Empieza por el principio para una introducción sencilla. Sigue bajando para ver más detalles e investigaciones.
- Fácil
- Intermedio
- Avanzado
Para jóvenes lectores
Hace unos 900 años nació en Córdoba, una ciudad de España, un niño llamado Ibn Rushd. Su familia tenía muchos jueces. En aquella época, los musulmanes gobernaban gran parte de España, llamada al-Ándalus. Había hermosas mezquitas, jardines y bibliotecas, y allí vivían musulmanes, cristianos y judíos.
Ibn Rushd se hizo juez, como su padre y su abuelo. También fue médico y escribió un gran libro de medicina. Pero lo que más le gustaba era la filosofía, que significa «amor por la sabiduría». Los filósofos se hacen preguntas como «¿De qué está hecho el mundo?» y «¿Cómo sabemos qué es verdad?».
Un día, un amigo lo presentó al gobernante, el califa. El califa dijo que los libros de Aristóteles, un pensador de la antigua Grecia, eran muy difíciles de entender. ¿Podría alguien explicarlos? Ibn Rushd aceptó. Durante el resto de su vida escribió explicaciones de casi todas las obras de Aristóteles, como un maestro que prepara una guía para un libro difícil.
Algunas personas creían que la filosofía era peligrosa para la religión. Ibn Rushd no estaba de acuerdo. Decía que una verdad no puede oponerse a otra: si un libro sagrado y un razonamiento cuidadoso dicen la verdad, deben estar de acuerdo. Hacia el final de su vida, un nuevo gobernante se volvió contra él por un tiempo. Quemaron algunos de sus libros y tuvo que marcharse de su ciudad. Después lo perdonaron, pero murió poco más tarde, en 1198.
Sus libros viajaron mucho más lejos que él. Fueron traducidos al hebreo y al latín. Durante cientos de años, estudiantes de París, Oxford y Padua leyeron las obras de Aristóteles junto con las explicaciones de Ibn Rushd. Lo llamaban Averroes.
De un vistazo
- Nombre completo
- Abu al-Walid Muhammad ibn Ahmad ibn Rushd; conocido en latín como Averroes
- Vida
- Nació el 14 de abril de 1126 en Córdoba; murió el 10 u 11 de diciembre de 1198 en Marrakech
- Lugares
- Al-Ándalus (Córdoba, Sevilla) y Marruecos (Marrakech), bajo el califato almohade
- Ocupaciones
- Filósofo, jurista malikí y juez (cadí), médico de la corte
- Lengua
- Árabe; muchas de sus obras solo se conservan en traducciones al hebreo o al latín
- Obras principales
- Comentarios sobre Aristóteles; Tratado decisivo; La incoherencia de la incoherencia; Bidayat al-Mujtahid (derecho); al-Kulliyat fi al-Tibb (medicina, llamado Colliget en latín)
- Conocido como
- «El Comentador» entre los estudiosos medievales que escribían en latín y hebreo
- Influencia
- Influyó en la filosofía judía y la escolástica latina; dio nombre al «averroísmo»
Fácil
¿Quién fue Ibn Rushd?
Ibn Rushd (1126–1198), conocido en Europa como Averroes, fue uno de los grandes pensadores del mundo medieval. Nació en Córdoba, entonces una de las ciudades más grandes de Europa y antigua capital de la España musulmana (al-Ándalus). Trabajó como juez y médico, pero se le recuerda sobre todo como filósofo y como el intérprete medieval más minucioso de Aristóteles.
Escribió sobre una asombrosa variedad de temas: filosofía, lógica, física, astronomía, psicología, derecho islámico, teología y medicina. La Enciclopedia de Filosofía de Stanford contabiliza unas 49 obras conservadas, y los estudios más antiguos le atribuyen más de un centenar de escritos. Algunas de sus obras más importantes solo se conservan en traducciones medievales al hebreo o al latín, porque los originales árabes se han perdido.
En los siglos posteriores a su muerte, sus ideas tuvieron relativamente poca influencia duradera en el mundo islámico, pero una influencia enorme en la Europa judía y cristiana. Allí se le conocía simplemente como «el Comentador», del mismo modo que Aristóteles era «el Filósofo». En la época moderna ha sido redescubierto en el mundo árabe como símbolo de la razón y la apertura.
Fácil
Su vida: de Córdoba a Marrakech
Ibn Rushd procedía de una distinguida familia de juristas de la escuela malikí de derecho islámico. Su abuelo, también llamado Abu al-Walid ibn Rushd, fue cadí mayor de Córdoba y un célebre estudioso del derecho. Para distinguirlos, al filósofo se le llama a veces Ibn Rushd «el nieto» (al-Hafid). Estudió el Corán, los hadices, el derecho y la teología, además de medicina y filosofía. Recibió la influencia de los escritos del filósofo andalusí Ibn Bayya (Avempace), que murió cuando Ibn Rushd era niño.
Durante su juventud, la dinastía almorávide, que gobernaba al-Ándalus y el norte de África, fue derrocada por los almohades, un movimiento reformista bereber originario de las montañas del Atlas. Los califas almohades gobernaban desde Marrakech y apoyaban con entusiasmo el saber. Hacia 1168–1169, el filósofo y médico de la corte Ibn Tufayl presentó a Ibn Rushd al califa Abu Yaqub Yusuf. Según un relato basado en el testimonio del propio Ibn Rushd, el califa le preguntó primero si los filósofos consideraban que los cielos eran eternos o habían sido creados. Ibn Rushd, alarmado, intentó eludir la pregunta, hasta que el califa lo tranquilizó al hablar él mismo del asunto. Después, el califa pidió explicaciones claras de las difíciles obras de Aristóteles, e Ibn Tufayl encargó la tarea a Ibn Rushd.
Su carrera prosperó. Fue nombrado juez (cadí) de Sevilla en 1169; más tarde ejerció en Córdoba y, en 1182, sucedió a Ibn Tufayl como médico del califa. También llegó a ser cadí mayor de Córdoba, el cargo que había ocupado su abuelo. Viajaba con frecuencia entre la península ibérica y Marrakech.
En 1195, durante el gobierno del califa Abu Yusuf Yaqub al-Mansur, cayó de pronto en desgracia. Sus enseñanzas fueron condenadas en una reunión celebrada en Córdoba, se quemaron algunos de sus libros y fue desterrado a la cercana localidad de Lucena. En general, los historiadores consideran que los motivos fueron políticos: el califa necesitaba el apoyo de los estudiosos religiosos conservadores durante su guerra contra los reinos cristianos. Ibn Rushd recuperó el favor del califa unos dos años después y murió en Marrakech en diciembre de 1198. Más tarde, su cuerpo fue llevado a Córdoba para ser enterrado. El joven místico Ibn Arabi, que presenció el cortejo, observó que el ataúd iba a un lado de una mula y sus libros al otro, haciendo contrapeso.
Fácil
Explicar a Aristóteles: los tres tipos de comentario
Aristóteles (384–322 a. C.) fue el filósofo griego cuyas obras sobre lógica, naturaleza, el alma, ética y metafísica se tradujeron al árabe entre los siglos VIII y X. Filósofos musulmanes como al-Farabi e Ibn Sina (Avicena) desarrollaron sus ideas, pero Ibn Rushd creía que las habían mezclado con otras doctrinas. Quería recuperar lo que Aristóteles realmente había querido decir.
Escribió tres tipos de comentario. Los comentarios breves o compendios (yawami) resumen las ideas principales de una obra. Los comentarios medios (taljís) parafrasean el texto sección por sección. Los comentarios extensos (tafsir o sharh), escritos principalmente al final de su vida, citan el texto de Aristóteles pasaje por pasaje y luego lo explican línea por línea, con referencias a intérpretes griegos y árabes anteriores. Escribió comentarios extensos solo sobre unas pocas obras fundamentales, como la Física, Del cielo, Sobre el alma, la Metafísica y los Analíticos segundos.
Hubo obras que no pudo encontrar. No tenía acceso a la Política de Aristóteles, así que escribió en su lugar un comentario sobre la República de Platón y aplicó sus ideas a las sociedades que conocía. Ese comentario solo se conserva en una traducción al hebreo. Los estudiosos actuales señalan que la clara división en tres tipos simplifica un conjunto de obras más variado, que también incluye tratados independientes sobre problemas concretos.
Intermedio
Fe y razón: el Tratado decisivo
Hacia 1178–1180, Ibn Rushd escribió el Tratado decisivo (Fasl al-maqal), una breve opinión jurídica sobre una pregunta: ¿permite, prohíbe o exige el derecho islámico estudiar filosofía? Su respuesta, como juez, es que la ley en realidad lo ordena a quienes son capaces de hacerlo, porque el Corán exhorta repetidamente a los creyentes a reflexionar sobre la creación, y la mejor manera de hacerlo es mediante el razonamiento demostrativo.
Su principio fundamental suele resumirse así: «la verdad no contradice a la verdad». La demostración y la revelación son verdaderas, por lo que deben concordar. Si una conclusión demostrada parece entrar en conflicto con el sentido literal de las Escrituras, el pasaje debe interpretarse de forma figurada (ta'wil), siguiendo las reglas de la lengua árabe. Pero esa interpretación corresponde a los expertos y no debe difundirse entre el público general, donde podría causar confusión.
Distinguió tres clases de personas y tres tipos de argumento. A la mayoría de las personas las persuade la retórica; los teólogos emplean argumentos dialécticos; solo los filósofos pueden seguir una demostración rigurosa. Las Escrituras se dirigen a los tres grupos a la vez. Esta teoría le permitió defender la filosofía y, al mismo tiempo, la ley religiosa que rige a toda la comunidad. En una obra complementaria, al-Kashf 'an manahij al-adilla, criticó los métodos teológicos de los asharíes y de otros grupos por confundir a los creyentes comunes.
Intermedio
Respuesta a al-Ghazali: La incoherencia de la incoherencia
Unos ochenta años antes, el gran teólogo al-Ghazali (fallecido en 1111) había escrito La incoherencia de los filósofos, una crítica a veinte doctrinas de Avicena y otros filósofos. Consideró que tres de ellas constituían incredulidad: que el mundo es eterno, que Dios solo conoce lo universal y no lo particular, y que no existe la resurrección corporal.
Hacia 1180, Ibn Rushd respondió con La incoherencia de la incoherencia (Tahafut al-tahafut). Citó el texto de al-Ghazali sección por sección y le dio respuesta. A menudo aceptaba que los argumentos de Avicena eran débiles, pero insistía en que la posición del propio Aristóteles era más sólida y en que al-Ghazali la había entendido mal. Sostuvo, por ejemplo, que la eternidad del mundo, bien entendida, es compatible con su dependencia de Dios como causa eterna, y que el conocimiento divino no es universal ni particular en el sentido humano, sino la causa de todas las cosas.
Sobre la causalidad, al-Ghazali había sostenido que no existe una conexión necesaria entre el fuego y la combustión: Dios crea directamente la combustión cada vez. Ibn Rushd respondió que negar la existencia de causas reales en las cosas destruye la posibilidad del conocimiento, pues conocer algo es conocer sus causas.
Intermedio
El juez y el médico
La obra jurídica más importante de Ibn Rushd, Bidayat al-mujtahid wa-nihayat al-muqtasid («El comienzo para quien ejerce el juicio independiente y el final para quien se conforma»), es un tratado de derecho comparado. En vez de limitarse a exponer las reglas de su propia escuela malikí, presenta las opiniones de las distintas escuelas suníes sobre cada cuestión y explica las razones, textuales o lógicas, de sus desacuerdos. Todavía se estudia en el ámbito del derecho islámico.
En medicina escribió al-Kulliyat fi al-tibb («Principios generales de medicina»), conocido en latín como Colliget. Trata de anatomía, salud, enfermedad, síntomas, medicamentos, alimentación y conservación de la salud, todo organizado según principios generales. Según se cuenta, dejó el tratamiento detallado de enfermedades concretas a su amigo Abu Marwan ibn Zuhr (Avenzoar), cuya obra médica práctica complementaba la suya. El Colliget se tradujo al latín y se utilizó en la enseñanza de la medicina en Europa.
Ibn Rushd también escribió sobre astronomía y criticó el sistema ptolemaico por recurrir a epiciclos y excéntricas que no encajaban con la física de Aristóteles. Esperaba que surgiera una nueva astronomía acorde con la filosofía natural, aunque él mismo no llegó a elaborarla.
Intermedio
El alma y el intelecto
La idea más controvertida de su filosofía se refiere a la mente humana. En Sobre el alma, Aristóteles había hablado, de forma breve y poco clara, de un intelecto que llega a ser todas las cosas (el intelecto material o posible) y de otro que hace todas las cosas (el intelecto agente). Los intérpretes anteriores discrepaban sobre si estos intelectos pertenecen a cada individuo.
En su Comentario extenso a Sobre el alma, que se conserva principalmente en latín, Ibn Rushd sostuvo que tanto el intelecto agente como el intelecto material son únicos, eternos y están separados de los cuerpos, y que todos los seres humanos los comparten. Cada persona piensa al conectar su propia imaginación, corporal y personal, con ese intelecto único. La teoría explica cómo distintas personas pueden comprender las mismas verdades universales, pero parece implicar que ningún intelecto individual sobrevive a la muerte.
Esta «unidad del intelecto» se convirtió en el principal blanco de los críticos cristianos en el París del siglo XIII, sobre todo de Tomás de Aquino, quien sostenía que cada ser humano tiene su propio intelecto como forma del cuerpo.
Intermedio
Su legado en hebreo y latín
Los pensadores judíos fueron los primeros en estudiar su obra. Maimónides, también nacido en Córdoba, conoció sus comentarios hacia 1190. A partir de alrededor de 1230, los traductores vertieron al hebreo casi todos sus comentarios y, hacia 1340, estaban disponibles en esa lengua prácticamente todos. Para muchos filósofos judíos se convirtió en la principal autoridad sobre Aristóteles. Gersónides escribió comentarios sobre sus comentarios, y Elías del Medigo continuó más tarde esta tradición en Italia.
En la Europa latina, Miguel Escoto y otros comenzaron a traducir sus comentarios en la década de 1220. Llegaron justo cuando las nuevas universidades de París y Oxford estaban haciendo de Aristóteles la base de su enseñanza. Los estudiosos usaban sus comentarios extensos como guía para comprender los textos. Dante lo situó entre los no cristianos virtuosos del Limbo: «Averroes, que hizo el gran comentario» (Infierno IV).
Algunos maestros de artes de París, como Siger de Brabante y Boecio de Dacia, siguieron a Aristóteles según la interpretación de Averroes incluso en cuestiones que entraban en conflicto con la doctrina cristiana, como la eternidad del mundo y la unidad del intelecto. En 1270, Tomás de Aquino escribió Sobre la unidad del intelecto contra los averroístas; en 1270 y de nuevo en 1277, el obispo Étienne Tempier de París condenó listas de proposiciones, 219 en 1277. Sus adversarios acusaron a los «averroístas» de defender una «doble verdad», una para la filosofía y otra para la fe, pero ni Ibn Rushd ni, al parecer, ningún pensador latino sostuvieron realmente tal doctrina.
Las interpretaciones averroístas de Aristóteles perduraron especialmente en la Universidad de Padua hasta el siglo XVI. La imprenta Giunta publicó en Venecia, entre 1550 y 1552, una gran edición latina de las obras de Aristóteles con los comentarios de Averroes. En 1852, el estudioso francés Ernest Renan publicó Averroès et l'averroïsme, obra que definió el averroísmo como categoría histórica y presentó a Ibn Rushd como un héroe del pensamiento libre.
Avanzado
Debates entre especialistas
Fuentes biográficas. A diferencia de Avicena o al-Ghazali, Ibn Rushd no dejó una autobiografía, por lo que su vida debe reconstruirse a partir de autores posteriores. Los principales relatos proceden de autores del siglo XIII: el historiador marroquí 'Abd al-Wahid al-Marrakushi, que conserva la historia del primer encuentro con el califa tal como se la contó uno de los alumnos de Ibn Rushd; el biógrafo andalusí Ibn al-Abbar; y el médico e historiador Ibn Abi Usaybi'a, cuya historia de la medicina enumera sus obras. Estas fuentes son relativamente cercanas a su época, pero también reflejan juicios posteriores sobre su caída en desgracia, y difieren en detalles como las fechas exactas de sus nombramientos.
¿Racionalista o creyente? Desde Renan, algunos lectores han presentado a Ibn Rushd como un racionalista secreto que utilizaba el lenguaje religioso para protegerse, un precursor de la Ilustración. Otros, que destacan su labor de toda la vida como juez malikí y los argumentos del Tratado decisivo, lo consideran un musulmán sincero que creía que la filosofía demostrativa y la revelación eran dos expresiones de una misma verdad. Algunos intérpretes, influidos por la idea de Leo Strauss de leer entre líneas, entienden su distinción entre la élite y las masas como una estrategia de comunicación esotérica; otros consideran que esta lectura es anacrónica. La Enciclopedia de Filosofía de Stanford subraya que integró la filosofía y la religión en vez de subordinar una a la otra.
El contexto almohade. Los historiadores debaten hasta qué punto su obra sirvió al programa almohade. Los almohades promovían el regreso al Corán y los hadices, se oponían a algunas formas de práctica jurídica malikí y de teología asharí, y patrocinaban la filosofía en la corte. Algunos ven un paralelismo entre las críticas de Ibn Rushd a los teólogos y su proyecto de recuperar al Aristóteles «auténtico», por un lado, y el llamamiento almohade a volver a las fuentes originales, por otro. Otros destacan su independencia. También se debaten los motivos de su caída en desgracia en 1195.
La coherencia del conjunto de su obra. Como revisó sus ideas durante décadas y escribió distintos tipos de comentario con diferentes fines, los especialistas discrepan sobre cómo conciliar, por ejemplo, sus primeras posiciones sobre el intelecto material con las posteriores. Algunos, como Jamal al-Din al-'Alawi, han destacado la unidad general de su pensamiento; otros identifican cambios importantes.
El estado de los textos. Dado que muchas obras solo se conservan en hebreo o en latín y que todavía se preparan ediciones críticas, la base textual para estudiar a Ibn Rushd es desigual. Los especialistas a menudo deben reconstruir su terminología árabe a partir de traducciones medievales, y el descubrimiento de nuevos manuscritos puede cambiar las interpretaciones.
Avanzado
Ibn Rushd en el mundo islámico, ayer y hoy
Antes se decía que la filosofía murió en el mundo islámico después de al-Ghazali y que Ibn Rushd fue su último representante. Los historiadores rechazan hoy ese relato: la filosofía y la teología filosófica siguieron floreciendo, especialmente en el oriente islámico, pero principalmente por caminos marcados por Avicena y no por Ibn Rushd. En las tierras islámicas no surgió ninguna escuela de «averroísmo», y sus comentarios aristotélicos se leyeron allí mucho menos que en Europa. El historiador Ibn Jaldún conocía algunas de sus obras.
Desde finales del siglo XIX, los reformadores árabes lo redescubrieron. El escritor cristiano libanés Farah Antun, influido por Renan, debatió sobre su legado con el reformador egipcio Muhammad Abduh a comienzos del siglo XX. A finales de ese siglo, el filósofo marroquí Mohammed Abed al-Yabri presentó el racionalismo de Ibn Rushd como modelo para el pensamiento árabe. La película El destino (1997), de Youssef Chahine, lo retrató como símbolo de tolerancia frente al fanatismo.
Hoy Ibn Rushd es homenajeado en Córdoba con una estatua cerca de las antiguas murallas y, en muchos lugares, como una figura que conecta las tradiciones intelectuales islámica, judía y cristiana. Sin embargo, los historiadores advierten que no debe convertirse en un liberal moderno: su pensamiento pertenece al mundo del siglo XII, con su derecho islámico, su ciencia aristotélica y su política almohade.
Ideas clave
- La verdad no contradice a la verdad
- La filosofía demostrativa y la revelación son verdaderas, por lo que cualquier conflicto aparente debe resolverse mediante la interpretación.
- Tres tipos de argumento
- Retórica para la mayoría de las personas, dialéctica para los teólogos y demostración para los filósofos; las Escrituras se dirigen a los tres grupos.
- Interpretación alegórica (ta'wil)
- Cuando una demostración entra en conflicto con el sentido literal de las Escrituras, los expertos pueden interpretar el texto de forma figurada.
- Regreso a Aristóteles
- Su propósito de recuperar lo que Aristóteles realmente quiso decir, sin los añadidos posteriores de Avicena y otros autores.
- Unidad del intelecto
- Su controvertida tesis de que los intelectos material y agente son únicos y compartidos por todos los seres humanos.
- Causalidad real
- Frente a al-Ghazali, sostuvo que las cosas tienen poderes causales reales y que conocer es conocer las causas.
- Derecho comparado
- En Bidayat al-mujtahid explicó por qué discrepan las escuelas jurídicas, además de exponer sus posturas.
Registros
- 1111 — Muere al-Ghazali, autor de La incoherencia de los filósofos.
- 1126 — Ibn Rushd nace en Córdoba (14 de abril).
- c. 1169 — Ibn Tufayl lo presenta al califa Abu Yaqub Yusuf; es nombrado juez de Sevilla y comienza sus comentarios sobre Aristóteles.
- c. 1179 — Escribe el Tratado decisivo y otras obras relacionadas sobre religión y filosofía.
- c. 1180 — Escribe La incoherencia de la incoherencia como respuesta a al-Ghazali.
- 1182 — Sucede a Ibn Tufayl como médico de la corte.
- 1195 — Cae en desgracia, se queman algunos de sus libros y es desterrado a Lucena.
- 1198 — Tras recuperar el favor del califa, muere en Marrakech (diciembre).
- c. 1217 — Miguel Escoto comienza a traducir sus comentarios al latín (se proponen fechas entre 1217 y la década de 1220).
- 1270 — Tomás de Aquino escribe Sobre la unidad del intelecto contra los averroístas.
- 1277 — El obispo Tempier de París condena 219 proposiciones, muchas vinculadas al aristotelismo radical.
- 1852 — Ernest Renan publica Averroès et l'averroïsme.
Glosario
- Al-Ándalus
- Las partes de la península ibérica bajo dominio musulmán (711–1492).
- Almohades
- Dinastía reformista bereber que gobernó el norte de África y al-Ándalus en los siglos XII y XIII.
- Cadí
- Juez que aplica el derecho islámico.
- Escuela malikí
- Una de las cuatro escuelas suníes de derecho islámico, predominante en el norte de África y al-Ándalus.
- Comentario
- Obra que explica otro texto, a menudo pasaje por pasaje.
- Demostración
- En la lógica de Aristóteles, prueba que parte de premisas verdaderas y ciertas para alcanzar un conocimiento cierto.
- Intelecto agente
- En la psicología aristotélica, principio activo que hace que las cosas sean comprensibles para la mente.
- Averroísmo
- Nombre dado a pensadores medievales y renacentistas que siguieron a Aristóteles según la interpretación de Averroes.
- Escolástica
- Método de enseñanza y argumentación empleado en las universidades europeas medievales.
- Ta'wil
- Interpretación de las Escrituras más allá de su sentido literal.
Preguntas y respuestas
¿Por qué tiene dos nombres?
Ibn Rushd es su nombre árabe. Los europeos medievales lo adaptaron al latín como Averroes, del mismo modo que Ibn Sina pasó a ser Avicena.
¿Creía que la religión era falsa?
No. Sostenía que la religión verdadera y la filosofía verdadera están de acuerdo. Los especialistas debaten cómo las armonizaba, pero la mayoría de los historiadores no respalda la idea de que rechazara el islam en secreto.
¿Por qué quemaron sus libros?
En 1195 el califa se volvió contra él, probablemente por motivos políticos: necesitaba el apoyo de los estudiosos religiosos conservadores durante una guerra. Ibn Rushd recuperó su favor unos dos años después.
¿Qué es la «doble verdad»?
La afirmación de que algo puede ser verdadero en filosofía y falso en teología. Los adversarios acusaron de ello a los averroístas latinos, pero ni Ibn Rushd ni, al parecer, ningún pensador medieval enseñó realmente esa doctrina.
¿Por qué es más famoso en Europa que en el mundo islámico?
Sus comentarios sobre Aristóteles llegaron a Europa cuando las universidades estaban adoptando sus obras, mientras que en el mundo islámico la filosofía siguió principalmente el enfoque de Avicena. Desde entonces, pensadores árabes modernos han reavivado el interés por Ibn Rushd.
¿Aparece en La escuela de Atenas de Rafael?
Una figura con turbante del fresco se identifica tradicionalmente como Averroes, pero esa identificación es incierta.
¿Qué pensaba sobre el intelecto?
En su obra de madurez sostuvo que existe un único intelecto material compartido por todos los seres humanos, conectado con cada persona mediante la imaginación. Sus críticos afirmaban que esto negaba la inmortalidad personal.
¿Conoció Averroes a Maimónides?
Ambos nacieron en Córdoba, pero no hay pruebas de que se conocieran. La familia de Maimónides abandonó la ciudad cuando él era joven, después de la conquista almohade, y él solo conoció los comentarios de Ibn Rushd hacia el final de su vida, alrededor de 1190.
Fuentes y lecturas recomendadas
- Ibn Rushd [Averroes]. Stanford Encyclopedia of Philosophy
- H. Chad Hillier, Ibn Rushd (Averroes) (1126–1198). Internet Encyclopedia of Philosophy
- Averroes. Wikipedia
- Averroism. Wikipedia
- The Incoherence of the Incoherence. Wikipedia
- 이븐 루시드. 위키백과 (Korean Wikipedia)
- George F. Hourani (trans.), Averroes on the Harmony of Religion and Philosophy. Luzac, 1961
- Simon van den Bergh (trans.), Averroes' Tahafut al-Tahafut (The Incoherence of the Incoherence). Oxford University Press / E. J. W. Gibb Memorial, 1954
Contenido relacionado
- AristótelesDiscípulo de Platón y maestro de Alejandro. Fundó el Liceo y escribió sobre lógica, ética, política y el mundo natural.
- AvicenaMédico y filósofo cuyos escritos moldearon la medicina y la filosofía en el mundo islámico y Europa.
- Al-FarabiFilósofo del mundo islámico conocido por sus obras sobre lógica, pensamiento político y música.
- Tomás de AquinoTeólogo y filósofo dominico cuyos escritos ocuparon un lugar central en el pensamiento cristiano medieval.
- La Divina ComediaPoema narrativo en italiano de Dante Alighieri que describe un viaje por el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso.
- AbenjaldúnHistoriador y pensador norteafricano cuya Muqaddima examina cómo cambian las sociedades y los Estados.
Redactado con ayuda de IA a partir de las fuentes publicadas arriba y revisado a medida que surgen nuevas investigaciones.
