ecléctico e impreciso de lo que era.

Los ideales y el reinado. Los elogios del libro a la justicia y la paciencia conviven con un historial duro. Bajo Marco se ejecutó a cristianos: el apologista Justino fue decapitado en Roma hacia 165 por orden del prefecto de la ciudad, Junio Rústico, el mismo maestro estoico al que Marco da las gracias en el libro 1, y en 177 los cristianos de Lyon y Vienne fueron torturados y ejecutados en Lyon después de que el gobernador consultara al emperador, quien, según la carta de los supervivientes conservada por Eusebio, ordenó ejecutar a quienes confesaran ser cristianos y liberar a quienes lo negaran. Los historiadores discrepan sobre el papel personal de Marco: las persecuciones eran locales e impulsadas por multitudes y gobernadores, los escritores cristianos de la época no lo culparon directamente, y Tertuliano llegó a presentarlo como un protector basándose en una carta que hoy se considera falsa. Las propias Meditaciones mencionan a los cristianos una sola vez (11.3), en un comentario despectivo sobre morir «por pura obstinación»; muchos editores creen que esas palabras son una nota marginal de un lector posterior que se coló en el texto.

La elección de Cómodo. Los «buenos emperadores» anteriores a Marco habían adoptado en su mayoría a sus herederos; Marco nombró coemperador a su hijo biológico Cómodo en 177, y Cómodo gobernó en solitario desde 180 hasta que fue asesinado en 192. El senador Casio Dion, que lo vivió, escribió que con la muerte de Marco la historia pasó «de un reino de oro a uno de hierro y herrumbre». Quienes defienden a Marco, como el historiador Michael Grant, sostienen que dejar de lado a un hijo adulto en favor de otra persona casi con seguridad habría desembocado en una guerra civil; los autores antiguos ya trataban esa elección como la gran desgracia de su vida: la Historia Augusta comenta que, si Marco hubiera sido verdaderamente afortunado, no habría dejado un hijo. Incluso la idea de Marco como el «rey filósofo» de Platón es en parte una construcción: la Historia Augusta dice que citaba a menudo la sentencia de Platón según la cual los Estados prosperan cuando gobiernan los filósofos, y los apologistas cristianos lo halagaban como filósofo; sin embargo, en su propio cuaderno se dice que no espere la República ideal de Platón y que se contente con que avance incluso la cosa más pequeña.

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Avanzado

Pruebas y método: leer un texto privado y dañado

Toda edición moderna es una reconstrucción. Desaparecido el manuscrito palatino, sus lecturas solo sobreviven a través de la edición impresa de Xylander, que los editores cotejan con el códice vaticano. Las antologías elaboradas por lectores bizantinos aportan algo más: un manuscrito de Darmstadt (n.º 2773) conserva más de cien extractos de los nueve primeros libros, y un manuscrito de París (gr. 319), unas cuantas decenas de los cuatro primeros. Muchos pasajes siguen corruptos, y las ediciones a veces dividen y numeran las entradas de forma distinta, de modo que una misma frase puede llevar referencias ligeramente diferentes.

La datación se apoya en pruebas escasas. Las dos notas de lugar, las referencias internas a la vejez y la muerte, y lo que sabemos de los desplazamientos de Marco apuntan a la década de 170, pero los estudiosos proponen intervalos distintos, desde aproximadamente 170–180 hasta un intervalo más reducido, hacia 171–175, y se debate si las entradas se escribieron en el orden en que aparecen hoy.

El mayor problema de método es el género. Si las Meditaciones son un ejercicio privado, sus afirmaciones no pueden leerse sin más como una autobiografía de Marco ni como un registro de su política; la distancia entre el cuaderno y el reinado puede ser precisamente lo que el cuaderno intentaba salvar. Por eso los historiadores lo combinan con otras fuentes —la historia de Casio Dion (conservada en extractos bizantinos), la poco fiable Historia Augusta, las inscripciones, las monedas, la Columna de Marco Aurelio en Roma, los escritos médicos de Galeno y las cartas de su maestro Frontón—, mientras que los filósofos lo leen junto a Epicteto. Cada disciplina ve un Marco distinto, y el cuaderno rara vez zanja sus desacuerdos.

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Ideas clave

Logos
La razón divina que, para los estoicos, ordena todo el cosmos. La razón humana participa de ella, así que vivir racionalmente significa vivir de acuerdo con la naturaleza.
Lo que depende de nosotros
La distinción, heredada de Epicteto, entre nuestros propios juicios y decisiones, que están en nuestro poder, y las cosas externas como la salud, la riqueza y la reputación, que no lo están.
Providencia o átomos
La disyuntiva recurrente de Marco: o el mundo está gobernado por una inteligencia, o es un choque azaroso de átomos. Sostiene que, en cualquiera de los dos casos, hay que actuar con justicia y serenidad.
La fugacidad y la mirada desde lo alto
Imaginar toda la historia y la Tierra entera a la vez para ver lo breves que son la fama, el dolor y las disputas, y liberar la atención para la virtud.
Cosmópolis
La idea estoica de que todos los seres racionales son ciudadanos de una única ciudad universal, con deberes de justicia entre sí.
El deber y el propio puesto
Marco trata su papel de emperador como un puesto asignado por la naturaleza que hay que desempeñar bien, sin vanidad: «sin teñirse de púrpura».
La escritura como ejercicio
La tesis de Pierre Hadot según la cual el cuaderno era una herramienta para entrenar la mente reescribiendo los principios fundamentales, y no un libro para lectores.

Registros

  1. 121 d. C. — Marco Aurelio nace en Roma (26 de abril).
  2. 161 d. C. — Marco se convierte en emperador junto con Lucio Vero; comienza la guerra contra Partia.
  3. c. 165 d. C. — La peste antonina comienza a extenderse por el Imperio romano.
  4. c. 165 d. C. — El maestro cristiano Justino es ejecutado en Roma bajo el prefecto de la ciudad Junio Rústico, maestro estoico de Marco.
  5. 166 d. C. — El Hou Hanshu registra la llegada por mar a la China Han de enviados de «Andun, rey de Da Qin»; en la corte Han comienza la primera prohibición partidista.
  6. c. 170 d. C. — Pueblos del norte invaden Italia y sitian Aquilea; Marco dirige la guerra desde Carnunto a comienzos de la década de 170. Al menos una parte de las Meditaciones se escribe durante estas campañas, aunque no se sabe cuándo empezó.
  7. 177 d. C. — Cómodo se convierte en coemperador; cristianos de Lyon y Vienne sufren martirio en Lyon.
  8. 180 d. C. — Marco muere durante una campaña (17 de marzo); Cómodo gobierna en solitario y firma la paz en el Danubio.
  9. 184 d. C. — Estalla la rebelión de los Turbantes Amarillos en la China Han.
  10. c. 907 d. C. — Antes de esta fecha, Aretas de Cesarea hace copiar un ejemplar antiguo del libro: la primera mención segura de la obra.
  11. 1558 — Aparece en Zúrich la primera edición impresa de Wilhelm Xylander, con traducción latina (fechada en 1558; a menudo se indica 1558/59).
  12. 1634 — Meric Casaubon publica la primera traducción inglesa.
  13. 1859 — Sobre la libertad, de John Stuart Mill, usa la persecución de los cristianos bajo Marco como advertencia sobre la autoridad.
  14. 1992 — La Citadelle intérieure, de Pierre Hadot, lee las Meditaciones como ejercicios espirituales.

Glosario

Estoicismo
Escuela filosófica griega fundada por Zenón de Citio hacia 300 a. C., que enseñaba que la virtud es el único bien y que hay que vivir de acuerdo con la naturaleza.
Epicteto
Maestro estoico (hacia 50–hacia 135 d. C.), nacido esclavo, cuyas lecciones, recogidas por su discípulo Arriano, fueron el principal modelo filosófico de Marco.
Griego koiné
El griego común que se usaba en todo el Mediterráneo oriental en época romana, también entre los romanos cultos para la filosofía.
Guerras marcomanas
Guerras de 166–180 d. C. entre Roma y pueblos del norte del Danubio, entre ellos los marcomanos, los cuados y los yázigas.
Peste antonina
Epidemia que se extendió por el Imperio romano desde aproximadamente 165 d. C.; no se sabe con certeza de qué enfermedad se trataba.
Carnunto
Fortaleza legionaria y ciudad romana a orillas del Danubio, en la provincia de Panonia, al este de la actual Viena, que Marco usó como cuartel general.
Códice
Libro manuscrito con páginas, la forma habitual de los manuscritos medievales.
Editio princeps
Primera edición impresa de un texto antiguo; en el caso de las Meditaciones, la edición de Xylander publicada en Zúrich en 1558/59.
Da Qin
Nombre que usan las fuentes chinas de la época Han para el mundo romano, que conocían sobre todo de oídas.
Ejercicios espirituales
Término de Pierre Hadot para designar prácticas antiguas de pensamiento, escritura e imaginación destinadas a transformar la manera de vivir de una persona.

Preguntas y respuestas

¿Quería Marco Aurelio que la gente leyera su cuaderno?

Probablemente no. Nada en el texto se dirige a otro lector que no sea él mismo, y la mayoría de los estudiosos lo considera un entrenamiento personal y privado. No se sabe cómo sobrevivió ni cómo llegó a hacerse público.

¿Por qué escribía en griego un emperador romano?

El griego era la lengua principal de la educación filosófica en el mundo romano, aunque romanos como Cicerón y Séneca también escribieron filosofía en latín. Marco aprendió griego desde niño y estudió con maestros de habla griega, así que le resultaba natural pensar la filosofía en griego.

¿Es «Meditaciones» el título auténtico?

No se conserva ningún título de Marco. El encabezamiento griego Ta eis heauton («A sí mismo») está documentado por primera vez hacia el año 900 d. C., y «Meditations» es un título moderno en inglés.

¿Dónde se escribió?

Al menos una parte se escribió durante las campañas en la frontera del Danubio. Unas notas del texto dicen «entre los cuados, a orillas del Granua» y «en Carnunto», una ciudad fortificada romana situada al este de la actual Viena.

¿Persiguió Marco Aurelio a los cristianos?

Durante su reinado se ejecutó a cristianos, sobre todo a Justino en Roma (hacia 165) y a los mártires de Lyon (177), donde, según se cuenta, la resolución del emperador ordenó la muerte de quienes confesaran su fe. Se debate hasta qué punto dirigió él personalmente la persecución.

¿Envió Roma una embajada a China durante su reinado?

Los registros chinos describen la llegada en 166 de enviados de «Andun, rey de Da Qin». Muchos historiadores creen que eran comerciantes que afirmaban representar a Roma, y no embajadores oficiales de Marco.

¿Hasta qué punto es fiable el texto que leemos hoy?

En conjunto, bastante fiable, pero depende de muy pocos manuscritos, uno de los cuales se ha perdido, así que muchos pasajes concretos son inciertos y los editores todavía discrepan sobre algunas lecturas.

¿Son las Meditaciones buena filosofía o simple autoayuda?

Existen ambas lecturas. Unos las valoran como testimonio de la ética estoica; otros, siguiendo a Hadot, como un ejercicio práctico; los críticos advierten que la autoayuda moderna a menudo elimina su exigencia de servir a los demás.

Fuentes y lecturas recomendadas

  1. Rachana Kamtekar, Marcus Aurelius. Stanford Encyclopedia of Philosophy
  2. John Sellars, Marcus Aurelius. Internet Encyclopedia of Philosophy
  3. Stoicism. Stanford Encyclopedia of Philosophy
  4. Epictetus. Stanford Encyclopedia of Philosophy
  5. Meditations. Wikipedia
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Redactado con ayuda de IA a partir de las fuentes publicadas arriba y revisado a medida que surgen nuevas investigaciones.

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