Patrimonio

Santa Sofía

Ἁγία Σοφία (Ayasofya)

532–537 d. C. · Constantinopla

En una frase

Santa Sofía es un enorme edificio con cúpula en Estambul. Se construyó como iglesia cristiana para el emperador Justiniano en solo cinco años (532–537); después fue mezquita, luego museo y hoy vuelve a ser mezquita.

Santa Sofía
Imagen: Arild Vågen · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Empieza por el principio para una introducción sencilla. Sigue bajando para ver más detalles e investigaciones.

  • Fácil
  • Intermedio
  • Avanzado

Para jóvenes lectores

Imagina que entras en una sala tan grande que dentro cabría un edificio de 15 pisos. Muy arriba hay un techo redondo que parece flotar. Así se han sentido las personas al entrar en Santa Sofía durante casi 1500 años. Está en Estambul, una ciudad de Turquía que antes se llamaba Constantinopla.

El nombre Santa Sofía viene del griego y significa «Santa Sabiduría». Justiniano, gobernante del Imperio romano de Oriente, mandó construirla como iglesia. A este imperio también lo llamamos Imperio bizantino. Una multitud enfadada había incendiado la iglesia anterior, así que Justiniano ordenó hacer una nueva. Miles de trabajadores la terminaron en unos cinco años.

Su parte más famosa es la cúpula, el enorme techo redondo. Se apoya sobre cuatro esquinas curvas, como una pelota sobre una mesa cuadrada. En la base de la cúpula hay cuarenta ventanas. Cuando entra el sol, parece que la cúpula flota sobre un anillo de luz.

Dentro había paredes cubiertas de mármol de colores y dibujos brillantes hechos con pequeños trozos de vidrio y oro. Se llaman mosaicos. Algunos muestran a Jesús, a su madre María, a ángeles y a emperadores.

En 1453, los turcos otomanos conquistaron la ciudad y Santa Sofía se convirtió en una mezquita, un lugar donde rezan los musulmanes. Fuera se añadieron altas torres llamadas minaretes. En 1935 pasó a ser un museo y en 2020 volvió a ser una mezquita. Hoy pueden entrar visitantes de cualquier religión fuera de las horas de oración.

De un vistazo

Construcción
532–537 d. C. (inaugurada el 27 de diciembre de 537); la cúpula se reconstruyó tras un derrumbe y se volvió a inaugurar el 24 de diciembre de 562
Lugar
Constantinopla (actual Estambul, Turquía), en la península histórica, cerca del antiguo Gran Palacio
Promotor
Emperador Justiniano I (reinó entre 527 y 565)
Arquitectos
Antemio de Trales e Isidoro de Mileto; la segunda cúpula fue obra de Isidoro el Joven
Dimensiones
Edificio principal de unos 82 × 73 m; cúpula central de unos 31–33 m de diámetro y a 55,6 m del suelo, rodeada de 40 ventanas
Usos
Iglesia catedral (537–1453; catedral católica latina entre 1204 y 1261); mezquita (1453–1934); museo (1935–2020); de nuevo mezquita desde 2020
Reconocimiento
Forma parte del sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO «Zonas históricas de Estambul» (inscrito en 1985)
Importancia
Obra culminante de la Antigüedad tardía y monumento emblemático de la arquitectura bizantina; modelo para iglesias posteriores y mezquitas imperiales otomanas

Fácil

¿Qué es Santa Sofía?

Santa Sofía (en griego, Ἁγία Σοφία, «Santa Sabiduría»; en turco, Ayasofya) se alza en el extremo de la península histórica de Estambul, entre el Cuerno de Oro y el mar de Mármara. Durante más de novecientos años fue la catedral de Constantinopla, capital del Imperio romano de Oriente (o bizantino), y la iglesia del patriarca de Constantinopla, el obispo de mayor rango del mundo ortodoxo oriental. El nombre no alude a una santa llamada Sofía: la iglesia estaba dedicada a Cristo como Sabiduría de Dios.

El edificio actual es la tercera iglesia construida en ese lugar. Se levantó para el emperador Justiniano I entre 532 y 537, después de que la iglesia anterior ardiera durante una violenta revuelta. Durante siglos albergó el mayor espacio interior cubierto del mundo. Su cúpula central, apoyada sobre cuatro triángulos curvos de mampostería llamados pechinas, fue una audaz obra de ingeniería.

Santa Sofía ha tenido cuatro etapas. Fue catedral cristiana de 537 a 1453 (con un periodo como catedral católica latina tras la Cuarta Cruzada), mezquita imperial otomana de 1453 a la década de 1930, museo de la República de Turquía de 1935 a 2020 y, desde julio de 2020, vuelve a funcionar como mezquita. Cada época ha dejado su huella: hoy los mosaicos bizantinos y la caligrafía otomana comparten sus muros.

[2][1][8]

Fácil

Cómo «leer» el edificio: un cuadrado abajo, el cielo arriba

Desde fuera, Santa Sofía parece una montaña de cúpulas y contrafuertes, con cuatro esbeltos minaretes otomanos en las esquinas. Gran parte de ese volumen se añadió a lo largo de los siglos para sostener el edificio. La idea original se aprecia mejor desde dentro.

Los visitantes entran por el oeste, a través de dos largos vestíbulos: el nártex exterior y el interior. La puerta central, la Puerta Imperial, estuvo reservada al emperador. Tras ella se abre la nave, el gran espacio central. Su núcleo es un cuadrado de unos 31 m por lado, delimitado por cuatro enormes pilares. Entre ellos se elevan arcos, y cuatro pechinas se curvan hacia arriba y hacia dentro para formar el círculo sobre el que descansa la cúpula. Hacia el este y el oeste, dos semicúpulas amplían el espacio; de ellas parten otras más pequeñas, llamadas exedras. Así, la mirada asciende por una sucesión de curvas hasta la cúpula principal.

Alrededor de la base de la cúpula hay un anillo de cuarenta ventanas. La luz que entra por ellas y por muchas otras ventanas de los muros hace que la pesada estructura parezca desvanecerse y que la cúpula dé la impresión de flotar. El historiador Procopio, que vio la iglesia recién construida, escribió que la cúpula parecía colgar del cielo mediante una cadena de oro en vez de apoyarse en muros sólidos.

La nave está rodeada por pasillos en tres de sus lados y, sobre ellos, por amplias galerías en forma de herradura. En época bizantina, las galerías eran utilizadas, entre otros, por la emperatriz y su corte. Un disco de piedra verde en la galería occidental señala el lugar donde se cree que se situaba su asiento. En el extremo oriental está el ábside, el espacio curvo del santuario donde se encontraba el altar. En época otomana se instaló allí un mihrab, un nicho que indica la dirección de La Meca. Está ligeramente desviado del eje de la antigua iglesia porque La Meca se encuentra al sureste.

[2][8][6]

Fácil

Por qué se construyó: un incendio, una revuelta y la ambición de un emperador

La primera «Gran Iglesia» del lugar se inauguró en 360, durante el reinado del emperador Constancio II. Ardió en 404, durante unos disturbios relacionados con el destierro del obispo Juan Crisóstomo. Una segunda iglesia, construida bajo Teodosio II, se inauguró en 415. Frente al edificio actual todavía pueden verse restos de su entrada con columnas.

En enero de 532, los partidarios de las dos facciones de las carreras de carros de Constantinopla, los Azules y los Verdes, se unieron contra Justiniano en la revuelta de Niká, llamada así por su grito «¡Niká!» («¡Vence!»). Gran parte del centro de la ciudad ardió, incluida la segunda Santa Sofía. La rebelión fue sofocada con un gran derramamiento de sangre en el Hipódromo; las fuentes antiguas hablan de decenas de miles de muertos.

Solo unas semanas después, Justiniano empezó a reconstruir la iglesia a una escala nunca antes intentada. La nueva catedral mostraría que el emperador había restablecido el orden y que Dios bendecía su gobierno. Se inauguró el 27 de diciembre de 537, menos de seis años después de la revuelta. Una leyenda posterior cuenta que Justiniano exclamó al entrar: «¡Salomón, te he superado!», comparando la iglesia con el Templo de Jerusalén. Sin embargo, la historia procede de un texto mucho más tardío y no se considera histórica.

[2][4][8]

Intermedio

La ingeniería de la cúpula: arquitectos, materiales y derrumbes

Justiniano confió el proyecto a dos hombres que las fuentes describen como mechanikoi, expertos en geometría y mecánica más que constructores en el sentido moderno: Antemio de Trales, matemático que escribió sobre óptica y espejos ustorios, e Isidoro de Mileto, geómetra que editó obras de Arquímedes. Su diseño combinó el eje longitudinal de una basílica, la planta tradicional de iglesia, con la forma centralizada de un edificio con cúpula.

Los muros y las bóvedas se construyeron principalmente con ladrillos asentados sobre capas muy gruesas de mortero, y los pilares, con piedra. El mármol llegó de distintas regiones del Mediterráneo: mármol blanco de la isla de Proconeso, en el mar de Mármara, piedra verde de Tesalia y pórfido rojo púrpura de Egipto. Antiguas leyendas afirmaban que las columnas se habían saqueado de templos paganos. Los investigadores actuales creen que la mayor parte del mármol se extrajo para la obra, aunque es posible que el pórfido se reutilizara. Grapas y tirantes de hierro ayudaban a mantener unida la estructura.

La rapidez tuvo un costo. El mortero no tuvo tiempo de endurecerse antes de colocar las siguientes hiladas, y el peso de la primera cúpula, de poca altura, empujó los pilares y los muros hacia fuera. Tras los terremotos de 553 y 557, parte de la cúpula se derrumbó en 558. Isidoro el Joven, sobrino de Isidoro de Mileto, la reconstruyó unos 6 m más alta, con un perfil más empinado y cuarenta nervios que redujeron el empuje lateral. La iglesia volvió a inaugurarse el 24 de diciembre de 562. Para la ocasión, el poeta Pablo el Silenciario compuso una extensa descripción en verso.

Otros terremotos causaron derrumbes parciales en 989 y 1346. Tras el primero, el arquitecto armenio Trdat reconstruyó el arco occidental y parte de la cúpula; tras el segundo, se realizaron reparaciones en la década de 1350. A causa de esas obras, la cúpula es hoy ligeramente elíptica y solo se conservan partes de su estructura del siglo VI. Los emperadores bizantinos añadieron contrafuertes y, en el siglo XVI, el arquitecto otomano Mimar Sinan incorporó refuerzos a los que se atribuye parte de la resistencia del edificio ante terremotos posteriores.

[2][5][9][10]

Intermedio

La Gran Iglesia de Bizancio: liturgia, poder y mosaicos

Para los bizantinos, Santa Sofía era sencillamente la Gran Iglesia (Megále Ekklesía). Allí se celebraban la liturgia solemne de la capital, las coronaciones de emperadores y grandes concilios y ceremonias eclesiásticas. El emperador y el patriarca se encontraban en un ritual que mostraba el ideal de armonía entre Iglesia y Estado. En 1054, los legados del papa depositaron sobre el altar de Santa Sofía una bula de excomunión contra el patriarca Miguel Cerulario, episodio que tradicionalmente se considera el inicio simbólico del cisma entre las Iglesias católica y ortodoxa.

La Crónica primaria rusa cuenta que unos enviados del príncipe Vladímir de Kiev asistieron allí a un oficio religioso en la década de 980 y dijeron que no sabían si estaban en el cielo o en la tierra. Según la crónica, esto ayudó a convencer a Vladímir de adoptar el cristianismo de Constantinopla. Sea o no literalmente cierta la historia, expresa la emoción que el edificio buscaba despertar en los fieles.

La iglesia de Justiniano estaba decorada principalmente con revestimientos de mármol, mosaicos dorados y cruces, más que con figuras humanas. Durante la iconoclasia (726–787 y 814–842), cuando se prohibieron las imágenes religiosas, se rechazó el arte figurativo. Tras el restablecimiento de las imágenes en 843, se añadieron mosaicos con figuras durante los siglos siguientes. Entre los más famosos están la Virgen con el Niño del ábside, presentada en un sermón del patriarca Focio en 867 (aunque se debate la fecha de la imagen conservada); el panel sobre la entrada suroccidental, que muestra a los emperadores Constantino y Justiniano ofreciendo la ciudad y la iglesia a la Virgen; los retratos de emperadores y emperatrices de la galería sur; y la Deésis, una conmovedora imagen de Cristo entre la Virgen y Juan el Bautista, probablemente realizada poco después de 1261.

[2][1][8]

Intermedio

Los cruzados, la decadencia y la conquista otomana

En 1204, los ejércitos de la Cuarta Cruzada, que se habían vuelto contra Constantinopla, saquearon la ciudad. Santa Sofía fue despojada de sus bienes; muchos tesoros y reliquias fueron llevados a Venecia y otras ciudades occidentales. Durante los siguientes cincuenta y siete años fue una catedral católica latina bajo los gobernantes cruzados. Enrico Dandolo, el dux de Venecia que dirigió el ataque, fue enterrado en la iglesia. Una señal colocada en el siglo XIX todavía indica el lugar probable de su sepultura en la galería oriental.

Los bizantinos recuperaron su capital en 1261, pero el imperio restaurado era pobre y su territorio disminuía. Los daños causados por los terremotos del siglo XIV se repararon con dificultad. A comienzos del siglo XV, los visitantes describían la iglesia como un edificio deteriorado.

El 29 de mayo de 1453, el sultán otomano Mehmed II conquistó Constantinopla. La ciudad fue saqueada durante tres días, y quienes se habían refugiado en Santa Sofía fueron capturados o asesinados. Mehmed ordenó entonces convertir la iglesia en mezquita, donde poco después se celebró la oración del viernes. Para los cristianos ortodoxos, la caída de la ciudad y la pérdida de su gran iglesia se convirtieron en un símbolo duradero de catástrofe. Para los otomanos y, más tarde, para los turcos, la conquista fue un triunfo fundacional, recordado como el cumplimiento de un hadiz que, según se dice, elogiaba al conquistador de Constantinopla.

[2][8]

Intermedio

Ayasofya: una mezquita imperial otomana

Como mezquita, Ayasofya fue la primera mezquita imperial de Estambul y recibió abundantes recursos de una fundación piadosa (waqf). Los otomanos añadieron un mihrab y un mimbar (púlpito) y, con el tiempo, cuatro minaretes. El primero se construyó poco después de la conquista y los dos grandes minaretes occidentales fueron obra de Sinan, a finales del siglo XVI. Los mosaicos con figuras humanas se cubrieron poco a poco con yeso o pintura, aunque los relatos de viajeros muestran que algunos siguieron visibles durante mucho tiempo. Alrededor del edificio surgieron tumbas de sultanes, una escuela, una fuente para las abluciones y otras construcciones.

Santa Sofía influyó profundamente en la arquitectura otomana. Sinan estudió su estructura mientras la reforzaba e intentó igualar y superar su cúpula en mezquitas propias, como la de Solimán en Estambul y la de Selim en Edirne. La mezquita del Sultán Ahmed (la «Mezquita Azul»), terminada a comienzos del siglo XVII justo enfrente, también desarrolló el esquema de una cúpula central con semicúpulas.

Entre 1847 y 1849, el sultán Abdülmecid I encargó a los arquitectos suizoitalianos Gaspare y Giuseppe Fossati la restauración del edificio. Consolidaron la cúpula con una cadena de hierro, enderezaron columnas y documentaron los mosaicos que descubrieron antes de volver a cubrirlos. En la nave se colgaron ocho enormes paneles circulares de madera, pintados por el calígrafo Kazasker Mustafa İzzet Efendi con los nombres de Dios, el profeta Mahoma, los cuatro primeros califas y los nietos del profeta, Hasan y Husayn. Allí permanecen hoy.

[2][7][8]

Intermedio

Museo y de nuevo mezquita: Santa Sofía en el mundo actual

Tras la fundación de la República de Turquía, el edificio se cerró en 1931 para restaurarlo. Ese mismo año, el Instituto Bizantino de América, dirigido por Thomas Whittemore, empezó a descubrir y conservar los mosaicos. Una decisión del Consejo de Ministros de 1934 convirtió Santa Sofía en museo, que abrió en 1935. Para la república laica de Mustafa Kemal Atatürk, el museo presentaba el edificio como patrimonio compartido de la humanidad. Se convirtió en el monumento más visitado de Turquía y, en 1985, fue incluido en el sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO «Zonas históricas de Estambul».

En décadas posteriores cobraron fuerza las peticiones de reabrirla como mezquita. El 10 de julio de 2020, el Consejo de Estado, máximo tribunal administrativo de Turquía, anuló la decisión de 1934. Dictaminó que el edificio pertenecía a la fundación establecida por Mehmed II y que solo podía utilizarse como mezquita. El presidente Recep Tayyip Erdoğan lo transfirió entonces a la Dirección de Asuntos Religiosos, y el 24 de julio de 2020 se celebró allí la oración del viernes.

Muchos musulmanes de Turquía y otros lugares celebraron el cambio como la recuperación de una mezquita. Lo criticaron el Gobierno griego, dirigentes de Iglesias ortodoxas y de otras confesiones, la UNESCO y algunos escritores y políticos turcos, quienes sostenían que un monumento universal se estaba utilizando con fines nacionales y políticos. Hoy el edificio se llama oficialmente Gran Mezquita de Santa Sofía. Permanece abierto a los visitantes fuera de las horas de oración. Durante los rezos, las imágenes cristianas orientadas hacia la zona de oración, como el mosaico del ábside, se cubren con cortinas o se ocultan mediante la iluminación. El acceso, la conservación y la protección de la decoración bizantina siguen siendo temas de debate internacional.

[2][1][3]

Intermedio

Influencia y legado

Santa Sofía estableció un modelo para la arquitectura religiosa de tres tradiciones. En el mundo ortodoxo se levantaron catedrales dedicadas a la Santa Sabiduría en Kiev, Nóvgorod y otros lugares, y la iglesia con cúpula se convirtió en una forma característica de la arquitectura religiosa bizantina y eslava, aunque por lo general a una escala mucho menor. En el mundo islámico influyó en la mezquita otomana clásica de los siglos XV al XVII. En Occidente, arquitectos de los siglos XIX y XX construyeron iglesias neobizantinas que evocaban deliberadamente su cúpula y sus semicúpulas.

El Panteón de Roma tiene una cúpula más ancha, pero esta descansa sobre un sólido muro circular. El logro de Santa Sofía fue elevar una cúpula de más de 30 m de diámetro sobre un espacio cuadrado abierto por todos sus lados. Durante muchos siglos albergó el mayor espacio interior del mundo. Los ingenieros la han estudiado como ejemplo de la respuesta de las grandes estructuras de mampostería a los terremotos.

Por último, Santa Sofía es un símbolo cuyo significado cambia según quien la contemple: para los cristianos ortodoxos, el corazón perdido de Bizancio; para muchos turcos, un monumento a la conquista de 1453; para los turcos laicos y muchos visitantes internacionales, un museo que representaba la convivencia. Comprender el edificio exige tener presentes todas estas historias.

[2][8][1]

Avanzado

Debates académicos y preguntas abiertas

La primera cúpula. La cúpula original de Justiniano, terminada en 537, ya no existe. Su forma debe reconstruirse a partir de los textos de Procopio, las crónicas de Juan Malalas y Teófanes sobre el derrumbe de 558 y el análisis de los pilares, arcos y pechinas conservados. La mayoría de las reconstrucciones suponen una cúpula más baja, quizá continua con las pechinas. Sin embargo, ingenieros e historiadores como Rowland Mainstone y los autores del volumen editado por Mark y Çakmak siguen debatiendo su perfil exacto, la función de las ventanas y la importancia relativa de la construcción apresurada, los daños sísmicos y la deformación de los pilares en el derrumbe.

Diseño y medidas. El diseño se ha analizado como un ejercicio de geometría realizado por arquitectos formados en matemáticas. Durante mucho tiempo se pensó que el lado del cuadrado central, de unos 31 m, equivalía a 100 pies bizantinos. El historiador de la arquitectura Helge Svenshon ha propuesto, en cambio, una medida de 99 pies, relacionada con la antigua serie numérica de lado y diagonal (70 : 99), que aproxima √2. Estas propuestas resultan interesantes, pero son difíciles de demostrar en una estructura que se ha deformado y reparado muchas veces.

Datación de los mosaicos. La fecha del mosaico de la Virgen con el Niño del ábside es discutida. Algunos especialistas lo identifican con la imagen que Focio describió en 867; otros señalan que Focio habló de una Virgen de pie, mientras que el mosaico la muestra sentada, y sitúan la imagen actual antes de la iconoclasia, después del terremoto de 989 o incluso a finales del siglo XIV, tras el derrumbe de 1346. La Deésis suele fecharse después de 1261 por razones estilísticas, pero esa datación también se basa en comparaciones y no en una inscripción.

Patrimonio y significado. Desde 2020, los especialistas debaten cómo aplicar los principios del Patrimonio Mundial a un edificio religioso en uso y con una historia controvertida: si el «valor universal excepcional» exige que sea un museo, cómo equilibrar los derechos de un Estado y de una comunidad religiosa con el interés internacional y cómo gestionar la exhibición de arte cristiano en una mezquita. Son cuestiones de derecho, ética y política tanto como de historia del arte.

[2][9][10]

Avanzado

Fuentes y métodos

Fuentes escritas. El texto contemporáneo más importante es Sobre los edificios (De aedificiis), de Procopio de Cesarea, escrito en alabanza de Justiniano. Su primer libro comienza con Santa Sofía. Es una descripción de un testigo presencial, pero también un panegírico; por ello, sus afirmaciones sobre la inspiración divina y el papel personal del emperador deben leerse con sentido crítico. La écfrasis en verso de Pablo el Silenciario, compuesta para la nueva inauguración de 562, describe con detalle el mobiliario, la iluminación y la organización de la liturgia. Cronistas como Juan Malalas y Teófanes registraron los derrumbes. La Narratio del siglo IX sobre la construcción de Santa Sofía está llena de leyendas, incluida la supuesta frase sobre Salomón, y se valora más por lo que revela de las ideas bizantinas posteriores que por sus datos sobre el siglo VI.

Fuentes visuales y de archivo. Los dibujos de viajeros occidentales, la documentación de la restauración de los Fossati (conservada hoy en el cantón del Tesino, en Suiza) y las fotografías e informes del Instituto Bizantino de la década de 1930 son fundamentales para saber qué mosaicos existían y cuánto se ha restaurado o perdido, por ejemplo, a causa del terremoto de Estambul de 1894.

El propio edificio. Los sellos de los ladrillos, el análisis del mortero, las juntas de construcción y las deformaciones permiten reconocer las distintas fases de construcción y reparación. En las últimas décadas, los ingenieros han empleado levantamientos, escaneos láser, georradar, gravimetría y modelos informáticos del comportamiento sísmico para estudiar la estructura. Las excavaciones alrededor del edificio han sacado a la luz restos de la iglesia del siglo V y de su entorno. A mediados de la década de 2020 estaba en marcha un amplio programa de conservación para reforzar la cúpula frente a los terremotos.

Lección metodológica. Santa Sofía no es un único monumento del siglo VI, sino un palimpsesto de intervenciones bizantinas, latinas, otomanas y republicanas. Los investigadores deben distinguir estas capas y reconocer que cada una forma parte de la historia del edificio.

[2][6][9][10]

Ideas clave

Cúpula sobre pechinas
Cúpula sostenida por cuatro superficies triangulares curvas que transforman una planta cuadrada en una base circular; Santa Sofía es uno de los primeros ejemplos y uno de los mayores.
Santa Sabiduría
La dedicación de la iglesia a Cristo como Sabiduría divina (Sophia) o Verbo de Dios, y no a una santa llamada Sofía.
Arquitectura de la luz
El uso de ventanas, mosaicos dorados y mármol pulido para hacer que la enorme estructura parezca ligera y celestial.
Iglesia imperial
La Gran Iglesia fue el escenario donde el emperador y el patriarca mostraban la colaboración entre Iglesia y Estado.
Patrimonio de varias épocas
Las épocas bizantina, latina, otomana y turca moderna transformaron el edificio; cada una contribuye a su significado.
Modelo arquitectónico
Su cúpula central y sus semicúpulas inspiraron iglesias ortodoxas, mezquitas imperiales otomanas y edificios neobizantinos posteriores.
Símbolo controvertido
El edificio tiene significados distintos y, a veces, enfrentados para los cristianos ortodoxos, los musulmanes, los turcos laicos y el resto del mundo.

Registros

  1. 360 d. C. — Se inaugura la primera Gran Iglesia del lugar durante el reinado del emperador Constancio II.
  2. 415 d. C. — Se inaugura una segunda iglesia, construida bajo Teodosio II tras el incendio de 404.
  3. 532 d. C. — La revuelta de Niká destruye la segunda iglesia; Justiniano empieza a construir el edificio actual unas semanas después.
  4. 537 d. C. — Santa Sofía se inaugura el 27 de diciembre.
  5. 558 d. C. — Tras varios terremotos, la primera cúpula se derrumba parcialmente.
  6. 562 d. C. — La cúpula reconstruida y más alta, obra de Isidoro el Joven, se inaugura de nuevo el 24 de diciembre.
  7. 1054 — Los legados del papa depositan una bula de excomunión sobre el altar, episodio que simboliza el inicio del Cisma de Oriente y Occidente.
  8. 1204 — Los cruzados saquean Constantinopla; la iglesia se convierte en catedral latina hasta 1261.
  9. 1453 — Mehmed II conquista Constantinopla el 29 de mayo y convierte Santa Sofía en mezquita.
  10. 1847 — Los hermanos Fossati comienzan una gran restauración (hasta 1849) por encargo del sultán Abdülmecid I.
  11. 1935 — Santa Sofía abre como museo de la República de Turquía.
  12. 2020 — El Consejo de Estado anula la decisión de convertirla en museo; el edificio reabre como mezquita el 24 de julio.

Glosario

Imperio bizantino
Nombre moderno del Imperio romano de Oriente, que gobernó desde Constantinopla hasta 1453.
Pechina
Elemento triangular curvo de mampostería que une una base cuadrada con una cúpula circular.
Nave
Espacio central principal de una iglesia.
Nártex
Vestíbulo de entrada situado en la parte delantera de una iglesia.
Ábside
Espacio semicircular, por lo general en el extremo oriental de una iglesia, donde se encuentra el altar.
Mosaico
Imagen hecha con muchas piezas pequeñas (teselas) de piedra de colores, vidrio o vidrio dorado.
Iconoclasia
Rechazo o destrucción de imágenes religiosas; fue una política oficial en Bizancio entre 726 y 787 y entre 814 y 842.
Mihrab
Nicho en el muro de una mezquita que indica la dirección de La Meca para la oración.
Minarete
Torre alta junto a una mezquita desde la que se hace la llamada a la oración.
Waqf
En el derecho islámico, fundación piadosa cuyos bienes se destinan a fines religiosos o públicos.
Écfrasis
Descripción literaria de una obra de arte o de un edificio, a menudo en verso.

Preguntas y respuestas

¿Qué significa «Santa Sofía»?

Procede del griego y significa «Santa Sabiduría». La iglesia estaba dedicada a Cristo como Sabiduría de Dios.

¿Cómo construyeron una cúpula tan grande en tan poco tiempo?

Justiniano reunió enormes recursos y miles de trabajadores. La cúpula se apoya en pechinas sobre cuatro grandes pilares y está hecha de ladrillo y mortero relativamente ligeros. La rapidez también causó problemas: la primera cúpula se derrumbó parcialmente en 558 y hubo que reconstruirla más alta.

¿Santa Sofía es una iglesia o una mezquita?

Ha sido ambas cosas. Fue iglesia de 537 a 1453, mezquita desde 1453 hasta la década de 1930, museo de 1935 a 2020 y vuelve a ser mezquita desde 2020.

¿Los visitantes todavía pueden ver los mosaicos cristianos?

Muchos mosaicos siguen visibles fuera de las horas de oración. Durante los rezos, las imágenes orientadas hacia la zona de oración, como la Virgen con el Niño del ábside, se cubren o se ocultan mediante la iluminación.

¿Quién diseñó Santa Sofía?

Antemio de Trales e Isidoro de Mileto, dos estudiosos de las matemáticas y la mecánica. Tras el derrumbe de 558, Isidoro el Joven diseñó la nueva cúpula.

¿Por qué hay minaretes en un edificio bizantino?

Los otomanos los añadieron después de 1453, cuando la iglesia se convirtió en mezquita. Los cuatro minaretes actuales datan de los siglos XV y XVI.

¿Hasta qué punto es fiable la descripción de Procopio?

Procopio vio el edificio y lo describió con viveza, pero Sobre los edificios es una obra de alabanza a Justiniano. Por eso los historiadores comparan su relato con las pruebas que ofrece la estructura y con otras fuentes.

¿Por qué fue controvertida la reconversión de 2020?

Sus partidarios la consideraron la recuperación de una mezquita fundada por Mehmed II. Sus críticos, entre ellos la UNESCO y muchas Iglesias, sostuvieron que se había cambiado el uso de un monumento del patrimonio mundial compartido sin consultas internacionales y que el cambio transmitía un mensaje político.

Fuentes y lecturas recomendadas

  1. Historic Areas of Istanbul. UNESCO World Heritage Centre
  2. Hagia Sophia. Wikipedia
  3. 하기아 소피아. 위키백과
  4. Nika riots. Wikipedia
  5. Anthemius of Tralles. Wikipedia
  6. Procopius. Wikipedia
  7. Mimar Sinan. Wikipedia
  8. Thomas Cohen, Hagia Sophia. World History Encyclopedia, 2015
  9. Rowland J. Mainstone, Hagia Sophia: Architecture, Structure and Liturgy of Justinian’s Great Church. Thames and Hudson, 1988
  10. Robert Mark and Ahmet Ş. Çakmak (eds.), Hagia Sophia from the Age of Justinian to the Present. Cambridge University Press, 1992

Contenido relacionado

Redactado con ayuda de IA a partir de las fuentes publicadas arriba y revisado a medida que surgen nuevas investigaciones.

← Volver al mapa