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Para jóvenes lectores
Sócrates vivió en Atenas, en Grecia, hace unos 2400 años. No era rico ni guapo: la gente se burlaba de su nariz chata y sus ojos saltones, y a menudo caminaba descalzo con una capa vieja. Pero tenía un gran talento. Hacía preguntas sin parar.
Podía detener a alguien en el mercado y preguntarle: «¿Qué es la valentía?» o «¿Qué es la justicia?». Esa persona respondía, y Sócrates hacía otra pregunta, y luego otra, hasta que la persona se daba cuenta de que no sabía tanto como creía. A algunos les encantaba. A otros les molestaba mucho.
Una vez, un amigo suyo preguntó al famoso oráculo del dios Apolo en Delfos si había alguien más sabio que Sócrates. La respuesta fue que no. Sócrates se sorprendió. Después de hablar con muchas personas, pensó que solo era más sabio en una cosa: sabía que había cosas que no sabía, mientras que otros creían saber cosas que en realidad no sabían.
Cuando tenía unos 70 años, algunos atenienses lo llevaron a juicio. Dijeron que no respetaba a los dioses de la ciudad y que daba mal ejemplo a los jóvenes. Un jurado de unos 500 ciudadanos lo declaró culpable y lo condenó a muerte. Sus amigos se ofrecieron a ayudarlo a escapar, pero él se negó y bebió una copa de veneno.
Sócrates nunca escribió un libro. Lo conocemos porque sus discípulos, sobre todo Platón, escribieron conversaciones en las que él es el personaje principal. Gracias a ellos, personas de todo el mundo siguen haciendo preguntas «socráticas» hoy en día.
De un vistazo
- Época en que vivió
- Hacia 470/469–399 a. C.
- Lugar
- Atenas, Grecia (demo de Alópece)
- Familia
- Hijo de Sofronisco, trabajador de la piedra, y Fenáreta, comadrona; casado con Jantipa; tres hijos
- Escritos
- Ninguno; se lo conoce por Platón, Jenofonte, Aristófanes y Aristóteles
- Método
- Examen de las creencias mediante preguntas y respuestas (el élenchos)
- Frase célebre (en Platón)
- «Una vida sin examen no merece ser vivida por un ser humano» (Apología 38a)
- Muerte
- Juzgado por impiedad y por corromper a los jóvenes; ejecutado en 399 a. C. al beber un veneno, generalmente identificado como cicuta
- Discípulos y seguidores
- Platón, Jenofonte, Antístenes, Aristipo, Euclides de Mégara y otros
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¿Quién fue Sócrates?
Sócrates fue un ciudadano de Atenas que vivió en el siglo V a. C., cuando Atenas era la ciudad más rica y poderosa de Grecia, una democracia y un centro de teatro, arte y saber. Nació hacia 470 a. C. y murió en 399 a. C.
Es uno de los filósofos más famosos de la historia y, sin embargo, no escribió nada. No dirigía una escuela, no cobraba por enseñar ni daba conferencias. En cambio, pasaba los días en lugares públicos, como el ágora (la plaza del mercado), los gimnasios y las casas particulares, hablando con cualquiera que quisiera conversar con él: jóvenes o mayores, ricos o pobres, ciudadanos o extranjeros.
Hablaba de cómo vivir. ¿Qué es una buena vida? ¿Qué son la virtud, la justicia, la valentía, la piedad o la amistad? ¿Se debe hacer daño a alguien que nos ha hecho daño? Creía que lo más importante que una persona podía hacer era cuidar de su alma, de su ser interior, tratando de comprender qué es verdaderamente bueno.
Los filósofos anteriores a él, a quienes hoy llamamos «presocráticos», estudiaban sobre todo la naturaleza: de qué está hecho el mundo y cómo funciona. Sócrates orientó la filosofía hacia la vida humana y la ética. Por eso, el escritor romano Cicerón dijo que Sócrates «hizo bajar la filosofía del cielo» y la llevó a las ciudades y los hogares.
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El que preguntaba: cómo funciona el método socrático
La forma de filosofar de Sócrates se llama élenchos, una palabra griega que significa «examen» o «puesta a prueba». Suele funcionar así: Sócrates pide a alguien que defina una idea importante, por ejemplo, la valentía. La persona responde: «Ser valiente es mantenerse firme en la batalla». Entonces Sócrates hace más preguntas y consigue que acepte otras afirmaciones, por ejemplo, que la valentía siempre es algo admirable o que a veces retirarse es la decisión más sensata. Paso a paso, se descubre que la primera respuesta no encaja con las demás creencias de esa persona.
La persona debe intentar entonces formular una definición mejor, que se pone a prueba del mismo modo. Muchos de los primeros diálogos de Platón terminan sin una respuesta definitiva, en un estado que los griegos llamaban aporía: «perplejidad» o «no encontrar una salida». Puede resultar frustrante, pero para Sócrates era un avance: es mejor saber que uno no sabe que seguir creyendo algo falso.
Sócrates afirmaba a menudo que él mismo no sabía nada importante y que solo ayudaba a otros a pensar. En el Teeteto de Platón se compara con una comadrona, como su madre: él no da a luz ideas, pero ayuda a otros a sacar las suyas y comprueba si son buenas. Muchos lectores sospechan que esa modestia era en parte irónica, pues Sócrates era claramente muy inteligente. Esta mezcla de humildad sincera y provocación se llama «ironía socrática».
La historia del oráculo explica su misión. Según la Apología de Platón, su amigo Querefonte preguntó al oráculo de Delfos si alguien era más sabio que Sócrates, y la sacerdotisa respondió que no. Sócrates puso a prueba esa respuesta interrogando a políticos, poetas y artesanos, y descubrió que creían saber cosas importantes que en realidad no sabían. Concluyó que su única sabiduría consistía en reconocer su propia ignorancia y llegó a considerar sus preguntas como un servicio al dios.
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El hombre
El padre de Sócrates, Sofronisco, era trabajador de la piedra o escultor, y su madre, Fenáreta, era comadrona. Pertenecía al demo (distrito) de Alópece, situado justo fuera de las murallas de la ciudad. Tal vez trabajó en el oficio de su padre cuando era joven, pero parece que durante la mayor parte de su vida tuvo poco dinero y ningún empleo fijo. Vivía con sencillez y dependía en parte de sus amigos.
Se casó con Jantipa y tuvieron tres hijos: Lamprocles, Sofronisco y Menéxeno. Dos de ellos aún eran niños pequeños cuando él murió. Escritores posteriores convirtieron a Jantipa en el modelo de esposa regañona, pero esa imagen procede sobre todo de relatos escritos mucho tiempo después, no de Platón.
Los autores antiguos describen su aspecto poco común: nariz ancha y chata, ojos saltones y labios gruesos. En el Banquete de Platón, Alcibíades lo compara con una estatua de un sátiro, fea por fuera pero llena de imágenes doradas de dioses por dentro. Era famoso por su resistencia física, por caminar descalzo incluso en invierno y por su dominio de sí mismo: podía beber mucho sin emborracharse.
También decía que desde niño había experimentado un daimonion, una «señal divina» o voz interior que a veces le impedía hacer algo que estaba a punto de hacer, pero nunca le decía qué debía hacer.
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Atenas en tiempos de Sócrates
Sócrates nació unos veinte años después de la batalla de Maratón, en una ciudad cuyo poder y riqueza iban en aumento. De joven presenció la construcción del Partenón, las tragedias de Esquilo, Sófocles y Eurípides, y el liderazgo de Pericles. Atenas era una democracia directa: los varones ciudadanos votaban en la asamblea y participaban en grandes jurados elegidos por sorteo.
En ese mundo también surgieron los sofistas, maestros itinerantes como Protágoras y Gorgias que cobraban por enseñar retórica, el arte de hablar de forma persuasiva, esencial para prosperar en una democracia. Muchos atenienses consideraban a Sócrates uno de ellos, aunque él no cobraba y criticaba su pretensión de enseñar la virtud.
La segunda mitad de su vida estuvo marcada por la guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta (431–404 a. C.). Atenas sufrió una terrible epidemia en 430 a. C., que causó la muerte de Pericles, y más tarde padeció derrotas desastrosas. En 404 a. C. se rindió. Una oligarquía respaldada por Esparta, los «Treinta Tiranos», tomó el poder y mató a muchos ciudadanos antes de que se restaurara la democracia en 403 a. C.
Este contexto político es importante para comprender la historia de Sócrates. Algunos de los hombres con quienes hablaba adquirieron mala fama: Alcibíades, el brillante general que traicionó a Atenas en favor de Esparta, y Critias y Cármides, dirigentes de los Treinta. Su relación con Sócrates ayuda a explicar por qué muchos atenienses desconfiaban de él.
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Soldado y ciudadano
Sócrates sirvió como hoplita, un soldado de infantería con armamento pesado, en tres campañas de la guerra del Peloponeso: en Potidea, en el norte de Grecia (a partir de 432 a. C.), donde salvó la vida de Alcibíades cuando este estaba herido; en Delio (424 a. C.), donde mantuvo la calma durante la retirada ateniense; y en Anfípolis (422 a. C.). Los diálogos de Platón elogian su valentía y resistencia.
Rara vez participó en política, pues decía que su señal divina le advertía que no lo hiciera. Pero en dos ocasiones se negó a colaborar en acciones que consideraba injustas. En 406 a. C., después de la batalla naval de las Arginusas, la asamblea ateniense quiso juzgar conjuntamente a los generales vencedores por no haber rescatado a unos marineros náufragos. Sócrates, que ese día formaba parte del comité que presidía el consejo, objetó que un juicio colectivo era ilegal. Aun así, los generales fueron condenados y ejecutados.
En 404 a. C., durante el gobierno de los Treinta, se ordenó a Sócrates y a otros cuatro hombres detener a León de Salamina para ejecutarlo y confiscar sus bienes. Los otros obedecieron; Sócrates simplemente se fue a casa. Más tarde dijo que podrían haberlo matado por ello si el régimen no hubiera caído poco después.
Estos episodios muestran a un hombre que respetaba la ley y la ciudad, pero anteponía la justicia a la obediencia a cualquier mayoría o gobernante.
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Ideas principales
El cuidado del alma. Para Sócrates, el alma es lo que hace que seamos quienes somos, y mejora mediante la virtud y empeora cuando obramos mal. En la Apología dice al jurado que pasó su vida instando a los atenienses a preocuparse menos por el dinero, la reputación y los honores, y más por la sabiduría, la verdad y el mejor estado posible de su alma.
La virtud es conocimiento. Parece que Sócrates sostenía que la virtud, el ser una buena persona, es una clase de conocimiento: saber qué es verdaderamente bueno y qué es malo. Con esta idea se relacionan las llamadas «paradojas socráticas»: que nadie obra mal voluntariamente, pues todos desean el bien y solo obran mal por ignorancia; y que las distintas virtudes, como la valentía, la justicia y la sabiduría, son de algún modo una sola.
Es mejor sufrir una injusticia que cometerla. En el Gorgias y el Critón de Platón, Sócrates sostiene que cometer una injusticia daña el alma de quien la comete. Por eso, nunca se debe obrar mal, ni siquiera como respuesta a un daño recibido. Era una afirmación sorprendente en una cultura que a menudo admiraba ayudar a los amigos y perjudicar a los enemigos.
La vida examinada. Sócrates creía que todos debían poner a prueba sus creencias razonando con otros. En la Apología dice que «una vida sin examen no merece ser vivida por un ser humano». Pedir definiciones, seguir los argumentos adonde conduzcan y reconocer la propia ignorancia se convirtieron en prácticas básicas de la filosofía.
Aristóteles, que no conoció personalmente a Sócrates pero fue discípulo de Platón, le atribuyó más tarde dos aportaciones: los razonamientos que pasan de casos particulares a conclusiones generales y la búsqueda de definiciones universales. También afirmó que, a diferencia de Platón, Sócrates no consideraba que esos universales existieran por separado como «Formas».
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El juicio y la muerte
En 399 a. C., cuando Sócrates tenía unos 70 años, un joven llamado Meleto, apoyado por Ánito, un importante político demócrata, y por Licón, presentó una acusación pública contra él. Según se transmitió posteriormente, se lo acusaba de no reconocer a los dioses que reconocía la ciudad, introducir otras divinidades nuevas y corromper a los jóvenes. La pena solicitada era la muerte.
El caso fue juzgado en un solo día por un jurado de unos 500 o 501 ciudadanos. Se conservan dos relatos de la defensa de Sócrates, ambos titulados Apología (del griego apología, «discurso de defensa»), uno de Platón y otro de Jenofonte. En la versión de Platón, Sócrates no suplica clemencia. Explica su misión, sostiene que es un regalo del dios para Atenas, como un tábano que despierta a un caballo adormecido, y dice que no dejará de filosofar ni siquiera para salvar la vida.
Fue declarado culpable por un margen relativamente estrecho: unos 280 votos frente a 220 o 221. En un juicio ateniense de este tipo, el acusado debía proponer entonces una pena alternativa. Platón cuenta que Sócrates dijo primero que merecía recibir comidas gratuitas en el edificio del consejo, como un campeón olímpico, y luego propuso una multa modesta que, con la ayuda de Platón y otros amigos, elevó a 30 minas. El jurado votó a favor de la pena de muerte, según se cuenta, por una mayoría más amplia.
La ejecución se retrasó cerca de un mes porque nadie podía ser ejecutado mientras una nave sagrada estuviera fuera en su misión anual a la isla de Delos. Durante ese tiempo, su amigo Critón organizó una fuga, pero en el Critón de Platón Sócrates se niega: escapar rompería su acuerdo con las leyes de la ciudad bajo las que había vivido toda su vida. En el Fedón de Platón, ambientado en su último día, habla con sus amigos sobre la inmortalidad del alma y luego bebe tranquilamente el veneno. El Fedón lo llama simplemente «el fármaco»; generalmente se lo identifica como cicuta. Según el relato, sus últimas palabras fueron una petición a Critón para que ofreciera un gallo a Asclepio, dios de la curación.
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Influencia y legado
Después de su muerte, muchos de sus seguidores escribieron «conversaciones socráticas» (sokratikoí lógoi), un nuevo género literario. Solo se conservan completas las de Platón y Jenofonte. A través de Platón, que fundó la Academia hacia 387 a. C., y de Aristóteles, discípulo de Platón, Sócrates ocupa un lugar al comienzo de la principal tradición de la filosofía griega.
Casi todas las escuelas posteriores del pensamiento griego lo consideraron un referente. Antístenes admiraba su fortaleza y su indiferencia ante las comodidades, y más tarde fue considerado un precursor de los cínicos; Aristipo de Cirene, fundador de la escuela cirenaica, extrajo de su ejemplo una enseñanza muy distinta, centrada en el placer; Euclides fundó la escuela megárica de lógica. Los estoicos consideraban a Sócrates lo más cercano a un verdadero sabio.
Las épocas posteriores lo reinterpretaron una y otra vez. Algunos escritores cristianos antiguos compararon su muerte injusta con la de Jesús; los humanistas del Renacimiento lo elogiaron como modelo de sabiduría moral; los pensadores de la Ilustración lo vieron como un mártir del pensamiento libre. En el siglo XIX, Søren Kierkegaard escribió su tesis sobre la ironía socrática y Friedrich Nietzsche lo criticó como símbolo de un racionalismo excesivo.
Hoy el «método socrático» se utiliza en las facultades de Derecho, las aulas y la terapia, y las preguntas «socráticas» se enseñan como una herramienta básica del pensamiento crítico. A menudo se menciona a Sócrates junto con Confucio y Buda como un gran maestro de la misma época que no dejó escritos propios y cuyas palabras conservaron sus seguidores.
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El «problema socrático»: ¿cuál es el verdadero Sócrates?
Como Sócrates no escribió nada, todo lo que sabemos procede de otras personas, y las fuentes no coinciden. Esto se conoce como el «problema socrático». Los cuatro testimonios principales son los de Aristófanes, Jenofonte, Platón y Aristóteles, y cada uno presenta a un personaje diferente.
La comedia Las nubes de Aristófanes (representada por primera vez en 423 a. C., cuando Sócrates aún vivía) lo presenta como un maestro ridículo que estudia los cielos, niega a los dioses tradicionales y enseña a sus alumnos a ganar discusiones injustas a cambio de dinero: una caricatura que combina rasgos de los filósofos de la naturaleza y de los sofistas. En la Apología de Platón, Sócrates culpa a esa imagen de haber predispuesto al jurado contra él. Jenofonte, soldado y escritor, lo presenta como un consejero moral práctico, piadoso y convencional, que ofrece consejos sensatos sobre la administración del hogar y el liderazgo. El Sócrates de Platón es el más complejo y filosófico, pero sus opiniones parecen cambiar de un diálogo a otro y, en las obras tardías, expone teorías como la de las Formas, que Aristóteles atribuye a Platón y no a Sócrates.
Gregory Vlastos propuso una solución influyente en Socrates: Ironist and Moral Philosopher (1991). Sostuvo que los primeros diálogos de Platón, como la Apología, el Critón, el Eutifrón, el Laques y el Cármides, reflejan la filosofía del Sócrates histórico, mientras que los diálogos intermedios y tardíos expresan las ideas del propio Platón. Este enfoque, basado en el orden en que se escribieron los diálogos y en el testimonio de Aristóteles, predominó durante décadas en los estudios académicos en lengua inglesa.
Hoy muchos especialistas dudan de que los diálogos puedan fecharse con tanta seguridad o de que alguna obra de Platón pretendiera ser un registro histórico. Algunos prefieren estudiar al «Sócrates» de cada autor como una creación literaria y filosófica. Otros examinan críticamente todas las fuentes para reconstruir al menos los rasgos generales de su vida y su juicio. Como dijo W. K. C. Guthrie, existe, y siempre existirá, un problema socrático.
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¿Por qué fue condenado realmente Sócrates?
Los historiadores siguen debatiendo las verdaderas razones del juicio. La acusación formal era religiosa, y algunos especialistas la toman en serio: la señal divina de Sócrates y sus preguntas sobre los relatos tradicionales acerca de los dioses podían parecer peligrosas a una comunidad que creía que los dioses protegían o castigaban a toda la ciudad.
Otros destacan la política. Sócrates había criticado aspectos de la democracia, como elegir a los cargos públicos por sorteo y confiar en las opiniones de la mayoría, y había sido cercano a Alcibíades y Critias. Sin embargo, una amnistía acordada en 403 a. C., tras la caída de los Treinta, prohibía juzgar actos cometidos antes de esa fecha. Algunos historiadores creen que la acusación religiosa fue en parte una forma de eludir la amnistía. El periodista I. F. Stone sostuvo en The Trial of Socrates (1988) que Sócrates era contrario a la democracia, una tesis provocadora que la mayoría de los especialistas rechazó, pero que impulsó el debate.
Una tercera postura, defendida por ejemplo por Thomas Brickhouse y Nicholas Smith en Socrates on Trial (1989), sostiene que las acusaciones deben entenderse tal como fueron formuladas y que la defensa de Sócrates relatada por Platón es una respuesta sincera y seria, no una provocación. Los especialistas también debaten hasta qué punto la Apología de Platón reproduce lo que Sócrates dijo realmente, pues Platón escribió una obra literaria después de los hechos, aunque estuvo presente en el juicio.
También se han estudiado los detalles médicos de su muerte. El entumecimiento gradual y tranquilo descrito en el Fedón se ha comparado con los síntomas de intoxicación por cicuta (Conium maculatum). Algunos médicos han sostenido que la descripción está idealizada, mientras que otros creen que concuerda con los efectos de la planta. Fuera cual fuera lo ocurrido, el relato de Platón convirtió la muerte de Sócrates en una de las escenas más influyentes de la literatura occidental.
Ideas clave
- Élenchos
- Método de Sócrates para poner a prueba las creencias de una persona mediante preguntas y respuestas, y comprobar si son coherentes entre sí.
- Ignorancia socrática
- Reconocer que uno no sabe lo que creía saber; para Sócrates, el comienzo de la sabiduría.
- Cuidado del alma
- La idea de que la tarea más importante de la vida es mejorar el propio ser interior, en vez de buscar riqueza o fama.
- La virtud es conocimiento
- La idea de que ser bueno depende de saber qué es verdaderamente bueno y, por tanto, de que se obra mal por ignorancia.
- Nunca obrar mal
- No se debe cometer una injusticia ni siquiera como respuesta a otra, porque obrar mal daña el alma de quien lo hace.
- La vida examinada
- Una vida puesta constantemente a prueba mediante el razonamiento y la conversación es la única que merece ser vivida por un ser humano.
- Ironía socrática
- La costumbre de Sócrates de declararse ignorante mientras guiaba a otros con sus preguntas, en parte con sinceridad y en parte para provocarlos.
Registros
- c. 470 a. C. — Sócrates nace en Atenas (470/469 a. C.).
- 432 a. C. — Participa en el sitio de Potidea, donde salva a Alcibíades (a partir de 432 a. C.).
- 431 a. C. — Comienza la guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta (431 a. C.).
- 424 a. C. — Combate durante la retirada de Delio (424 a. C.).
- 423 a. C. — Las nubes de Aristófanes se burla de Sócrates en el teatro (423 a. C.).
- 422 a. C. — Participa en su última campaña, en Anfípolis (422 a. C.).
- 406 a. C. — Se opone al juicio colectivo ilegal de los generales después de la batalla de las Arginusas (406 a. C.).
- 404 a. C. — Atenas se rinde; durante el gobierno de los Treinta Tiranos, Sócrates se niega a detener a León de Salamina (404 a. C.).
- 403 a. C. — Se restaura la democracia y se proclama una amnistía (403 a. C.).
- 399 a. C. — Sócrates es juzgado, condenado y ejecutado (399 a. C.).
- c. 387 a. C. — Platón funda la Academia en Atenas (hacia 387 a. C.).
Glosario
- Ágora
- Plaza pública central y mercado de una ciudad griega.
- Sofista
- Maestro profesional itinerante que enseñaba retórica y otras habilidades en la Grecia del siglo V a. C.
- Aporía
- «Perplejidad»: estado de quien no logra encontrar una respuesta, en el que terminan muchos de los primeros diálogos de Platón.
- Daimonion
- «Señal divina» de Sócrates, una voz interior que le advertía que no realizara ciertas acciones.
- Areté
- «Excelencia» o «virtud»: cualidad que hace que algo o alguien sea bueno en lo que es.
- Psique
- El alma o ser interior, que Sócrates instaba a las personas a cuidar.
- Asebeia
- «Impiedad»: acusación legal de ofender a los dioses que se presentó contra Sócrates.
- Diálogo
- Conversación escrita entre personajes; las obras de Platón sobre Sócrates son diálogos.
- Treinta Tiranos
- Oligarquía favorable a Esparta que gobernó Atenas entre 404 y 403 a. C.
- Presocráticos
- Pensadores griegos anteriores o contemporáneos de Sócrates que estudiaban principalmente la naturaleza y el cosmos.
Preguntas y respuestas
¿Por qué Sócrates no escribió nada?
No lo sabemos con certeza. En el Fedro de Platón, Sócrates dice que las palabras escritas no pueden responder ni defenderse, a diferencia de una conversación en persona. Muchos creen que valoraba más el diálogo que los libros.
¿Dijo Sócrates «Solo sé que no sé nada»?
No con esas palabras exactas. En la Apología de Platón dice que no cree saber lo que no sabe. Esa idea se convirtió más tarde en la famosa frase.
¿Por qué lo mataron los atenienses?
Oficialmente, por impiedad y por corromper a los jóvenes. Los historiadores también señalan el enojo causado por su relación con Critias y Alcibíades, así como sus críticas a la democracia.
¿Podría haber escapado?
Sí. Según Platón, sus amigos organizaron una fuga, pero él se negó porque consideraba que no debía infringir las leyes de su ciudad.
¿Qué es el problema socrático?
Como nuestras fuentes —Platón, Jenofonte, Aristófanes y Aristóteles— no coinciden, es difícil saber qué ideas pertenecían al Sócrates histórico.
¿Era Sócrates un sofista?
Muchos atenienses lo creían, pero él no cobraba por enseñar, afirmaba que no enseñaba nada y criticaba a los sofistas. Platón lo presenta como su opuesto.
¿Creía Sócrates en los dioses?
En las obras de Platón y Jenofonte aparece como una persona religiosa: obedece al oráculo de Delfos, hace sacrificios y habla de su señal divina. Sin embargo, sus ideas sobre los dioses se centraban más en la moral que las creencias tradicionales.
Fuentes y lecturas recomendadas
- Debra Nails, Socrates. Stanford Encyclopedia of Philosophy
- Socrates. Internet Encyclopedia of Philosophy
- Socrates. Wikipedia
- 소크라테스. 위키백과
- Trial of Socrates. Wikipedia
- Socratic problem. Wikipedia
- Plato, Apology (Greek text and English translation by H. N. Fowler). Perseus Digital Library, Tufts University
- Gregory Vlastos, Socrates: Ironist and Moral Philosopher. Cambridge University Press, 1991
- Thomas C. Brickhouse and Nicholas D. Smith, Socrates on Trial. Princeton University Press, 1989
- I. F. Stone, The Trial of Socrates. Little, Brown, 1988
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Redactado con ayuda de IA a partir de las fuentes publicadas arriba y revisado a medida que surgen nuevas investigaciones.
