Literatura

La historia de Genji

源氏物語 (Genji monogatari)

c. 1000–1012 · Heian-kyō (Kioto)

En una frase

La historia de Genji es un relato muy largo que escribió hace unos mil años la dama de la corte japonesa Murasaki Shikibu sobre un príncipe apuesto, las personas a las que ama y cómo cambia todo en la vida.

La historia de Genji
Imagen: Imperial Palace Kyoto · Public domain · Wikimedia Commons

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Para jóvenes lectores

Hace unos mil años, en Japón, había una ciudad llamada Heian-kyō. Hoy se llama Kioto. Allí vivía el emperador con muchos nobles a quienes les gustaban la poesía, la música, los trajes bonitos y las fiestas para contemplar la luna. Una dama que trabajaba para la emperatriz escribió una historia tan larga que ocupa varios libros gruesos. La llamaban Murasaki Shikibu.

La historia trata de un príncipe llamado Genji. Es tan guapo y sabe hacer tantas cosas que la gente lo llama «Genji el Resplandeciente». Pero su madre muere cuando él es muy pequeño. Durante toda su vida, Genji busca amor y personas que le recuerden a ella.

Genji escribe poemas, toca música, se enamora y comete errores. Durante un tiempo, incluso tiene que vivir lejos de la capital. Cuando envejece, la historia continúa con sus hijos y nietos, que también tienen problemas.

En aquella época, las personas se enviaban poemas cortos como hoy nos enviamos mensajes. ¡Los personajes del libro intercambian casi 800 poemas! Elegían el papel, el color de la tinta y hasta una flor para sujetarla a la carta.

Este libro es especial porque cuenta lo que sienten los personajes: tristeza, celos, soledad y alegría. Muchas personas lo consideran una de las primeras novelas del mundo. En Japón todavía se lee y se convierte en dibujos, cómics y películas.

De un vistazo

Fecha
Principios del siglo XI; algunas partes ya circulaban en 1008 y la obra completa se conocía hacia 1021
Lugar
Heian-kyō (Kioto), capital de Japón durante el período Heian (794–1185)
Autora
Murasaki Shikibu (c. 973/978 – después de c. 1014), dama de compañía de la emperatriz Shōshi; se debate la autoría de los últimos capítulos
Lengua
Japonés clásico escrito principalmente en kana (hiragana)
Forma
Monogatari (relato en prosa) de 54 capítulos, con casi 800 poemas waka
Estructura
La vida de Genji (capítulos 1–41), transición (42–44) y capítulos de Uji sobre la siguiente generación (45–54)
Importancia
Un clásico fundamental de la literatura japonesa; suele considerarse una de las primeras novelas del mundo

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¿Qué es La historia de Genji?

La historia de Genji (Genji monogatari) es una extensa narración en prosa escrita en Japón a principios del siglo XI y atribuida, por lo general, a una mujer conocida como Murasaki Shikibu. Sigue la vida y los amores de Hikaru Genji («Genji el Resplandeciente»), hijo de un emperador, y después las vidas de la siguiente generación. Sus 54 capítulos, que ocupan bastante más de mil páginas en las traducciones modernas, transcurren entre los aristócratas de la corte imperial de Heian-kyō, la actual Kioto.

Pertenece al género llamado monogatari, literalmente «relato de cosas», un tipo de narración escrita en japonés y no en chino, que entonces era la lengua de la administración y el saber. Los monogatari anteriores solían ser breves, fantásticos o anecdóticos, como El cuento del cortador de bambú. Genji transformó el género al presentar un amplio conjunto de personajes creíbles que envejecen, recuerdan y cambian a lo largo de varias décadas.

La obra es célebre por su profundidad psicológica, su atención a los pequeños gestos y estados de ánimo, y su melancólica percepción del paso del tiempo. Contiene casi 800 waka, poemas de 31 sílabas que los miembros de la corte utilizaban para expresar sus sentimientos. Por estas razones, a menudo se la describe como una de las primeras novelas del mundo, aunque también se debate qué debe considerarse una «novela».

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La historia: el príncipe resplandeciente y la generación siguiente

El relato comienza con el amor de un emperador por una consorte de rango modesto, la dama de Kiritsubo. Sus rivales la atormentan hasta que muere y deja un hijo pequeño. Por temor a las facciones de la corte, el emperador convierte al niño en plebeyo y le da el apellido Minamoto (Genji significa «del clan Minamoto»), para que no pueda convertirse en un instrumento político. El niño crece dotado de un talento deslumbrante y se enamora de Fujitsubo, la nueva consorte de su padre, que se parece mucho a su madre fallecida. El hijo secreto de ambos es criado como hijo del emperador y más tarde se convierte en el emperador Reizei.

La búsqueda del amor lleva a Genji a muchas relaciones: con su orgullosa esposa Aoi, que muere después de dar a luz, al parecer atacada por el espíritu viviente de la celosa dama de Rokujō; con la frágil Yūgao, que muere misteriosamente en una casa abandonada; y, sobre todo, con Murasaki, la joven sobrina de Fujitsubo, a quien acoge en su casa cuando es una niña y que más tarde se convierte en su principal compañera. Tras un escándalo, Genji parte al exilio en las solitarias costas de Suma y Akashi. Allí conoce a la dama de Akashi, cuya hija llegará a ser emperatriz.

Genji recupera su poder y construye una enorme residencia, Rokujō-in, donde reúne a las mujeres de su vida. Pero su tardío matrimonio con la joven Tercera Princesa hiere profundamente a Murasaki. La princesa tiene una relación con un joven noble, Kashiwagi, y da a luz a un hijo, Kaoru. Al criar a un niño que no es suyo, Genji reconoce el eco de su propia falta de juventud. Murasaki enferma y muere. Un capítulo que solo tiene título, «Desaparecido entre las nubes» (Kumogakure), señala la muerte de Genji sin narrarla.

Los diez capítulos finales, situados principalmente en Uji, al sur de la capital, siguen a Kaoru, un hombre serio atormentado por las dudas sobre su origen, y a su rival Niou, el apasionado nieto de Genji. Su interés por tres hermanastras termina en tragedia: la mayor, Ōigimi, se consume antes que casarse; la menor, Ukifune, dividida entre los dos hombres, intenta ahogarse, pero es rescatada y se convierte en monja budista. El libro termina de forma abrupta, con Kaoru sospechando que otro hombre la oculta: un final sorprendentemente abierto.

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¿Quién fue Murasaki Shikibu?

No conocemos el nombre verdadero de la autora. «Murasaki» probablemente procede de la heroína del relato, y «Shikibu» alude al Ministerio de Ceremonias, donde trabajó su padre. Nació hacia 973–978 en una rama menor de la poderosa familia Fujiwara. Su padre, Fujiwara no Tametoki, era estudioso de la literatura china, y ella aprendió los clásicos chinos escuchando las lecciones de su hermano. Según se cuenta, su padre lamentaba que no hubiera nacido varón.

Hacia 998 se casó con Fujiwara no Nobutaka, un funcionario mucho mayor que ella, y tuvo una hija, conocida más tarde como la poeta Daini no Sanmi. Nobutaka murió en 1001. Muchos especialistas creen que Murasaki comenzó a escribir Genji durante los años de viudez que siguieron. Hacia 1005–1006 entró al servicio de la emperatriz Shōshi (Akiko), hija del regente Fujiwara no Michinaga, probablemente porque sus escritos ya le habían dado fama.

Su diario (Murasaki Shikibu nikki) registra la vida en la corte entre 1008 y 1010. Incluye una anotación del undécimo mes de 1008 en la que un cortesano pregunta en broma si está presente «nuestra Murasaki», mientras se preparan copias cuidadas de su relato. También contiene comentarios mordaces sobre otras escritoras, entre ellas Sei Shōnagon, autora de El libro de la almohada. La fecha de su muerte es incierta; probablemente vivió al menos hasta alrededor de 1014, y algunos especialistas creen que llegó a la década de 1020 o incluso más allá.

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Intermedio

Contexto histórico: la corte Heian y los regentes Fujiwara

En 794, la corte japonesa se trasladó a una nueva capital, Heian-kyō, trazada en forma de cuadrícula según el modelo de Chang’an, la capital china. El período Heian (794–1185) que siguió es conocido por una cultura aristocrática muy refinada. En tiempos de Murasaki, el poder efectivo estaba menos en manos de los emperadores que en las de la rama septentrional de la familia Fujiwara. Sus miembros gobernaban como regentes (sesshō y kanpaku) al casar a sus hijas con emperadores y convertirse en abuelos de los siguientes.

Fujiwara no Michinaga (966–1028) dominaba este sistema, y su hija Shōshi, a quien servía Murasaki, dio a luz a dos futuros emperadores. Así, la política dependía de los matrimonios, los nacimientos y el prestigio de las estancias de las mujeres. Se incorporaban damas de compañía instruidas para dar atractivo al círculo de una emperatriz, y la literatura pasó a formar parte de la competencia cortesana. Esto ayuda a explicar la atención que presta el relato a las estrategias matrimoniales, el rango y la reputación.

En otras partes del mundo, por aquella misma época, la dinastía Song gobernaba China, Goryeo gobernaba Corea, el imperio chola estaba en su apogeo en el sur de la India y los fatimíes gobernaban Egipto. Japón había dejado de enviar embajadas oficiales a China a finales del siglo IX, y floreció una cultura cortesana distintivamente «autóctona» (kokufū bunka), aunque el saber chino conservó su prestigio. El budismo marcó profundamente la mentalidad de la época, incluida la creencia de que el mundo entraba en una era de decadencia del Dharma (mappō), cuyo comienzo se situaba habitualmente en 1052.

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Intermedio

Las mujeres, el kana y la escritura del japonés

Los documentos oficiales, las obras de historia y los estudios eruditos del Japón Heian se escribían en chino literario (kanbun), y se esperaba que los hombres de la corte lo dominaran. Durante los siglos IX y X se desarrollaron a partir de los caracteres chinos unos sistemas de escritura fonética simplificados llamados kana. La forma cursiva, el hiragana, se llamaba a veces «escritura de mujeres» (onnade) porque estaba estrechamente asociada con los escritos femeninos y con la poesía y las cartas privadas, aunque también la usaban los hombres.

El kana permitió escribir con fluidez el japonés hablado en la corte, con sus fórmulas de respeto, sus sutiles terminaciones verbales y sus matices emocionales. A finales del siglo X y principios del XI, las mujeres de la corte produjeron un extraordinario conjunto de obras en prosa escritas en kana: el Diario de Kagerō, El libro de la almohada de Sei Shōnagon, los diarios de Izumi Shikibu y de la propia Murasaki y, más tarde, el Diario de Sarashina. La historia de Genji es la cumbre de esta tradición.

Al mismo tiempo, Genji está impregnada de literatura china. El primer capítulo evoca el poema de la dinastía Tang «Canción del dolor eterno», de Bai Juyi, sobre un emperador que pierde a su amada consorte. A lo largo de la obra se entretejen alusiones a la historia china y a la poesía japonesa anterior. Murasaki tuvo que ocultar sus conocimientos de chino, considerados impropios de una mujer, pero los utilizó para dar profundidad y resonancia a su relato.

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Intermedio

Temas y técnicas principales

Un tema central es la impermanencia (mujō), la enseñanza budista según la cual nada perdura. La belleza, el amor, el poder y la juventud pasan, y los personajes lo sienten con mayor intensidad en los momentos de máximo esplendor. Muy relacionada está la idea del vínculo kármico (sukuse): las relaciones y las desgracias se entienden como consecuencias de actos cometidos en vidas anteriores, y la transgresión de Genji con Fujitsubo vuelve a él con el nacimiento de Kaoru. Muchos personajes, especialmente las mujeres, buscan una salida al hacerse monjas.

El relato también explora la sustitución y el anhelo. Genji ama a Fujitsubo porque se parece a su madre, y a Murasaki porque se parece a Fujitsubo; en los capítulos de Uji, Kaoru busca en Ukifune a alguien que reemplace a su hermana fallecida. Esta cadena de «sustitutas» (yukari) da al libro una estructura de ecos y plantea si una persona puede reemplazar de verdad a otra.

La técnica narrativa es extraordinaria. La narradora habla a menudo como una dama de compañía que cuenta rumores, comenta lo sucedido, vacila o afirma no saber algo. Rara vez se identifica directamente a los personajes por su nombre: se los reconoce por sus títulos, sus residencias o sus poemas. Gran parte del sentido se transmite mediante los poemas intercambiados en momentos decisivos, las estaciones del año y los detalles de la ropa, el incienso y la caligrafía. La célebre conversación de una «noche lluviosa» en el capítulo 2, en la que unos jóvenes clasifican a distintos tipos de mujeres, y un pasaje posterior en el que Genji defiende que la ficción revela verdades omitidas por las historias oficiales muestran que la autora reflexionaba sobre su propio arte.

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Intermedio

Manuscritos, comentarios y ediciones

No se conserva ningún manuscrito de puño y letra de la autora. Durante el período Heian, el relato circulaba en copias manuscritas que los lectores tomaban prestadas y reproducían, y las variantes se multiplicaron. La autora del Diario de Sarashina describe la alegría que sintió al conseguir un conjunto de «más de cincuenta capítulos» hacia 1021 y leerlos día y noche. Es un testimonio temprano de que la obra completa ya circulaba.

A comienzos del siglo XIII, el poeta y estudioso Fujiwara no Teika (1162–1241) preparó un texto conocido como Aobyōshi-bon («texto de las cubiertas azules»). Por la misma época, Minamoto no Mitsuyuki y su hijo Chikayuki elaboraron otro texto, el Kawachi-bon. La mayoría de las ediciones modernas descienden de la línea de Teika, especialmente de un manuscrito del siglo XV llamado Ōshima-bon, complementado con otras copias. En 2019 se redescubrió en Tokio una copia original de Teika del capítulo 5, «Wakamurasaki», un hallazgo importante para los especialistas en el texto.

Genji dio lugar a una extensa tradición de comentarios, pues los lectores posteriores necesitaban ayuda para entender su lenguaje arcaico, las costumbres cortesanas y las alusiones. Entre los ejemplos importantes figuran el Kakaishō (siglo XIV) y el Kogetsushō (1673) de Kitamura Kigin, que hizo el relato accesible a un público más amplio durante el período Edo. En el siglo XX, la poeta Yosano Akiko realizó la primera versión en japonés moderno. Le siguieron, entre otras, las versiones de Tanizaki Jun’ichirō, Enchi Fumiko y Setouchi Jakuchō.

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Intermedio

Legado en el arte, la literatura y el mundo

En Japón, Genji se convirtió en el clásico por excelencia. A finales del siglo XII, el poeta Fujiwara no Shunzei declaró que era lamentable componer poesía sin conocer Genji, que pasó a ser una lectura imprescindible para los poetas. Las obras de teatro nō, los relatos posteriores, las parodias del período Edo y los libros populares ilustrados se inspiraron en ella. El Genji Monogatari Emaki, conjunto de rollos ilustrados de la primera mitad del siglo XII conservados hoy en el Museo de Arte Tokugawa y el Museo Gotoh, se cuenta entre los rollos pictóricos japoneses más antiguos que se conservan. Las «imágenes de Genji» se convirtieron durante siglos en un importante género de pintura, biombos y objetos lacados.

Durante el período Edo, el estudioso Motoori Norinaga (1730–1801) sostuvo que el núcleo del relato era el mono no aware, una profunda sensibilidad ante lo conmovedor de las cosas, y no una enseñanza moral budista o confuciana. Su interpretación tuvo una enorme influencia en la definición de la estética «japonesa», aunque los especialistas actuales la consideran una lectura entre muchas.

Fuera de Japón, Suematsu Kenchō publicó una traducción parcial al inglés en 1882, pero fue la versión de Arthur Waley (1925–1933) la que dio fama al relato en el mundo anglófono; Virginia Woolf reseñó con admiración su primer volumen. Edward Seidensticker publicó la primera traducción inglesa completa (1976), seguida por las de Royall Tyler (2001) y Dennis Washburn (2015). Existen traducciones al coreano, chino, francés, alemán y decenas de otras lenguas, además de mangas como Asakiyumemishi, de Yamato Waki, y numerosas películas. Desde 2012, Japón celebra el 1 de noviembre el «Día de los Clásicos» (Koten no hi), tomando como referencia la anotación del diario de 1008. Una escena de los rollos de Genji aparece en el billete de 2000 yenes.

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Avanzado

Debates académicos: autoría, orden de composición e interpretación

¿Escribió una sola persona los 54 capítulos? La atribución de la mayor parte del relato a Murasaki Shikibu se basa en su diario y en la tradición temprana, y goza de amplia aceptación. Sin embargo, los capítulos de Uji (45–54) difieren en tono y escenario, y desde la Edad Media algunos lectores han sospechado que intervino otra mano. La poeta Yosano Akiko propuso que Daini no Sanmi, hija de Murasaki, escribió buena parte de la sección final. Los estudios estilísticos y estadísticos del vocabulario y la gramática se han utilizado para defender ambas posturas. Hoy, la mayoría de los especialistas acepta que Murasaki escribió toda la obra, aunque reconoce que la cuestión no puede resolverse con certeza.

Otra cuestión relacionada es el orden de composición. Los capítulos están numerados según el orden de los acontecimientos narrados, pero no tienen por qué haber sido escritos en ese mismo orden. A mediados del siglo XX, el estudioso Takeda Munetoshi propuso que un grupo de capítulos (la «serie b», que incluye Hahakigi y la secuencia de Tamakazura) se escribió más tarde y se insertó en una «serie a» original. La teoría ha influido en los estudios sobre la obra, pero sigue siendo objeto de debate. También se discute si la obra se planeó como un todo o creció por episodios a medida que los lectores pedían más.

Las interpretaciones han cambiado con el tiempo. Los comentaristas budistas medievales a veces consideraban el relato una parábola sobre el apego, e incluso surgieron leyendas según las cuales Murasaki sufría en el infierno por haber escrito ficción. Los lectores confucianos lo entendían como una advertencia contra la inmoralidad; Norinaga lo interpretó a través del mono no aware. Los estudios actuales incluyen lecturas feministas centradas en las limitaciones impuestas a las mujeres y en figuras como Ukifune y Ōigimi, que rechazan el matrimonio o escapan de él; estudios sobre la posesión espiritual y la enfermedad; y análisis históricos del matrimonio y la política. También se debate si el libro es «la primera novela»: algunos señalan obras anteriores, como las novelas griegas y romanas o la Kādambarī sánscrita.

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Avanzado

Fuentes primarias y pruebas textuales

Las principales fuentes externas para fechar la obra son los diarios contemporáneos. El diario de la propia Murasaki Shikibu (que abarca de 1008 a 1010) menciona el relato y la preparación de una copia cuidada en la corte. Un pasaje conocido cuenta que el emperador Ichijō, tras escuchar la lectura del relato en voz alta, comentó que la autora debía de haber leído las Crónicas de Japón (Nihon shoki), un elogio de sus conocimientos. El Diario de Sarashina, escrito décadas después pero referido a sucesos de alrededor de 1020–1021, muestra que para entonces existía un conjunto de más de cincuenta capítulos. Juntos, estos testimonios sitúan la composición de la mayor parte del relato aproximadamente en las dos primeras décadas del siglo XI.

La tradición textual es compleja. Los especialistas clasifican los manuscritos en tres grupos principales: la línea Aobyōshi-bon, asociada con Teika; la línea Kawachi-bon; y un grupo heterogéneo de otros textos (beppon). Sus diferencias van desde pequeños cambios de palabras hasta pasajes variantes más extensos. Siguen apareciendo fragmentos antiguos; por ejemplo, en 2008 se identificó en Kioto un manuscrito del período Kamakura correspondiente al capítulo 6. Como los manuscritos extensos más antiguos datan del período Kamakura (1185–1333), unos dos siglos después de la composición, no es posible recuperar la redacción exacta del texto de Murasaki.

Las pruebas visuales también son importantes. Los rollos de Genji del siglo XII combinan texto caligráfico con pinturas realizadas según la convención del «techo retirado» (fukinuki yatai), que muestra los interiores desde arriba. Sus pasajes escritos figuran entre los testimonios más antiguos de la redacción de algunos capítulos. También documentan cómo imaginaban el mundo del relato los lectores de aproximadamente un siglo después de la autora.

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Avanzado

Notas metodológicas para lectores e investigadores

Leer Genji en cualquier lengua exige interpretar desde el comienzo. El original rara vez utiliza nombres propios o expresa el sujeto de las oraciones; se apoya en las formas verbales honoríficas para indicar quién actúa. Los traductores deben decidir quién habla, cómo llamar a cada personaje y cómo traducir los poemas. La elegante versión de Waley reordena y omite pasajes con libertad (dejó fuera el capítulo 38); Seidensticker es conciso; Tyler conserva los títulos cortesanos y anota detalladamente las costumbres; Washburn busca una lectura fluida y claridad psicológica. Comparar traducciones es, en sí mismo, una forma de acercarse al texto.

Las ediciones académicas modernas, como las de las principales colecciones de literatura clásica japonesa, ofrecen textos anotados basados sobre todo en el Ōshima-bon, junto con variantes y comentarios. Los investigadores deben fijarse en el manuscrito que cada edición toma como base y evitar considerar cualquier texto impreso como una reproducción exacta de las palabras de Murasaki.

Por último, conviene abordar históricamente el tratamiento del género y el poder en el relato. Algunas relaciones de Genji, entre ellas la que inicia al acoger a Murasaki cuando es niña, resultan perturbadoras para los lectores actuales, y la propia narradora señala con frecuencia el sufrimiento que causan. Conocer las costumbres matrimoniales de Heian, según las cuales los maridos solían visitar a sus esposas en las residencias de las familias de ellas, ayuda a comprender aquel mundo social sin justificar sus daños.

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Ideas clave

Mono no aware
«Lo conmovedor de las cosas»: una sensibilidad profunda y delicada ante la belleza y la tristeza de lo que pasa, que Motoori Norinaga consideraba el núcleo del relato.
Impermanencia (mujō)
Enseñanza budista según la cual todo cambia y termina; marca el tono del relato, especialmente en los últimos capítulos.
Vínculo kármico (sukuse)
Creencia de que los lazos y las desgracias son consecuencia de actos de vidas anteriores; el relato la utiliza para explicar el destino y las situaciones que se repiten.
Sustitución (yukari)
Pauta de amar a alguien porque se parece a otra persona: la madre de Genji, Fujitsubo y Murasaki; más tarde, Ōigimi y Ukifune.
Monogatari
Género japonés de relatos en prosa. Genji lo transformó: pasó de las historias breves o fantásticas a una narración larga y realista sobre la vida interior.
Intercambio poético
Los personajes se comunican mediante poemas waka de 31 sílabas, que transmiten sentimientos imposibles de expresar abiertamente y vinculan la prosa con una tradición poética.
Miyabi
Refinamiento y elegancia cortesanos: el ideal de buen gusto en la vestimenta, la caligrafía, la música y la conducta que valoraban los aristócratas de Heian.

Registros

  1. 794 d. C. — La capital imperial se traslada a Heian-kyō (Kioto), lo que da comienzo al período Heian.
  2. c. 973 d. C. — Murasaki Shikibu nace en una rama menor de la familia Fujiwara (c. 973–978).
  3. 1001 — Muere su esposo, Fujiwara no Nobutaka; es posible que comenzara el relato durante su viudez.
  4. c. 1005 — Entra al servicio de la emperatriz Shōshi, hija de Fujiwara no Michinaga (c. 1005–1006).
  5. 1008 — Su diario menciona el relato; esta anotación es la base del «Día de los Clásicos», celebrado en Japón el 1 de noviembre.
  6. c. 1021 — La autora del Diario de Sarashina consigue un conjunto de más de cincuenta capítulos (c. 1020–1021).
  7. c. 1120 — Se crean los rollos ilustrados Genji Monogatari Emaki (primera mitad del siglo XII).
  8. c. 1225 — Fujiwara no Teika prepara el texto Aobyōshi-bon (principios del siglo XIII).
  9. 1673 — El Kogetsushō anotado de Kitamura Kigin hace que el relato llegue a un público amplio durante el período Edo.
  10. c. 1799 — El estudio Genji monogatari tama no ogushi, de Motoori Norinaga, presenta la teoría del mono no aware.
  11. 1925 — Comienza a publicarse la traducción inglesa de Arthur Waley (hasta 1933).
  12. 1976 — Edward Seidensticker publica la primera traducción inglesa completa.

Glosario

Período Heian
Etapa de la historia japonesa comprendida entre 794 y 1185, cuando la capital era Heian-kyō.
Monogatari
«Relato de cosas»: narración japonesa en prosa que a menudo incluye poemas.
Waka
Poema clásico japonés de 31 sílabas (5-7-5-7-7), también llamado tanka.
Kana / hiragana
Sistemas de escritura fonética japoneses derivados de los caracteres chinos; el hiragana era la escritura cursiva utilizada en gran parte de la prosa de las mujeres de la corte.
Kanbun
Chino literario escrito en Japón, utilizado en textos oficiales y eruditos.
Regente (sesshō / kanpaku)
Cargos desde los que la familia Fujiwara gobernaba en nombre de los emperadores, que a menudo eran sus propios nietos.
Capítulos de Uji
Los últimos diez capítulos (45–54), ambientados en gran parte en Uji y centrados en Kaoru, Niou y Ukifune.
Aobyōshi-bon
Texto de las «cubiertas azules» de Fujiwara no Teika, del que desciende la mayoría de las ediciones modernas.
Emaki
Rollo ilustrado que combina pintura y texto y se contempla desenrollándolo de derecha a izquierda.
Fukinuki yatai
«Techo retirado»: convención pictórica que muestra desde arriba el interior de los edificios, utilizada en los rollos de Genji.

Preguntas y respuestas

¿Es La historia de Genji la primera novela del mundo?

A menudo se la llama así porque es una larga narración en prosa centrada en la vida interior de los personajes. Sin embargo, las novelas griegas y romanas antiguas y la Kādambarī sánscrita son anteriores. Por eso, muchos especialistas prefieren llamarla una de las primeras novelas o la primera gran novela psicológica.

¿Quién escribió La historia de Genji?

Se atribuye a Murasaki Shikibu, una dama de compañía de la corte Heian de principios del siglo XI. Su verdadero nombre se desconoce. Algunos especialistas han puesto en duda que escribiera los últimos diez capítulos, pero la mayoría acepta que es la autora de toda la obra.

¿Cuánto dura La historia de Genji?

Tiene 54 capítulos. Las traducciones inglesas completas ocupan unas 1100–1300 páginas, y la historia abarca unos setenta y cinco años y cientos de personajes.

¿Qué sucede al final de La historia de Genji?

Genji ha muerto mucho antes del final. Los últimos capítulos siguen a Kaoru, Niou y la joven Ukifune, que se convierte en monja. El libro termina de repente, cuando Kaoru se pregunta si otro hombre la está ocultando. Los especialistas todavía debaten si la obra quedó terminada.

¿Por qué los personajes no tienen nombres propios?

Los cortesanos de Heian evitaban usar los nombres personales, que consideraban privados. A los personajes se los conoce por sus títulos, rangos, residencias o palabras de poemas relacionados con ellos; «Murasaki», «Yūgao» y «Ukifune» son apodos que los lectores tomaron de títulos de capítulos o de poemas.

¿Qué significa mono no aware?

Suele traducirse como «lo conmovedor de las cosas»: la sensibilidad ante la belleza de aquello que no dura. El estudioso Motoori Norinaga (siglo XVIII) sostuvo que era la esencia de Genji y de la literatura japonesa. Su interpretación ha sido influyente, aunque es objeto de debate.

¿Qué traducción debería leer?

La de Royall Tyler (2001) está ampliamente anotada y es fiel a la cultura cortesana; la de Dennis Washburn (2015) es completa y de lectura fluida; la de Edward Seidensticker (1976) es concisa; la de Arthur Waley (1925–1933) está bellamente escrita, pero es libre e incompleta. Muchos lectores comienzan con una versión abreviada.

Fuentes y lecturas recomendadas

  1. The Tale of Genji. Wikipedia
  2. Murasaki Shikibu. Wikipedia
  3. The Diary of Lady Murasaki. Wikipedia
  4. Sarashina Nikki. Wikipedia
  5. Genji Monogatari Emaki. Wikipedia
  6. Heian period. Wikipedia
  7. Motoori Norinaga. Wikipedia
  8. Mono no aware. Wikipedia
  9. Murasaki Shikibu; trans. Royall Tyler, The Tale of Genji (translation). Viking, 2001
  10. Haruo Shirane, The Bridge of Dreams: A Poetics of ‘The Tale of Genji’. Stanford University Press, 1987

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Redactado con ayuda de IA a partir de las fuentes publicadas arriba y revisado a medida que surgen nuevas investigaciones.

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