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Para jóvenes lectores
Hace unos 1200 años, Bagdad, en el actual Irak, era una de las ciudades más grandes y ricas del mundo. Sus gobernantes, llamados califas, amaban los libros. Reunían libros escritos en griego, persa, siríaco y sánscrito.
Pero la mayoría de la gente de Bagdad hablaba y leía árabe. Por eso, los califas y otras personas ricas pagaban a traductores para pasar esos libros al árabe. Imagina a varios estudiosos leyendo páginas antiguas y buscando las palabras árabes adecuadas para explicar las ideas del médico griego Galeno o la geometría de Euclides. Muchos traductores eran cristianos; otros eran musulmanes, judíos o seguidores de otras religiones. Todos trabajaban en la misma ciudad.
La biblioteca del califa, llamada Casa de la Sabiduría, formaba parte de ese mundo. Un famoso matemático llamado Al-Juarismi trabajó entonces en Bagdad. La palabra «álgebra» viene del título de uno de sus libros. De su nombre viene «algoritmo», una palabra que hoy se usa mucho en informática.
Los estudiosos de Bagdad no se limitaban a copiar libros antiguos. Comprobaban sus ideas, las discutían y las mejoraban. Construyeron observatorios para mirar las estrellas, midieron el tamaño de la Tierra y escribieron libros nuevos sobre medicina, luz y música.
Hoy nadie sabe exactamente cómo era la Casa de la Sabiduría, ni siquiera si era una gran escuela o sobre todo una biblioteca. Los historiadores aún lo debaten. Pero su nombre recuerda una época en la que personas de muchas culturas compartieron conocimientos. Más tarde, muchos de esos libros llegaron a Europa.
De un vistazo
- Qué era
- Una biblioteca de palacio y centro de estudios de los califas abasíes; sus nombres árabes eran Bayt al-Ḥikma o Khizānat al-Ḥikma («Casa» o «Depósito de la Sabiduría»)
- Dónde estaba
- En Bagdad, capital del califato abasí (actual Irak); se desconoce su ubicación exacta y no se conserva ningún edificio
- Cuándo existió
- Probablemente comenzó como biblioteca de la corte bajo Harún al-Rashid (reinó entre 786 y 809) o antes; el período mejor documentado corresponde a Al-Mamún (reinó entre 813 y 833). Su historia posterior es incierta.
- Movimiento más amplio
- El movimiento de traducción grecoárabe, desde mediados del siglo VIII hasta finales del siglo X
- Lenguas de origen
- Griego (a menudo a través del siríaco), persa medio (pahlaví), siríaco y sánscrito; las obras se traducían al árabe
- Estudiosos relacionados
- Sahl ibn Harún (bibliotecario), Al-Juarismi y los hermanos Banu Musa; el círculo más amplio de Bagdad incluía a Hunayn ibn Ishaq, Al-Kindi y Thábit ibn Qurra
- Final
- Incierto. Las bibliotecas de Bagdad quedaron devastadas cuando los mongoles saquearon la ciudad en 1258, pero la Casa de la Sabiduría como institución pudo haber desaparecido mucho antes
- Debate académico
- Se debate si fue una academia formal y oficina de traducción, o principalmente una biblioteca y archivo
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¿Qué fue la Casa de la Sabiduría?
La Casa de la Sabiduría (en árabe, Bayt al-Ḥikma) fue una biblioteca y centro de estudios vinculado a la corte de los califas abasíes en Bagdad. Los autores árabes medievales también la llamaron Khizānat al-Ḥikma, el «Depósito» o «Tesoro de la Sabiduría». Se la menciona en relación con los califas Harún al-Rashid y, especialmente, su hijo Al-Mamún, a finales del siglo VIII y comienzos del IX.
La Casa de la Sabiduría se ha hecho famosa como emblema de uno de los grandes intercambios de conocimientos de la historia. Entre aproximadamente 750 y 1000, los estudiosos de Bagdad tradujeron al árabe gran parte de las obras científicas y filosóficas griegas conservadas de la Antigüedad, junto con importantes textos persas e indios. Después aprovecharon esos conocimientos para lograr avances originales en matemáticas, astronomía, medicina y filosofía.
No se conserva nada de la Casa de la Sabiduría: ni edificio, ni inscripción fundacional, ni catálogo. Lo que sabemos procede de menciones dispersas en libros árabes posteriores. Por ello, los historiadores actuales discrepan sobre su tamaño y organización reales. Algunos imaginan una gran academia donde traductores, astrónomos y matemáticos trabajaban juntos; otros creen que fue principalmente una biblioteca y archivo reales, mientras que el movimiento de traducción dependía de numerosos mecenas repartidos por la ciudad.
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Bagdad, la ciudad circular de la paz
En 750, una nueva dinastía, la abasí, derrocó a los califas omeyas, que habían gobernado desde Damasco. Los abasíes recibieron gran parte de su apoyo de Jorasán, al este, en territorios del actual Irán y Asia Central. En 762, el califa Al-Mansur fundó una nueva capital a orillas del río Tigris, cerca del punto donde más se aproximan el Tigris y el Éufrates. La llamó Madīnat al-Salām, «Ciudad de la Paz», aunque todos la conocían como Bagdad.
La ciudad de Al-Mansur se construyó en forma de gran círculo, con el palacio del califa y la mezquita principal en el centro. Bagdad pronto se extendió mucho más allá de esas murallas y llegó a ser una de las mayores ciudades del mundo. Se encontraba en un cruce de rutas comerciales que conectaban el Mediterráneo, Irán, la India, Asia Central y China. Sus mercados estaban llenos de comerciantes, artesanos, funcionarios y estudiosos.
Bagdad también era una ciudad de muchas lenguas y religiones. Allí vivían y trabajaban musulmanes, cristianos nestorianos y de otras comunidades, judíos, zoroastrianos y sabeos. Muchos de los traductores más hábiles procedían de comunidades cristianas que llevaban mucho tiempo estudiando textos griegos en siríaco. Esta diversidad contribuyó a que Bagdad fuera un lugar de encuentro entre conocimientos de distintas tradiciones.
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Traducir libros al árabe
Traducir obras científicas es difícil. Cuando los estudiosos de Bagdad comenzaron a traducir obras griegas de geometría, medicina o lógica, el árabe aún carecía de palabras para muchas de sus ideas. Los traductores tuvieron que inventar términos técnicos, tomar palabras del griego o del persa, o dar nuevos significados a palabras árabes ya existentes. A lo largo de varias generaciones, hicieron del árabe una lengua capaz de expresar la ciencia más avanzada de su tiempo.
Muchos libros griegos se tradujeron primero al siríaco, una lengua utilizada por cristianos de Oriente Medio, y después del siríaco al árabe. Los mejores traductores, como Hunayn ibn Ishaq, reunían varios manuscritos antiguos de una misma obra, los comparaban para establecer el texto más fiel y procuraban traducir el sentido de cada frase en lugar de hacerlo palabra por palabra.
¿Qué traducían? Entre los autores griegos estaban Aristóteles, Platón (sobre todo mediante resúmenes), Euclides, Arquímedes, Ptolomeo, Hipócrates y Galeno. Del persa medio llegaron obras de astrología, historia y política, así como las fábulas de animales de Calila y Dimna. Del sánscrito llegaron conocimientos indios de astronomía y matemáticas, entre ellos los números del sistema decimal posicional con el cero, que más tarde se difundieron por Europa como «números arábigos».
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Orígenes: modelos sasánidas y ambiciones abasíes
La idea de una biblioteca real dedicada al saber tenía antecedentes en el Imperio persa sasánida (224–651), cuyos reyes conservaban archivos y, según se cuenta, patrocinaron traducciones del griego y el sánscrito al persa medio. Los abasíes, que gobernaron gran parte del antiguo territorio sasánida y contaron con administradores persas, adoptaron muchas costumbres sasánidas de la corte y el gobierno. Algunos historiadores consideran la Khizānat al-Ḥikma una continuación deliberada de esa tradición.
Las fuentes medievales atribuyen sus comienzos a distintos califas. Algunos estudios actuales los remontan a una colección privada de Al-Mansur (reinó entre 754 y 775); muchos relacionan su fundación con Harún al-Rashid (reinó entre 786 y 809), a quien los relatos de Las mil y una noches harían famoso siglos después. La etapa mejor documentada corresponde a Al-Mamún (reinó entre 813 y 833). En el Fihrist, su catálogo de libros árabes, el librero del siglo X Ibn al-Nadim menciona a Sahl ibn Harún y a un hombre llamado Salm como trabajadores de la Casa de la Sabiduría. También cuenta que Al-Mamún envió a Salm y a otros ante el emperador bizantino para conseguir manuscritos griegos.
¿Por qué se interesaban los califas? Había necesidades prácticas: la astronomía servía para elaborar calendarios, determinar los horarios de oración y practicar la astrología, que la corte tomaba en serio; la medicina atendía la salud del califa y su familia; y las matemáticas ayudaban en la medición de tierras, los impuestos y las leyes de herencia. También importaban el prestigio y las ideas políticas. Al presentarse como herederos del saber de Persia y Grecia, los abasíes reivindicaban una misión civilizadora universal y podían distinguirse de los emperadores bizantinos, a quienes algunos autores abasíes acusaban de haber abandonado la sabiduría de los antiguos griegos.
Ibn al-Nadim conserva también un relato célebre: Al-Mamún soñó que Aristóteles se le aparecía y le decía que el bien es lo que resulta bueno según la razón. Es posible que el relato se difundiera para justificar el apoyo del califa al saber griego y a la teología racional. Los historiadores lo consideran una muestra de cómo se veían los abasíes, más que la descripción de un hecho real.
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Cómo funcionó el movimiento de traducción
El movimiento de traducción duró aproximadamente dos siglos, desde mediados del siglo VIII hasta finales del X. Era costoso: un buen manuscrito y un traductor cualificado requerían mucho dinero, y los traductores podían ganar grandes sumas. Entre los mecenas había califas, pero también príncipes, visires, jefes militares, médicos y familias ricas como los barmákidas y, más tarde, los hermanos Banu Musa, que pagaron a traductores con sus propios recursos.
Un nuevo material de escritura facilitó el trabajo. El papel, inventado en China, se había extendido al mundo islámico a través de Asia Central y hacia el año 800 ya se fabricaba en Bagdad. Era más barato que el pergamino o el papiro, lo que ayudó a multiplicar los libros y las bibliotecas. Un relato popular vincula la llegada de la fabricación de papel con prisioneros chinos capturados en la batalla de Talas de 751, pero historiadores como Jonathan Bloom consideran legendaria esa historia: el papel ya se conocía antes en Asia Central.
Los métodos de traducción mejoraron con el tiempo. Las primeras versiones solían ser literales y difíciles de leer. En el siglo IX, Hunayn ibn Ishaq (809–873), médico cristiano nestoriano de Al-Hira, estableció nuevos criterios de calidad. Él, su hijo Ishaq ibn Hunayn y su sobrino Hubaysh tradujeron gran parte de las obras de Galeno y Aristóteles, a veces primero al siríaco para mecenas cristianos y después al árabe para mecenas musulmanes. Hunayn dejó una extraordinaria carta en la que enumeraba las obras de Galeno que conocía, indicaba quién había traducido cada una y para quién.
El círculo del filósofo Al-Kindi (c. 801–c. 873) produjo algunas de las traducciones y adaptaciones filosóficas más influyentes, entre ellas una paráfrasis árabe de partes de las Enéadas de Plotino que circuló bajo el engañoso título de Teología de Aristóteles. En el siglo X, un grupo de estudiosos de Bagdad, en su mayoría cristianos, entre ellos Abu Bishr Matta y Yahya ibn Adi, siguió traduciendo y comentando a Aristóteles. El filósofo Al-Farabi estudió en ese entorno.
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Descubrimientos: álgebra, astronomía y más
Muhammad ibn Musa Al-Juarismi (c. 780–c. 850) es el estudioso al que más se relaciona con la Casa de la Sabiduría. Su breve libro, dedicado a Al-Mamún, sobre el cálculo mediante al-jabr («restauración») y al-muqābala («equilibrio») expuso métodos sistemáticos para resolver ecuaciones lineales y cuadráticas, y dio nombre al álgebra. Otro de sus libros explicaba los números decimales indios; sus traducciones latinas dieron origen a la palabra «algoritmo» a partir del nombre del autor. También elaboró tablas astronómicas y una geografía revisada basada en Ptolomeo.
Al-Mamún patrocinó la observación astronómica. Hacia 828–833 funcionaron observatorios en Bagdad (en Al-Shammasiyya) y en el monte Qasiún, cerca de Damasco, para comprobar y corregir los valores del Almagesto de Ptolomeo. Sus astrónomos también midieron la longitud de un grado de latitud en llanuras desérticas del norte de Mesopotamia y Siria, con el fin de calcular el tamaño de la Tierra. Estos proyectos muestran una cultura que no aceptaba sin más la autoridad de los antiguos, sino que contrastaba sus afirmaciones con la observación.
Los tres hermanos Banu Musa, hijos de un antiguo astrónomo de la corte, escribieron obras de geometría y un famoso Libro de los ingeniosos mecanismos que describía alrededor de cien inventos mecánicos, entre ellos recipientes con efectos sorprendentes y dispositivos de control automático. Thábit ibn Qurra (fallecido en 901), un sabeo de Harrán a quien llevaron a Bagdad, tradujo y mejoró obras de Euclides, Arquímedes, Apolonio y Ptolomeo, e hizo aportaciones originales a la teoría de números y la mecánica.
En medicina, las traducciones árabes de Hipócrates y Galeno sentaron las bases de una floreciente tradición que más tarde produjo grandes médicos como Al-Razi e Ibn Sina (Avicena). En filosofía, las traducciones hicieron posible la tradición de la falsafa, desde Al-Kindi y Al-Farabi hasta Ibn Sina e Ibn Rushd (Averroes).
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Decadencia y saqueo mongol de 1258
Después de Al-Mamún, sus sucesores Al-Mutásim y Al-Wáthiq siguieron apoyando el saber. Al-Mamún también había iniciado la miḥna (833–c. 848), una inquisición que exigía a los estudiosos afirmar que el Corán había sido creado, doctrina de los teólogos racionalistas mutazilíes. Bajo Al-Mutawákkil (reinó entre 847 y 861), la miḥna terminó y la corte se orientó hacia los estudios suníes tradicionalistas. Algunos relatos afirman que la Casa de la Sabiduría perdió apoyo entonces, pero las fuentes son escasas.
La traducción continuó en Bagdad durante el siglo X gracias a muchos mecenas privados, pero la propia Casa de la Sabiduría apenas se menciona después del siglo IX. En los siglos XI y XII, otras instituciones predominaron en la vida intelectual de Bagdad, como la madrasa Nizamiyya (fundada en 1067) y, más tarde, la madrasa Mustansiriyya (1234), además de numerosas bibliotecas privadas y de mezquitas.
En febrero de 1258, un ejército mongol dirigido por Hulagu, nieto de Gengis Kan, tomó Bagdad tras un breve asedio. El último califa abasí de Bagdad, Al-Mustásim, murió, y la ciudad fue saqueada durante días; falleció una cantidad enorme de habitantes. Las bibliotecas fueron destruidas junto con mezquitas, palacios y viviendas. Autores posteriores dijeron que el Tigris se volvió negro por la tinta de los libros arrojados al río. Los historiadores consideran esta escena una imagen literaria de la magnitud de la catástrofe, no una descripción literal.
Se suele decir que la Casa de la Sabiduría fue destruida en 1258. Las bibliotecas de Bagdad en general sí sufrieron la devastación, pero no se sabe si entonces aún existía una institución llamada Casa de la Sabiduría. El erudito persa Nasir al-Din al-Tusi, que acompañó a Hulagu, fundó después un gran observatorio y una biblioteca en Maraghe, adonde, según se cuenta, se llevaron algunos libros de Bagdad. Las cantidades indicadas en fuentes posteriores probablemente son exageradas.
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Legado: de Bagdad a Toledo y más allá
El modelo abasí inspiró a otros gobernantes. En El Cairo, el califa fatimí Al-Hákim fundó la Dār al-‘Ilm (Casa del Conocimiento) en 1005, y se crearon grandes bibliotecas en Córdoba, Bujará y otros lugares. Durante varios siglos, el árabe fue la principal lengua científica desde España hasta Asia Central, y estudiosos de distintas religiones, incluidos judíos como Maimónides, escribieron en ella.
A partir del siglo XII, estudiosos europeos viajaron a España, Sicilia y Oriente Próximo para traducir libros árabes al latín. En Toledo, Gerardo de Cremona tradujo decenas de obras, entre ellas el Almagesto de Ptolomeo y el libro de álgebra de Al-Juarismi. A través de estas traducciones, Europa recibió tanto la ciencia griega conservada en árabe como las aportaciones originales de los estudiosos que escribían en esa lengua. Ambas contribuyeron a formar las universidades medievales y, más tarde, al Renacimiento.
Los historiadores actuales subrayan que esta historia no se reduce a la «conservación», como si Bagdad solo hubiera guardado libros griegos para Europa. Los estudiosos que escribían en árabe corrigieron, criticaron y ampliaron los conocimientos que recibieron, y su trabajo fue un logro propio con objetivos propios.
En la época moderna, la Casa de la Sabiduría se ha convertido en un poderoso símbolo de la edad de oro de la civilización islámica, del diálogo entre culturas y del valor de la traducción y las bibliotecas. Universidades, bibliotecas y programas culturales de todo el mundo han adoptado su nombre. A veces, este valor simbólico va más allá de lo que permiten afirmar las pruebas históricas; por eso los especialistas distinguen entre la leyenda y lo que dicen realmente las fuentes.
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¿Academia o biblioteca? El debate historiográfico
En muchos escritos del siglo XX y en libros de divulgación actuales, la Casa de la Sabiduría aparece como una gran academia estatal: una especie de universidad medieval de investigación, con una oficina de traducción, observatorios y estudiosos asalariados de numerosas disciplinas, fundada o ampliada por Al-Mamún. Esta imagen se apoya en rasgos reales de la época, pero a menudo reúne bajo una sola institución testimonios sobre personas y lugares muy distintos.
La crítica más influyente es la de Dimitri Gutas en Greek Thought, Arabic Culture (1998). Gutas sostiene que las fuentes describen la Bayt al-Ḥikma o Khizānat al-Ḥikma como una biblioteca inspirada en las bibliotecas reales sasánidas. Según su interpretación, su personal se relacionaba principalmente con la traducción y copia de obras persas y con la astronomía, y no con la traducción de la ciencia y la filosofía griegas. No encuentra pruebas de que organizara el movimiento de traducción del griego, que considera un fenómeno extendido por toda la sociedad y patrocinado por muchos mecenas por diversas razones. Sitúa sus raíces en la política y las ideas del primer período abasí, incluida una ideología imperial heredada de los sasánidas que consideraba deber de los reyes recuperar el saber antiguo.
Otros investigadores aceptan que las pruebas son limitadas, pero sostienen que la biblioteca de la corte fue un verdadero foco de actividad intelectual. Allí, estudiosos como Al-Juarismi y los Banu Musa habrían trabajado bajo el patrocinio de los califas, cuya corte desempeñó un papel destacado. El artículo de la Stanford Encyclopedia of Philosophy sobre las fuentes griegas de la filosofía árabe también concluye que la Bayt al-Ḥikma no puede considerarse el centro institucional de la traducción grecoárabe, aunque los traductores mantuvieran vínculos estrechos con la corte.
El debate tiene también una dimensión política. La imagen de la Casa de la Sabiduría se ha utilizado tanto para celebrar la civilización islámica como, en antiguos relatos occidentales, para reducirla a una transmisora pasiva del saber griego. Una lectura cuidadosa de las fuentes evita tanto el mito como el menosprecio.
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Fuentes y métodos
No se conserva ningún archivo de la Casa de la Sabiduría. Las pruebas principales proceden de obras árabes posteriores: sobre todo el Fihrist de Ibn al-Nadim (terminado en 987/988), un catálogo de libros y autores compilado por un librero de Bagdad; los diccionarios biográficos de estudiosos y médicos, como los de Ibn al-Qifti e Ibn Abi Usaybi‘a (siglo XIII); y las crónicas. Estos autores vivieron entre uno y cuatro siglos después de Al-Mamún y a veces proyectaron sobre el pasado instituciones de épocas posteriores.
Las propias traducciones son otra fuente valiosa. Los manuscritos conservados suelen indicar el nombre del traductor, el mecenas y, en ocasiones, el revisor, lo que permite a los historiadores reconstruir las redes de patrocinio. La carta de Hunayn ibn Ishaq sobre las traducciones de Galeno es un valioso testimonio de primera mano sobre cómo trabajaban los traductores, cómo buscaban manuscritos y quién les pagaba.
La investigación actual combina la filología (comparar las traducciones árabes con los originales griegos y siríacos), la historia de la ciencia (estudiar cómo se utilizaron los textos traducidos) y la historia social (preguntar quién financió el trabajo y por qué). Todavía faltan ediciones críticas de muchas traducciones árabes, y numerosos manuscritos de bibliotecas desde Estambul hasta Teherán siguen sin estudiarse. Por eso, nuestro conocimiento del movimiento continúa cambiando.
Para los lectores, la principal lección metodológica es distinguir tres cosas que a menudo se confunden: la institución concreta llamada Casa de la Sabiduría, el movimiento de traducción más amplio y el símbolo moderno. Cada una tiene su propia historia y se apoya en pruebas diferentes.
Ideas clave
- Movimiento de traducción
- El esfuerzo continuado, desde mediados del siglo VIII hasta finales del X, por traducir al árabe obras griegas, persas e indias.
- Mecenazgo
- Califas, funcionarios, médicos y familias ricas pagaron manuscritos y traducciones por motivos prácticos, religiosos y políticos.
- Creación de una lengua científica
- Los traductores desarrollaron un nuevo vocabulario técnico que convirtió el árabe en una de las principales lenguas de la ciencia durante siglos.
- Crítica y mejora
- Los estudiosos de Bagdad contrastaron las obras antiguas con la observación y el razonamiento, y produjeron nuevos conocimientos matemáticos y astronómicos.
- Estudio entre culturas
- Musulmanes, cristianos, judíos, sabeos y otras personas trabajaron juntos y recurrieron a tradiciones griegas, siríacas, persas e indias.
- Transmisión a Europa
- La ciencia y la filosofía árabes, así como las obras griegas conservadas en árabe, llegaron a la Europa latina mediante traducciones a partir del siglo XII.
- Mito y pruebas
- La Casa de la Sabiduría como símbolo moderno abarca más de lo que las escasas fuentes permiten confirmar sobre la institución histórica.
Registros
- 750 d. C. — La dinastía abasí derroca a los omeyas y se hace con el califato.
- 762 d. C. — El califa Al-Mansur funda Bagdad como nueva capital abasí.
- 786 d. C. — Harún al-Rashid se convierte en califa (hasta 809); a menudo se sitúa el origen de la biblioteca de la corte durante su reinado.
- c. 800 d. C. — Se fabrica papel en Bagdad, lo que permite producir más libros a menor coste.
- 813 d. C. — Al-Mamún se convierte en califa (hasta 833); comienza el período mejor documentado de la Casa de la Sabiduría.
- c. 828 d. C. — Los astrónomos de Al-Mamún comienzan sus observaciones en Bagdad y, más tarde, cerca de Damasco.
- c. 830 d. C. — Al-Juarismi escribe su libro sobre al-jabr, dedicado a Al-Mamún.
- 847 d. C. — Al-Mutawákkil se convierte en califa y pronto pone fin a la miḥna; cambia el patrocinio de la corte.
- 873 d. C. — Muere Hunayn ibn Ishaq, el traductor más destacado del movimiento.
- c. 987 d. C. — Ibn al-Nadim termina el Fihrist, una fuente fundamental sobre la Casa de la Sabiduría.
- 1258 — Los mongoles dirigidos por Hulagu saquean Bagdad; las bibliotecas de la ciudad quedan devastadas y el califa abasí muere.
Glosario
- Califa
- Gobernante de la comunidad islámica, considerado sucesor del profeta Mahoma en el liderazgo político.
- Abasíes
- Dinastía de califas que gobernó desde Bagdad entre 750 y 1258.
- Bayt al-Ḥikma
- Expresión árabe que significa «Casa de la Sabiduría»; también se llamaba Khizānat al-Ḥikma, «Depósito de la Sabiduría».
- Siríaco
- Variedad del arameo utilizada por cristianos de Oriente Medio y que sirvió de importante puente entre el griego y el árabe.
- Sasánidas
- Dinastía persa (224–651) cuyo imperio fue derrocado por las primeras conquistas musulmanas.
- Álgebra
- Rama de las matemáticas cuyo nombre procede de al-jabr, palabra incluida en el título de un libro de Al-Juarismi.
- Falsafa
- Término árabe para la filosofía de tradición griega.
- Miḥna
- Inquisición (833–c. 848) iniciada por Al-Mamún que exigía a los estudiosos aceptar que el Corán había sido creado.
- Fihrist
- El «Catálogo» de libros árabes compilado por Ibn al-Nadim a finales del siglo X.
- Almagesto
- Gran obra de astronomía de Ptolomeo; su nombre procede de su título árabe.
Preguntas y respuestas
¿Puedo visitar hoy la Casa de la Sabiduría?
No. No se conserva ningún edificio y ni siquiera sabemos exactamente dónde se encontraba en Bagdad.
¿Quiénes trabajaron allí?
Las fuentes nombran a bibliotecarios como Sahl ibn Harún y relacionan con ella a estudiosos como Al-Juarismi y los hermanos Banu Musa. Muchos traductores famosos trabajaron en Bagdad, pero no se puede afirmar que todos trabajaran en la propia Casa de la Sabiduría.
¿Por qué tradujeron libros griegos al árabe?
Por sus conocimientos útiles de medicina, astronomía y matemáticas; por el prestigio que daban a los califas; y porque los estudiosos querían investigar grandes cuestiones de filosofía y ciencia.
¿Es cierto que el Tigris se volvió negro de tinta en 1258?
Así lo afirmaron autores medievales, y las bibliotecas realmente fueron destruidas. Sin embargo, los historiadores consideran esa imagen una manera de expresar la catástrofe, no una descripción exacta.
¿Era una universidad la Casa de la Sabiduría?
Probablemente no en el sentido actual. Muchos historiadores creen que fue principalmente una biblioteca y archivo reales, mientras que el movimiento de traducción recibió el apoyo de numerosos mecenas de Bagdad.
¿Qué sostiene Dimitri Gutas sobre la Casa de la Sabiduría?
Gutas sostiene que fue una biblioteca de palacio inspirada en el modelo sasánida, no el centro organizador de la traducción del griego, y que el movimiento de traducción fue un amplio fenómeno social vinculado a la política y las ideas del primer período abasí.
¿Los estudiosos que escribían en árabe solo conservaron el saber griego?
No. Lo corrigieron y ampliaron, y produjeron obras nuevas de álgebra, astronomía, óptica, medicina y filosofía.
Fuentes y lecturas recomendadas
- House of Wisdom. Wikipedia
- Graeco-Arabic translation movement. Wikipedia
- Greek Sources in Arabic and Islamic Philosophy. Stanford Encyclopedia of Philosophy
- Hunayn ibn Ishaq. Wikipedia
- Al-Khwarizmi. Wikipedia
- Banu Musa. Wikipedia
- Al-Ma’mun. Wikipedia
- Siege of Baghdad (1258). Wikipedia
- Dimitri Gutas, Greek Thought, Arabic Culture: The Graeco-Arabic Translation Movement in Baghdad and Early ‘Abbāsid Society (2nd–4th/8th–10th centuries). Routledge, 1998
- Jonathan M. Bloom, Paper Before Print: The History and Impact of Paper in the Islamic World. Yale University Press, 2001
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Redactado con ayuda de IA a partir de las fuentes publicadas arriba y revisado a medida que surgen nuevas investigaciones.
