Filosofía

Marco Aurelio

Marcus Aurelius Antoninus (Latin); Μᾶρκος Αὐρήλιος Ἀντωνῖνος (Greek)

161–180 d. C. · Vindobona (cerca de Viena)

En una frase

Marco Aurelio fue un emperador romano que gobernó entre los años 161 y 180 d. C. y que, mientras libraba guerras y afrontaba una terrible epidemia, escribió notas privadas sobre cómo mantenerse sereno, ser justo y obrar bien; hoy las conocemos como las Meditaciones.

Marco Aurelio
Imagen: Unknown · CC BY 2.5 · Wikimedia Commons

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Para jóvenes lectores

Marco Aurelio gobernó el Imperio romano, uno de los estados más grandes del mundo antiguo, hace unos 1850 años. Era una persona muy poderosa. Pero lo que lo hizo famoso para siempre no fue una batalla ni un palacio, sino un pequeño cuaderno que escribió solo para sí mismo.

En ese cuaderno, Marco se daba consejos, como cuando hablas contigo mismo antes de un examen difícil. Escribía ideas como estas: si alguien te trata mal, recuerda que quizá no sabe actuar mejor; no puedes controlar lo que hacen los demás, pero sí cómo respondes; y haz cada tarea con cuidado y sin quejarte.

Marco seguía una forma de pensar llamada estoicismo. Los estoicos creían que lo más importante en la vida es ser una buena persona: valiente, justa, honesta y capaz de controlarse. Decían que puedes perder el dinero, la fama e incluso la salud, pero que nadie puede quitarte tu bondad si tú no renuncias a ella.

Ser emperador era difícil. Durante muchos años, Marco vivió en campamentos militares cerca del río Danubio, lejos de Roma, porque varios pueblos atacaban las fronteras del imperio. Al mismo tiempo, una enfermedad terrible se extendió por el imperio y mató a muchas personas. Marco escribía su cuaderno en griego, a menudo por la noche, para conservar la calma.

Nunca pensó que otras personas lo leerían. Pero alguien lo conservó después de su muerte y hoy personas de todo el mundo lo leen para aprender a mantener la calma y tratar bien a los demás cuando la vida se pone difícil.

De un vistazo

Vivió
26 de abril de 121 – 17 de marzo de 180 d. C.
Reinado
161–180 d. C. (junto con Lucio Vero entre 161 y 169, y con su hijo Cómodo desde 177)
Nacimiento y muerte
Nació en Roma; murió durante una campaña en la frontera del Danubio, en Vindobona (Viena) o en Sirmio (Sremska Mitrovica), según distintas fuentes
Papel
Emperador romano; filósofo y escritor estoico
Obra principal
Meditaciones (en griego, ta eis heauton, «a sí mismo»), doce libros de notas privadas en griego, escritos hacia 170–180
Filosofía
Estoicismo romano, muy influido por Epicteto
Acontecimientos principales de su reinado
Guerra contra Partia (161–166), peste antonina (desde 165), guerras marcomanas (hacia 166–180), rebelión de Avidio Casio (175)
Legado
Último de los «cinco buenos emperadores»; las Meditaciones figuran entre las obras de filosofía antigua más leídas

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¿Quién fue Marco Aurelio?

Marco Aurelio fue emperador de Roma desde 161 hasta 180 d. C., cuando el Imperio romano se extendía desde Britania hasta Egipto y desde Hispania hasta Siria. Se le recuerda como un gobernante concienzudo que pasó gran parte de su reinado defendiendo las fronteras del imperio y como autor de las Meditaciones, un cuaderno privado de reflexiones filosóficas que se ha convertido en uno de los libros más leídos del mundo antiguo.

Nació en Roma el 26 de abril de 121, en una familia rica e influyente originaria de Hispania. Su padre murió cuando él tenía unos tres años, y lo criaron su madre, Domicia Lucila, y su abuelo. El emperador Adriano reparó en aquel niño serio y sincero y, según se cuenta, lo apodó «Verísimo», es decir, «el más sincero», en un juego de palabras con su apellido Vero.

En 138, Adriano, que no tenía hijos varones, eligió a Antonino Pío como sucesor con la condición de que adoptara a dos jóvenes: Marco, de dieciséis años, y Lucio, menor que él y conocido después como Lucio Vero. Desde entonces, Marco se preparó para gobernar. En 145 se casó con Faustina la Menor, hija de Antonino; tuvieron al menos trece hijos, muchos de los cuales murieron pequeños.

Cuando Antonino murió en 161, Marco se convirtió en emperador y enseguida nombró a Lucio coemperador. Fue la primera vez que Roma tuvo dos emperadores con el mismo título. Lucio murió en 169 y Marco gobernó solo hasta que nombró coemperador a su hijo Cómodo en 177. Marco murió en 180 durante una campaña en el Danubio.

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Un estudiante apasionado por la filosofía

Como futuro emperador, Marco recibió la mejor educación disponible. Su maestro más famoso fue Marco Cornelio Frontón, el principal orador latino de su época, quien le enseñó el arte de hablar en público. Marco y Frontón intercambiaron cartas afectuosas durante décadas; muchas se conservan y ofrecen una imagen poco común de la vida cotidiana del joven príncipe: sus estudios, sus resfriados y sus vendimias. También estudió retórica griega con el rico ateniense Herodes Ático.

Sin embargo, a Marco le atraía más la filosofía que la retórica. Según la Historia Augusta, cuando tenía unos doce años adoptó el manto áspero de un filósofo griego y durmió en el suelo hasta que su madre lo convenció de usar una cama. Hacia los veinticinco años se dedicó con más decisión a la filosofía, para decepción de Frontón. Entre sus maestros de filosofía estuvieron los estoicos Junio Rústico, Apolonio de Calcedonia y Sexto de Queronea.

El primer libro de las Meditaciones es una lista de agradecimientos: Marco nombra a familiares, maestros y amigos, y anota lo que aprendió de cada uno. De su abuelo aprendió el buen carácter y la serenidad; de su madre, la generosidad y una vida sencilla; y de Rústico, que necesitaba corregir su carácter. Rústico también le prestó de su biblioteca una copia de los apuntes de las enseñanzas de Epicteto. Epicteto, un antiguo esclavo que llegó a ser uno de los grandes maestros estoicos, fue el pensador que más influyó en Marco.

Esta lista revela algo importante sobre Marco: creía que aprendemos a obrar bien de otras personas y que la gratitud ayuda a recordar los ejemplos que queremos seguir.

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El estoicismo en pocas palabras

El estoicismo fue una escuela filosófica fundada en Atenas hacia 300 a. C. por Zenón de Citio. Su nombre procede de la Stoa Poikilé, el «Pórtico Pintado», donde enseñaba Zenón. En tiempos de Marco era la filosofía más influyente entre los romanos cultos, y la enseñaban figuras como Séneca, Musonio Rufo y Epicteto.

Los estoicos enseñaban que solo la virtud es verdaderamente buena: la sabiduría, la justicia, la valentía y el dominio de uno mismo. Cosas como la riqueza, la salud, la reputación e incluso la vida misma son «indiferentes»: algunas son preferibles por naturaleza, pero ninguna hace que una persona sea verdaderamente buena o mala. Lo que importa es cómo las usamos.

Los estoicos también creían que el universo es un único ser vivo, ordenado por una razón divina (logos) presente en todo. Los seres humanos participan de esa razón, lo que convierte a todas las personas en conciudadanas de una misma ciudad universal. Vivir bien es vivir «de acuerdo con la naturaleza»: comprender el lugar que uno ocupa en el conjunto y actuar como un ser racional y social.

Por último, los estoicos enseñaban que nuestro sufrimiento no procede de los hechos en sí, sino de los juicios que hacemos sobre ellos. Epicteto lo expresó en una conocida fórmula: algunas cosas dependen de nosotros, como nuestros juicios, deseos y acciones, y otras no, como nuestro cuerpo, nuestros bienes y nuestra reputación. Marco vuelve una y otra vez a esta idea.

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Gobernar un imperio en crisis: guerra y peste

Marco llegó al poder al final de un largo período de relativa paz, pero su reinado estuvo marcado por las crisis. En 161, el Imperio parto invadió Armenia y derrotó a las fuerzas romanas. Lucio Vero fue enviado al este, y los generales romanos, especialmente Avidio Casio, consiguieron una serie de victorias que culminó con el saqueo de las capitales partas de Seleucia y Ctesifonte en 165–166.

Se cree que las tropas que regresaban llevaron consigo una epidemia devastadora, la peste antonina, que se extendió por el imperio desde aproximadamente 165. El médico Galeno, que sirvió en la corte de Marco, describió sus síntomas. Muchos estudiosos actuales creen que fue viruela, aunque no se sabe con certeza. Las estimaciones de la mortalidad varían enormemente, desde un pequeño porcentaje de la población hasta cifras mucho más altas; la enfermedad reapareció en oleadas durante años.

A finales de la década de 160, pueblos germánicos y sármatas del norte del Danubio, entre ellos marcomanos, cuados y yázigas, entraron en territorio romano. Hacia 170, los invasores llegaron incluso al norte de Italia y sitiaron Aquilea: era la primera incursión enemiga en Italia en siglos. Marco pasó la mayor parte de la década de 170 con el ejército en el Danubio, en bases como Carnunto y Sirmio. La Historia Augusta cuenta que, para pagar la guerra sin subir los impuestos, subastó tesoros imperiales en el Foro de Trajano.

En 175, tras un falso rumor sobre la muerte de Marco, Avidio Casio, por entonces gobernador en Oriente, fue proclamado emperador. La rebelión terminó en unos tres meses, cuando los propios oficiales de Casio lo mataron. Marco viajó al este para restablecer el orden; durante el trayecto, su esposa Faustina murió en Capadocia. En el viaje de regreso visitó Atenas, donde fue iniciado en los misterios eleusinos y financió cátedras de filosofía para las cuatro escuelas principales: platónica, aristotélica, estoica y epicúrea.

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Las Meditaciones: un cuaderno escrito para sí mismo

Las Meditaciones constan de doce libros de notas escritas en griego, la lengua de la filosofía en el mundo romano. La mayoría de los estudiosos sitúan su redacción en la última década de la vida de Marco, aproximadamente entre 170 y 180. Dos anotaciones de los manuscritos sitúan partes de la obra «entre los cuados, a orillas del Granua» (un río de la actual Eslovaquia) y «en Carnunto», lo que muestra que al menos una parte fue escrita durante una campaña militar.

El título con el que se conserva, ta eis heauton, significa «a sí mismo» o «cosas para uno mismo»; quizá no fuera un título elegido por Marco. El título Meditaciones se hizo habitual en inglés tras la traducción de Meric Casaubon de 1634. El texto no es un tratado con una estructura planificada: reúne entradas breves, algunas de una sola frase y otras de una página, en las que Marco se recuerda sus principios, se reprende y se anima.

Las notas se repiten deliberadamente. Estudiosos como Pierre Hadot han sostenido que Marco realizaba un ejercicio espiritual: reescribía con sus propias palabras los principios básicos del estoicismo para mantenerlos presentes. Entre los ejemplos conocidos están el recordatorio matutino al comienzo del libro 2: ese día encontrará personas entrometidas, ingratas, arrogantes y engañosas, pero no pueden dañarlo y él ha nacido para colaborar con ellas, como colaboran las manos o las filas de dientes. También está la advertencia que se dirige a sí mismo (6.30) de no «convertirse en un César» ni dejar que el poder lo «tiña de púrpura».

Marco nunca tuvo intención de publicar la obra. Parte de su atractivo reside en que los lectores descubren a un hombre poderoso que lucha contra la ira, el cansancio, el dolor y el miedo a la muerte, y que intenta vivir de acuerdo con sus principios, aunque no siempre lo consiga.

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Intermedio

Ideas principales de las Meditaciones

El juicio y la libertad interior. «El universo es cambio; la vida es opinión» (4.3). Marco se repite que las cosas no afectan directamente al alma: la perturbación nace de nuestros juicios sobre ellas. Podemos volver la mirada hacia nuestro interior, hacia lo que Hadot llamó la «ciudadela interior», y corregir esos juicios.

La fugacidad y la mirada desde lo alto. Marco suele imaginar que observa la vida humana desde una gran altura o recuerda la desaparecida corte de Augusto y los nombres olvidados de antiguos emperadores. «Pronto lo habrás olvidado todo, y pronto todos te habrán olvidado» (7.21). El propósito no es caer en la desesperación, sino ganar perspectiva: la fama y las posesiones duran poco, así que conviene concentrarse en obrar bien ahora.

El deber y la naturaleza social. Los seres humanos estamos hechos para convivir. Marco se anima a levantarse por la mañana para hacer «el trabajo de un ser humano», a tratar a quienes obran mal como personas que actúan por ignorancia y a verse como ciudadano del cosmos además de Roma. «Lo que no beneficia al enjambre no beneficia a la abeja» (6.54).

La providencia o los átomos. Marco considera a menudo dos posibilidades: que el mundo esté ordenado por la providencia, como enseñaban los estoicos, o que sea una mezcla caótica de átomos, como sostenían los epicúreos. En ambos casos, argumenta, la respuesta correcta es la misma: actuar con justicia y aceptar lo que sucede. Los estudiosos debaten si esto expresa una duda real o es un recurso didáctico para mostrar que la ética estoica se sostiene incluso bajo la suposición más desfavorable.

La muerte como parte de la naturaleza. Para Marco, la muerte es un proceso natural de cambio, como el nacimiento o el envejecimiento, y no hay que temerla. La última entrada de la obra compara dejar la vida con la salida de un actor del escenario cuando el director se lo indica: «y vete de buen grado, pues quien te despide lo hace de buen grado».

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Intermedio

El gobernante detrás del filósofo: cristianos, Cómodo y valoraciones

Los autores antiguos y modernos han elogiado generalmente a Marco como un emperador justo y trabajador que respetaba al Senado y tomaba en serio sus deberes jurídicos. Dedicaba muchas horas a escuchar causas, y varias de sus decisiones, recogidas en el derecho romano posterior, muestran preocupación por los esclavos, los menores y otras personas vulnerables dentro del marco de las leyes romanas.

Sin embargo, su reinado no fue pacífico para todos. Los cristianos fueron perseguidos en varios lugares; destaca el martirio de cristianos en Lyon en 177, descrito por el historiador eclesiástico Eusebio. En Roma, el filósofo Justino Mártir fue condenado hacia 165 por el prefecto urbano Junio Rústico, el propio maestro estoico de Marco. La persecución fue principalmente local y dependió de gobernadores y multitudes; los historiadores debaten hasta qué punto Marco fue responsable. Muchos estudiosos consideran que la única mención de los cristianos en las Meditaciones (11.3) es una adición posterior.

Las guerras del Danubio fueron brutales, como muestran los relieves de la Columna de Marco Aurelio en Roma: aldeas incendiadas, prisioneros ejecutados, mujeres y niños llevados cautivos. La columna también representa el famoso «milagro de la lluvia», cuando una tormenta repentina salvó a un ejército romano que estaba rodeado y se moría de sed. Los autores paganos atribuyeron el hecho a la magia egipcia o a los dioses, mientras que los autores cristianos lo atribuyeron a las oraciones de soldados cristianos.

La elección de su hijo Cómodo como sucesor ha recibido críticas desde la Antigüedad. Durante casi un siglo, los emperadores habían adoptado a adultos capaces, mientras que Cómodo, emperador de 180 a 192, llegó a ser conocido por su gobierno imprevisible y cruel. Quienes defienden a Marco señalan que excluir a un hijo vivo de la sucesión habría podido provocar una guerra civil. Casio Dion, senador que vivió durante el reinado de Cómodo, escribió que, con la muerte de Marco, la historia pasó «de un reino de oro a uno de hierro y herrumbre».

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Conservación del texto e influencia posterior

No está del todo claro cómo se conservaron las Meditaciones. Una posible alusión del orador Temistio en el siglo IV es incierta; la primera referencia clara procede de Aretas, erudito bizantino y posterior obispo de Cesarea, quien escribió hacia el año 900 que poseía una copia antigua y gastada y había encargado otra. La obra aparece citada en la enciclopedia bizantina del siglo X conocida como la Suda.

En Occidente fue desconocida hasta el Renacimiento. La primera edición impresa la publicó en Zúrich Wilhelm Xylander en 1558–1559, a partir de un manuscrito de Heidelberg que se ha perdido. Aparte de ese manuscrito perdido, el único manuscrito completo es el Vaticanus Graecus 1950 de la Biblioteca Vaticana; otros manuscritos contienen fragmentos.

Una vez impresa, la obra encontró admiradores por toda Europa, desde los humanistas renacentistas hasta los pensadores de la Ilustración. A la traducción inglesa de Meric Casaubon (1634) le siguieron muchas otras. Federico el Grande de Prusia admiraba a Marco, y Edward Gibbon describió célebremente la época comprendida entre Nerva y Marco como el período en que la humanidad fue «más feliz y próspera». Marco se convirtió en el modelo del «rey filósofo», el raro gobernante que parecía cumplir el ideal de Platón.

La imagen de Marco también perdura en el arte. Su estatua ecuestre de bronce dorado no fue fundida en la Edad Media porque se creía que representaba al emperador cristiano Constantino, y llegó a ser la pieza central de la plaza del Capitolio de Miguel Ángel en Roma. El original se encuentra ahora en el interior de los Museos Capitolinos y hay una copia al aire libre. En las últimas décadas, las Meditaciones han vuelto a venderse mucho: las leen dirigentes políticos, soldados, deportistas, psicólogos y personas que buscan consejos prácticos, como parte de un renacimiento más amplio de las ideas estoicas.

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Avanzado

Debates académicos: ¿qué clase de texto y qué clase de estoico?

Género y propósito. ¿Son las Meditaciones un diario, un cuaderno filosófico, una serie de ejercicios espirituales o un borrador inacabado destinado a publicarse? Pierre Hadot sostuvo en The Inner Citadel (edición francesa de 1992, inglesa de 1998) que las notas son ejercicios en los que Marco reescribía las enseñanzas de Epicteto, organizadas en torno a tres disciplinas: la del asentimiento (juicio), la del deseo y la de la acción, correspondientes a las divisiones estoicas de lógica, física y ética. La interpretación de Hadot ha sido muy influyente, aunque algunos estudiosos creen que atribuye al texto una estructura más rigurosa de la que tiene.

El hombre detrás del texto. Los estudios más antiguos solían leer las Meditaciones como la confesión de un hombre solitario y melancólico, incluso deprimido. El estudio de R. B. Rutherford (1989) y trabajos posteriores destacaron que sus pasajes sombríos siguen convenciones literarias y filosóficas, como las reflexiones sobre la muerte y la brevedad de la fama, y no deben leerse directamente como datos biográficos. En general, se consideran especulaciones sin fundamento las afirmaciones del siglo XX según las cuales el opio recetado por Galeno moldeó la visión de Marco.

Ortodoxia. ¿Hasta qué punto se ajustaba el estoicismo de Marco a la doctrina de su escuela? Su dilema recurrente entre «providencia o átomos», su énfasis en el repliegue del alma sobre sí misma y su interés por la parte rectora del alma (hēgemonikón) se han interpretado como señales de eclecticismo o influencia platónica. Otros, entre ellos autores de estudios recientes de la Stanford Encyclopedia, sostienen que estos pasajes encajan en la tradición estoica, especialmente en la transmitida por Epicteto, y que la alternativa de los átomos es un recurso retórico más que una duda real.

Filosofía y gobierno. ¿Influyó el estoicismo de Marco en su manera de gobernar? Algunos historiadores ven pocas diferencias entre sus políticas y las de otros emperadores concienzudos; otros señalan sus decisiones jurídicas, la financiación de cátedras de filosofía y la moderación que mostró frente a los rebeldes. La cuestión forma parte de un debate más amplio sobre si la filosofía antigua influyó en la vida pública o si fue principalmente una disciplina privada.

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Avanzado

Fuentes sobre la vida de Marco y su fiabilidad

Casio Dion. La Historia romana del senador Casio Dion (comienzos del siglo III) es la fuente narrativa más importante. Dion conoció a personas que habían conocido a Marco, pero sus libros sobre este período solo se conservan en un resumen bizantino realizado por el monje Xifilino en el siglo XI y en fragmentos, por lo que se han perdido muchos detalles.

La Historia Augusta. Esta colección de biografías imperiales afirma haber sido escrita por seis autores en tiempos de Diocleciano y Constantino, pero, desde Hermann Dessau en 1889, la mayoría de los estudiosos cree que fue obra de un solo autor de finales del siglo IV. Contiene invenciones, sobre todo en las vidas de personajes secundarios. La biografía de Marco se considera una de las más fiables porque se basa en una buena fuente anterior, aunque sus anécdotas deben contrastarse con otras pruebas.

Cartas, inscripciones y monumentos. La correspondencia entre Marco y Frontón fue redescubierta en 1815 por Angelo Mai en palimpsestos, manuscritos cuyo texto original había sido raspado para escribir encima. Ofrece una imagen cercana, aunque fragmentaria, de su juventud. Las monedas, las inscripciones, los textos jurídicos y los relieves de la Columna de Marco Aurelio aportan pruebas sobre sus políticas, títulos y guerras. Los escritos médicos de Galeno permiten conocer algunos aspectos de la corte y de la peste.

Las propias Meditaciones. Son una valiosa fuente personal, pero plantean dificultades: nos dicen qué clase de persona quería llegar a ser Marco, no necesariamente cómo era. Los historiadores deben comparar su mundo interior con los testimonios externos sobre un gobernante que libró largas guerras, presidió una época de persecuciones y eligió a su hijo como heredero.

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Ideas clave

La virtud como único bien
La sabiduría, la justicia, la valentía y el dominio de uno mismo son los únicos bienes verdaderos; la riqueza, la fama y la salud son «indiferentes».
Lo que depende de nosotros y lo que no
Idea tomada de Epicteto: nuestros juicios, deseos y acciones están en nuestras manos; los acontecimientos externos, no.
La ciudadela interior
Expresión de Hadot para designar la capacidad de la mente de volver sobre sí misma y corregir sus juicios, pase lo que pase fuera.
La mirada desde lo alto
Imaginar los asuntos humanos vistos desde una altura cósmica para apreciar su pequeñez y brevedad.
Cosmopolitismo
Todos los seres racionales son conciudadanos de un mismo mundo; el deber de una persona se extiende más allá de su ciudad o su imperio.
La providencia o los átomos
Tanto si el mundo está ordenado por la razón como si lo rige el azar, lo correcto es actuar con justicia y aceptar lo que sucede.
La filosofía como práctica
Escribir y releer principios como ejercicios espirituales diarios, además de estudiarlos como teoría.

Registros

  1. 121 d. C. — Marco nace en Roma el 26 de abril.
  2. 138 d. C. — Adriano adopta a Antonino Pío, quien adopta a Marco y a Lucio Vero; Adriano muere ese verano.
  3. 145 d. C. — Marco se casa con Faustina la Menor.
  4. 161 d. C. — Muere Antonino Pío; Marco se convierte en emperador junto con Lucio Vero como coemperador. Comienza la guerra contra Partia.
  5. c. 165 d. C. — La peste antonina comienza a extenderse por el imperio.
  6. 169 d. C. — Muere Lucio Vero; Marco gobierna solo.
  7. c. 170 d. C. — Pueblos del norte invaden Italia y sitian Aquilea; Marco dirige campañas en el Danubio. Probablemente comienza a escribir las Meditaciones por estos años.
  8. 175 d. C. — Rebelión de Avidio Casio en Oriente; muere Faustina.
  9. 176 d. C. — Marco visita Atenas y financia cátedras de filosofía.
  10. 177 d. C. — Cómodo se convierte en coemperador; persecución de cristianos en Lyon.
  11. 180 d. C. — Marco muere durante una campaña el 17 de marzo; Cómodo lo sucede y firma la paz.
  12. 1558 — Wilhelm Xylander publica la primera edición impresa de las Meditaciones (fechada en 1558–1559).

Glosario

Estoicismo
Escuela filosófica griega fundada por Zenón de Citio hacia 300 a. C., que enseña que la virtud es el único bien.
Logos
En el estoicismo, la razón divina que ordena el universo y de la que participa la mente humana.
Indiferentes
Cosas como la salud y la riqueza que no son buenas ni malas en sí mismas, aunque algunas sean naturalmente preferibles.
Hēgemonikón
La «parte rectora» del alma, centro del juicio y de la elección.
Coemperador
Uno de dos o más gobernantes que comparten el título y el poder imperiales.
Adopción
Práctica romana por la que una persona convertía legalmente a otra en su hijo; los emperadores la usaban para elegir sucesores.
Peste antonina
Epidemia, posiblemente de viruela, que se extendió por el Imperio romano desde aproximadamente 165 d. C.
Guerras marcomanas
Guerras libradas en la frontera del Danubio contra los marcomanos, cuados, yázigas y otros pueblos, hacia 166–180 d. C.
Editio princeps
Primera edición impresa de un texto antiguo.
Palimpsesto
Manuscrito cuyo texto original fue raspado para escribir encima; a veces es posible recuperar el texto más antiguo.

Preguntas y respuestas

¿Fue Marco Aurelio un buen emperador?

La mayoría de los autores antiguos y modernos creen que sí: era trabajador, justo y respetuoso con la ley. Pero durante su reinado también hubo guerras brutales, persecuciones de cristianos en algunos lugares y la elección como sucesor de su hijo Cómodo, que gobernó mal.

¿Por qué escribía en griego un emperador romano?

El griego era la lengua de la filosofía en el mundo romano, y los romanos cultos lo aprendían desde pequeños. Los autores estoicos que leía Marco, como Epicteto, escribían o enseñaban en griego.

¿Quería Marco que otras personas leyeran las Meditaciones?

Casi con seguridad, no. Escribió las notas para sí mismo, como recordatorios y ejercicios. Por eso contienen repeticiones y a veces son difíciles de entender.

¿Es fiel a la historia la película Gladiator?

No demasiado. Marco murió durante una campaña y Cómodo lo sucedió, pero no hay pruebas de que Cómodo lo asesinara ni de que Marco planeara restaurar la República.

¿Dónde murió exactamente Marco?

Las fuentes antiguas discrepan. Unas sitúan su muerte en Vindobona (la actual Viena) y otras en Sirmio (en la actual Serbia). Ambos lugares fueron bases de sus campañas en el Danubio.

¿Qué tuvo de original Marco como filósofo?

No inventó doctrinas nuevas y se apoyó mucho en Epicteto. Su originalidad está en la forma personal y expresiva en que aplicó las ideas estoicas a su propia vida. Por eso los estudiosos lo valoran como testimonio de la filosofía entendida como forma de vida.

¿Cómo se conservaron las Meditaciones?

Probablemente gracias a unas pocas copias bizantinas. El erudito Aretas menciona que poseía una copia gastada hacia el año 900, y la primera edición impresa (1558–1559) se basó en un manuscrito de Heidelberg que hoy está perdido.

Fuentes y lecturas recomendadas

  1. Marcus Aurelius. Wikipedia
  2. Rachana Kamtekar, Marcus Aurelius. Stanford Encyclopedia of Philosophy
  3. Stoicism. Stanford Encyclopedia of Philosophy
  4. Meditations. Wikipedia
  5. Antonine Plague. Wikipedia
  6. Marcomannic Wars. Wikipedia
  7. Historia Augusta. Wikipedia
  8. Pierre Hadot (trans. Michael Chase), The Inner Citadel: The Meditations of Marcus Aurelius. Harvard University Press, 1998
  9. R. B. Rutherford, The Meditations of Marcus Aurelius: A Study. Clarendon Press (Oxford), 1989
  10. Anthony R. Birley, Marcus Aurelius: A Biography. Routledge, 2000 (revised edition)

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Redactado con ayuda de IA a partir de las fuentes publicadas arriba y revisado a medida que surgen nuevas investigaciones.

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