Guerra

Guerra del Peloponeso

Πελοποννησιακὸς πόλεμος

431–404 a. C. ·

En una frase

La guerra del Peloponeso (431–404 a. C.) fue una larga y terrible guerra entre Atenas y su imperio marítimo, por un lado, y Esparta y sus aliados, por el otro. Terminó con la derrota de Atenas y el agotamiento del mundo griego.

Empieza por el principio para una introducción sencilla. Sigue bajando para ver más detalles e investigaciones.

  • Fácil
  • Intermedio
  • Avanzado

Para jóvenes lectores

Hace unos 2400 años, Grecia no era un solo país. Estaba formada por cientos de pequeñas ciudades-Estado, cada una con su propio gobierno, ejército y leyes. Las dos más poderosas eran Atenas y Esparta, y eran muy diferentes. Atenas era una ciudad portuaria llena de barcos, comercio y teatro. Allí, los ciudadanos votaban las decisiones importantes. Esparta era una ciudad de soldados que entrenaban desde niños y dominaban a muchas personas que no eran libres.

Después de que los griegos se unieran para vencer al Imperio persa, Atenas pasó a dirigir un gran grupo de ciudades situadas en islas y costas. Con el tiempo, Atenas empezó a darles órdenes y a exigirles dinero cada año. Esparta y sus aliados temían que Atenas se volviera demasiado poderosa. En el año 431 a. C., los dos bandos entraron en guerra.

La guerra duró 27 años: más de lo que tarda un niño en hacerse adulto. El ejército de Esparta entraba en los campos de Atenas y quemaba las granjas. Los atenienses se refugiaban detrás de sus murallas y usaban sus barcos de guerra. Entonces apareció una enfermedad terrible, una peste, en la ciudad llena de gente. Murieron muchísimas personas, entre ellas su gobernante Pericles.

Hubo un breve período de paz. Después, Atenas cometió un gran error: envió una enorme flota a atacar Sicilia, una isla lejana. Perdió casi todo su ejército. Más tarde, Esparta construyó su propia flota con dinero de Persia, que antes había sido enemiga de los griegos, y destruyó la flota ateniense. En el año 404 a. C., Atenas se rindió.

Sabemos mucho sobre esta guerra porque un general ateniense llamado Tucídides escribió su historia. Se esforzó por averiguar qué había ocurrido de verdad. La gente todavía lee su libro para entender por qué empiezan las guerras y cómo cambian a las personas.

De un vistazo

Fechas
431–404 a. C. (27 años, con una paz formal entre 421 y c. 414 a. C.)
Dónde ocurrió
Grecia continental, las islas y costas del Egeo, Asia Menor (oeste de Turquía), Sicilia y el sur de Italia
Bandos principales
Atenas y su imperio (la Liga de Delos) frente a Esparta y la Liga del Peloponeso, que incluía a Corinto, Tebas y Mégara; Siracusa y Persia ayudaron más tarde a Esparta
Líderes destacados
Pericles, Cleón, Nicias y Alcibíades (Atenas); Arquidamo II, Brásidas y Lisandro (Esparta); Gilipo (Esparta, en Siracusa)
Etapas
Guerra arquidámica (431–421), Paz de Nicias (421), expedición a Sicilia (415–413), guerra de Decelia o guerra jónica (413–404)
Resultado
Atenas se rindió en 404 a. C.; se derribaron sus murallas, su flota quedó reducida a 12 barcos y su imperio se disolvió
Fuente principal
Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso (interrumpida en 411 a. C.), continuada por las Helénicas de Jenofonte

Fácil

¿Qué fue la guerra del Peloponeso?

La guerra del Peloponeso es el nombre que los historiadores modernos dan al conflicto librado entre 431 y 404 a. C. por Atenas y Esparta junto con sus respectivos aliados. El nombre procede del Peloponeso, la gran península del sur de Grecia donde vivían los espartanos y la mayoría de sus aliados. Por ello refleja un punto de vista ateniense: para los atenienses era la guerra contra los peloponesios.

No fue una campaña ininterrumpida, sino una serie de guerras, treguas y rebeliones. Los combates se extendieron desde los accesos al mar Negro hasta Sicilia y afectaron de algún modo a casi todas las comunidades griegas. Hubo batallas en tierra y mar; algunas ciudades fueron sitiadas, privadas de alimentos y, en ocasiones, destruidas. En muchas ciudades estallaron guerras civiles cuando demócratas y oligarcas tomaron partido por Atenas o Esparta.

La guerra es importante por tres razones. Puso fin a la época de poder ateniense en la que se construyó el Partenón y florecieron la tragedia y la filosofía. Muestra cómo la rivalidad entre dos grandes potencias puede arrastrar a toda una región. Y dio lugar a una de las primeras obras de historia crítica: el relato de Tucídides, que todavía estudian historiadores, politólogos y militares.

[2][3][1]

Fácil

Antecedentes: dos potencias muy diferentes

Después de que los griegos rechazaran las invasiones persas de 480–479 a. C., Atenas organizó en 478 a. C. una alianza naval de ciudades del Egeo, conocida hoy como Liga de Delos. Los aliados aportaban barcos o pagaban una contribución anual llamada phóros (tributo). Durante las décadas siguientes, Atenas convirtió la alianza en un imperio: trasladó el tesoro de Delos a Atenas (tradicionalmente se fecha en 454 a. C.), castigó a las ciudades que intentaron abandonarla, estableció colonos atenienses en tierras de sus aliados y empleó parte del dinero en sus propias construcciones.

Esparta dirigía una alianza terrestre menos estrecha, la Liga del Peloponeso. Los ciudadanos espartanos eran soldados dedicados por completo a la guerra. Su modo de vida dependía del trabajo de los ilotas, una población sometida a esclavitud en Laconia y Mesenia que los superaba ampliamente en número. El temor a una revuelta de los ilotas hacía que Esparta fuera prudente ante guerras largas y lejos de casa.

En 446/445 a. C., los dos bloques acordaron la Paz de los Treinta Años, que reconocía la esfera de influencia de cada uno. Pero Atenas era una democracia con una gran flota e ingresos procedentes de los tributos, mientras que Esparta era una sociedad militar oligárquica con la mejor infantería de Grecia. Cada bando desconfiaba de las ambiciones del otro.

[2][3]

Intermedio

Causas: disputas, decretos y la «causa más verdadera»

Tucídides distingue las quejas inmediatas de la causa más profunda. Las quejas surgieron de disputas relacionadas con Corinto, un poderoso aliado de Esparta. En 433 a. C., Atenas estableció una alianza defensiva con Córcira (Corfú), que estaba en guerra con Corinto, su ciudad fundadora, y barcos atenienses participaron en la batalla naval de Síbota. En 432 a. C., tras una revuelta, Atenas sitió Potidea, ciudad del norte del Egeo perteneciente a su imperio pero vinculada a Corinto. Por las mismas fechas, Atenas promulgó el Decreto Megárico, que excluía a los habitantes de Mégara de los puertos del imperio y del mercado ateniense.

En un congreso celebrado en Esparta en 432 a. C., los corintios y otros acusaron a Atenas de quebrantar la paz, y la asamblea espartana votó que se había incumplido el tratado. Atenas, dirigida por Pericles, rechazó las exigencias espartanas de levantar el Decreto Megárico y abandonar Potidea, y propuso recurrir al arbitraje.

El célebre juicio de Tucídides sostiene que «la causa más verdadera, aunque la menos mencionada» fue el crecimiento del poder ateniense y el temor que este despertó en Esparta, lo que hizo inevitable la guerra (1.23). Esta frase ha marcado todos los debates posteriores. Algunos historiadores la aceptan; otros sostienen que decisiones concretas, como la alianza con Córcira o la negativa a revocar el Decreto Megárico, hicieron que la guerra estallara cuando lo hizo, y que no era en absoluto inevitable.

[1][2][9][10]

Intermedio

La primera etapa: la guerra arquidámica (431–421 a. C.)

La guerra comenzó en 431 a. C. con un ataque tebano contra Platea, aliada de Atenas, y una invasión espartana del Ática dirigida por el rey Arquidamo II, de quien toma nombre esta etapa. La estrategia de Pericles consistía en evitar una batalla terrestre: la población rural se trasladó al interior de las murallas de Atenas y de los Muros Largos que la unían con el puerto del Pireo, mientras la flota atacaba el Peloponeso y mantenía el suministro de grano y la llegada de tributos. Esparta invadió el territorio casi todos los años y destruyó cosechas y granjas.

En 430 a. C. estalló una epidemia en la ciudad superpoblada. Tucídides, que contrajo la enfermedad y sobrevivió, describe con viveza los síntomas y el derrumbe de las normas sociales y religiosas. Pericles murió a causa de ella en 429 a. C. Tucídides señala que murieron al menos 4400 hoplitas y 300 jinetes (3.87), y afirma que no pudo averiguarse cuántas otras personas fallecieron. Las estimaciones modernas del total de muertos varían mucho, aunque con frecuencia se sitúan entre una cuarta parte y un tercio de la población. La identidad de la enfermedad —para la que se han propuesto el tifus, la fiebre tifoidea, la viruela y otras posibilidades— sigue siendo objeto de debate.

Tras Pericles cobraron protagonismo dirigentes más agresivos, como Cleón. La guerra tuvo episodios brutales: el debate ateniense de 427 a. C. sobre si matar a todos los hombres adultos de la rebelde Mitilene (una segunda votación anuló la orden justo a tiempo); la ejecución por los espartanos de los defensores de Platea después de la rendición de la ciudad; y una feroz guerra civil en Córcira, que Tucídides utiliza para mostrar cómo la guerra corrompe el lenguaje y la moral. En 425 a. C., los atenienses cercaron a soldados espartanos en la isla de Esfacteria, cerca de Pilos, y capturaron a unos 120 espartiatas entre los prisioneros, lo que conmocionó al mundo griego. Esparta respondió enviando a Brásidas al norte, donde tomó Anfípolis en 424/423 a. C.; Tucídides, el general ateniense responsable de esa zona, fue desterrado por no haber logrado defenderla.

En 422 a. C., Cleón y Brásidas murieron en la batalla de Anfípolis. Desaparecidos los principales partidarios de continuar la guerra, ambos bandos acordaron en 421 a. C. la Paz de Nicias, prevista para durar cincuenta años.

[1][2][5][10]

Intermedio

Una paz inestable, Melos y la expedición a Sicilia (421–413 a. C.)

La paz nunca se cumplió por completo. Alcibíades, un joven ateniense brillante y ambicioso, formó una alianza con Argos contra Esparta, pero esta ganó la gran batalla terrestre de Mantinea en 418 a. C. En 416 a. C., Atenas atacó Melos, una isla que deseaba permanecer neutral. Tucídides presenta un debate dramatizado, el Diálogo de los melios, en el que los enviados atenienses sostienen que «los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben». Tras el sitio, los atenienses mataron a los hombres adultos y esclavizaron a las mujeres y los niños.

En 415 a. C., Atenas votó a favor de enviar una gran expedición a Sicilia, oficialmente para ayudar a sus aliados de allí contra Siracusa, aunque muchos esperaban conquistar la isla. Tucídides enumera 134 trirremes y 5100 hoplitas en la fuerza inicial (6.43). Poco antes de zarpar, fueron mutilados los hermes, unos pilares sagrados de la ciudad, y Alcibíades, uno de los tres comandantes, fue acusado de burlarse de los Misterios. Llamado a regresar para ser juzgado, escapó y se pasó al bando espartano. Aconsejó a Esparta enviar ayuda a Siracusa y fortificar una posición en el Ática.

El sitio de Siracusa fracasó. El comandante espartano Gilipo organizó la defensa. En 413 a. C. llegaron refuerzos atenienses al mando de Demóstenes, pero no consiguieron abrirse paso, y un eclipse lunar retrasó la retirada. La flota fue derrotada dentro del Gran Puerto y el ejército quedó destruido durante su retirada por tierra. Nicias y Demóstenes fueron ejecutados, y Tucídides menciona unos 7000 prisioneros, muchos de los cuales murieron en las canteras de Siracusa (7.87). Fue el mayor desastre de la historia ateniense.

[1][6]

Intermedio

La última etapa: Decelia, el oro persa y Egospótamos (413–404 a. C.)

En 413 a. C., Esparta ocupó Decelia, en el Ática, de forma permanente. Cultivar las tierras alrededor de Atenas se volvió casi imposible, se cortó la ruta terrestre de abastecimiento desde Eubea y, según Tucídides, desertaron más de 20 000 esclavos, muchos de ellos trabajadores especializados. Los aliados de Atenas se rebelaron en distintas partes del Egeo. Sobre todo, Esparta llegó a acuerdos con los sátrapas —gobernadores— persas de Asia Menor: el dinero persa pagaría a las tripulaciones espartanas y, a cambio, Esparta reconocería las pretensiones del rey sobre las ciudades griegas de Asia.

La presión provocó una crisis política en Atenas. En 411 a. C. tomó el poder un régimen oligárquico, el de los Cuatrocientos; la flota de Samos permaneció fiel a la democracia, que fue restaurada en 410 a. C. Alcibíades, llamado de vuelta por la flota, contribuyó a obtener victorias como la de Cícico (410 a. C.), pero volvió a exiliarse tras una derrota en Notio en 406 a. C.

Los atenienses lograron una gran victoria naval en las Arginusas en 406 a. C., pero, como una tormenta impidió rescatar a los supervivientes y recoger a los muertos, seis generales fueron condenados y ejecutados en un juicio colectivo ilegal. En 405 a. C., el almirante espartano Lisandro, generosamente financiado por el príncipe persa Ciro el Joven, capturó casi toda la flota ateniense en Egospótamos, en el Helesponto. Cortada su ruta de abastecimiento de grano, Atenas sufrió un sitio y pasó hambre hasta rendirse en 404 a. C.

[2][3][7]

Intermedio

Resultado y consecuencias

Según Jenofonte, Corinto y Tebas querían destruir Atenas y esclavizar a sus habitantes, pero Esparta se negó. Aun así, las condiciones fueron duras: Atenas tuvo que derribar los Muros Largos y las murallas del Pireo, entregar todos sus barcos salvo doce, permitir el regreso de sus exiliados y seguir la dirección de Esparta en política exterior. Jenofonte cuenta que las murallas fueron demolidas al son de flautas, mientras la gente creía que comenzaba la libertad de Grecia.

A corto plazo, Esparta instaló en Atenas una oligarquía restringida, los Treinta. Según fuentes posteriores, sus miembros mataron quizá a 1500 ciudadanos y extranjeros residentes, y obligaron a muchos más a exiliarse. Los exiliados demócratas dirigidos por Trasíbulo restauraron la democracia en 403 a. C. y aprobaron una amnistía para frenar las venganzas. El juicio y la ejecución de Sócrates en 399 a. C. tuvieron lugar bajo la sombra de aquellos años; algunos de sus allegados, entre ellos Critias, uno de los jefes de los Treinta, y Alcibíades, habían suscitado un profundo resentimiento.

A largo plazo, la hegemonía espartana duró poco. Sus antiguos aliados se volvieron contra ella en la guerra de Corinto (395–387 a. C.); Persia recuperó el control de las ciudades griegas de Asia Menor mediante la Paz del Rey de 387/386 a. C.; y Tebas quebró el poder espartano en Leuctra en 371 a. C. Muchos historiadores consideran que la guerra debilitó tanto a las ciudades-Estado que Macedonia, bajo Filipo II, pudo dominarlas unas décadas después, aunque esta es una interpretación general y no una simple cadena de causas y efectos.

Los costes humanos fueron inmensos y afectaron especialmente a quienes no combatían: las víctimas de la peste hacinadas en Atenas; los habitantes de Melos y Escione, asesinados o esclavizados; las familias rurales cuyas granjas ardían año tras año; y los hombres esclavizados que remaban o trabajaban para ambos bandos. No existen cifras fiables de víctimas para el conjunto de la guerra.

[7][2][3]

Intermedio

Memoria: cómo se ha contado la guerra

Los escritores atenienses de la época reaccionaron a la guerra de muchas maneras. Las comedias de Aristófanes, como Los acarnienses (425 a. C.) y Lisístrata (411 a. C.), se burlan de los dirigentes partidarios de la guerra e imaginan la paz. Las troyanas de Eurípides (415 a. C.), representada poco después de lo ocurrido en Melos, muestra el sufrimiento de las mujeres cautivas. Más tarde, los oradores atenienses recordaron la guerra como una lección contra el gobierno de los Treinta y elogiaron la restauración de la democracia.

Durante siglos, la guerra se conoció principalmente a través de Tucídides. Thomas Hobbes publicó una traducción al inglés en 1629, y Tucídides se convirtió en un autor fundamental para la tradición «realista» de las relaciones internacionales. Durante la Guerra Fría, muchos autores compararon a Estados Unidos, una democracia marítima y comercial, con Atenas, y a la Unión Soviética, una potencia terrestre, con Esparta.

En años recientes, la expresión «trampa de Tucídides», popularizada por el politólogo Graham Allison, se ha utilizado para describir el peligro de guerra cuando una potencia en ascenso desafía a otra ya establecida, especialmente en relación con China y Estados Unidos. Dirigentes y académicos chinos han rechazado a menudo la idea de que tal guerra sea inevitable, y muchos especialistas en la Antigüedad sostienen que la comparación simplifica en exceso tanto a Tucídides como a la situación antigua.

En la propia Grecia, la guerra se recuerda como una trágica guerra civil entre griegos y no como un relato nacional. Esparta y Atenas se han convertido en símbolos de dos ideales, la disciplina y la libertad, pero los historiadores de la Antigüedad advierten que ambas imágenes son en parte mitos creados por admiradores posteriores.

[8][4][3]

Avanzado

Fuentes: Tucídides y los demás

Tucídides, un ateniense que fue general en 424 a. C. y después vivió veinte años en el exilio, empezó a escribir cuando estalló la guerra porque esperaba que fuera la mayor hasta entonces (1.1). Al explicar su método (1.22), afirma que examinó cuidadosamente los testimonios de los testigos presenciales. En cuanto a los discursos, los redactó según lo que consideraba que cada orador habría tenido que decir, procurando mantenerse lo más cerca posible del sentido general de lo realmente dicho. Por ello, los estudiosos tratan los discursos como composiciones interpretativas, no como transcripciones. Su obra se interrumpe a mediados de los acontecimientos de 411 a. C., y su estado inacabado ha alimentado un largo debate sobre el orden en que escribió sus partes (la llamada «cuestión de la composición»).

Las Helénicas de Jenofonte continúan el relato desde 411 a. C., pero son menos sistemáticas y, en general, muestran simpatía por Esparta. Unos fragmentos de un historiador anónimo hallados en papiros en Oxirrinco, Egipto, conocidos como las Helénicas de Oxirrinco, aportan datos independientes sobre las décadas de 400 y 390 a. C. Diodoro Sículo (siglo I a. C.) y las biografías de Pericles, Nicias, Alcibíades y Lisandro escritas por Plutarco (hacia el año 100 d. C.) añaden información procedente de historiadores cuyas obras se han perdido, pero deben utilizarse con sentido crítico.

Las inscripciones permiten comprobar datos esenciales de las fuentes literarias. Las listas atenienses de tributos registran la sexagésima parte del tributo que cada año se entregaba a Atenea, y decretos como el de la revisión de 425 a. C. muestran que Atenas aumentó mucho los tributos durante la guerra. La comedia, la tragedia y los discursos pronunciados ante los tribunales aportan información social. La arqueología también proporciona datos materiales, por ejemplo mediante el estudio de la sepultura colectiva hallada en el cementerio del Cerámico, que se ha relacionado con la peste.

[1][4][7]

Avanzado

Debates historiográficos

La responsabilidad por la guerra es el debate más antiguo. G. E. M. de Ste. Croix sostuvo en The Origins of the Peloponnesian War (1972) que Esparta y sus aliados tenían más culpa que Atenas y que se había interpretado erróneamente el Decreto Megárico como un embargo comercial; su interpretación del decreto sigue siendo controvertida. Donald Kagan, en una historia de cuatro volúmenes completada en 1987 y resumida en un solo volumen en 2003, destacó el papel de las decisiones humanas y sostuvo que la guerra no era inevitable. Otros subrayan factores estructurales, como la incompatibilidad del imperialismo ateniense con los ideales griegos de autonomía.

Un segundo debate se refiere al propio imperio ateniense: ¿era una tiranía odiada por sus súbditos, como afirman a menudo los oradores de Tucídides, o preferían muchos ciudadanos comunes de las ciudades aliadas la protección y la democracia atenienses a sus propias oligarquías? Las frecuentes revueltas posteriores a 413 a. C. y la lealtad de algunas ciudades hasta el final aportan pruebas para ambas posturas.

Un tercer debate trata sobre Tucídides como historiador. Admirado desde la Antigüedad por su precisión, se lo ha interpretado como un historiador científico, un artista trágico que dio forma a los acontecimientos para crear un relato moral y un teórico político. Los estudiosos han señalado sus silencios, por ejemplo la escasa atención que presta a la diplomacia persa y a los asuntos económicos, así como su participación personal en la campaña de Anfípolis. Las interpretaciones modernas de la «trampa de Tucídides» han llevado a especialistas en la Antigüedad a insistir en que su famosa frase sobre el miedo y el poder se refiere a una guerra concreta, no a una ley universal.

[9][10][4][8]

Batallas (25)

  1. Batalla de Potidea432 a. C.
  2. batalla de Platea431 a. C.
  3. Batalla de Naupacto429 a. C.
  4. Batalla de Calcídica429 a. C.
  5. Batalla de Patras429 a. C.
  6. sitio de Platea429–427 a. C.
  7. Batalla de Olpae426 a. C.
  8. Batalla de Esfacteria425 a. C.
  9. Batalla de Pilos425 a. C.
  10. Batalla de Delio424 a. C.
  11. batalla de Anfípolis422 a. C.
  12. Batalla de Mantinea418 a. C.
  13. Expedición a Sicilia415–413 a. C.
  14. Batalla de Melos415 a. C.
  15. Hermocópidas415 a. C.
  16. sitio de Siracusa415–413 a. C.
  17. batalla de Cinosema411 a. C.
  18. Batalla de Cícico410 a. C.
  19. sitio de Calcedonia409–408 a. C.
  20. Sitio de Bizancio (408 A.c.)408 a. C.
  21. Asedio de Andros408–406 a. C.
  22. Batalla de Arginusas406 a. C.
  23. Batalla de Notio406 a. C.
  24. Batalla de Egospótamos405 a. C.
  25. sitio de Atenas404 a. C.

Ideas clave

Poder marítimo frente a poder terrestre
Atenas dependía de su flota, sus murallas y los tributos; Esparta, de su infantería. Ninguna podía derrotar fácilmente a la otra hasta que Esparta consiguió una flota con dinero persa.
Imperio y autonomía
Atenas convirtió una alianza contra Persia en un imperio, lo que chocaba con el ideal griego de que cada ciudad debía gobernarse a sí misma.
La «causa más verdadera»
La afirmación de Tucídides de que el crecimiento de Atenas y el temor de Esparta hicieron inevitable la guerra, más allá de las quejas expresadas por los bandos.
Stásis (conflicto civil)
La guerra favoreció los conflictos civiles dentro de las ciudades, pues los demócratas buscaban el apoyo de Atenas y los oligarcas el de Esparta.
La guerra como «maestra violenta»
La descripción de Tucídides de cómo la guerra destruye la vida normal y saca a la luz los peores impulsos de las personas, como muestran la peste, Córcira y Melos.
Participación persa
Los subsidios persas a Esparta en la última etapa decidieron la guerra y permitieron que Persia recuperara influencia sobre las ciudades griegas de Asia.
Método histórico
El uso crítico de las pruebas por parte de Tucídides y sus reflexiones sobre los discursos hicieron de su obra un modelo para historiadores posteriores.

Registros

  1. c. 446 a. C. — Atenas y Esparta acuerdan la Paz de los Treinta Años (446/445 a. C.).
  2. 433 a. C. — Atenas se alía con Córcira; tienen lugar la batalla naval de Síbota, la revuelta de Potidea y el Decreto Megárico (433–432 a. C.).
  3. 431 a. C. — La guerra comienza con el ataque tebano a Platea y la primera invasión espartana del Ática (431 a. C.).
  4. 430 a. C. — La peste aparece en Atenas (430 a. C.); Pericles muere por su causa al año siguiente.
  5. 425 a. C. — Los atenienses capturan a soldados espartanos en Esfacteria, cerca de Pilos (425 a. C.).
  6. 421 a. C. — Se acuerda la Paz de Nicias (421 a. C.), después de que Cleón y Brásidas mueran en Anfípolis.
  7. 416 a. C. — Atenas sitia y destruye Melos (416 a. C.).
  8. 415 a. C. — Zarpa la expedición a Sicilia (415 a. C.); Alcibíades se pasa al bando espartano.
  9. 413 a. C. — Las fuerzas atenienses son destruidas en Siracusa; Esparta ocupa Decelia (413 a. C.).
  10. 411 a. C. — Los Cuatrocientos dan un golpe de Estado oligárquico en Atenas (411 a. C.); se interrumpe el relato de Tucídides.
  11. 405 a. C. — Lisandro destruye la flota ateniense en Egospótamos (405 a. C.).
  12. 404 a. C. — Atenas se rinde (404 a. C.); los Treinta toman el poder y, después, se restaura la democracia en 403 a. C.

Glosario

Polis (ciudad-Estado)
Comunidad griega independiente formada por una ciudad y las tierras que la rodeaban, con gobierno propio.
Liga de Delos
Alianza dirigida por Atenas desde 478 a. C. que llegó a convertirse en un imperio ateniense.
Liga del Peloponeso
Alianza de Esparta con Corinto, Mégara, Tebas y otros Estados, situados en su mayoría en el Peloponeso.
Trirreme
Barco de guerra rápido impulsado por unos 170 remeros distribuidos en tres niveles; era el arma principal de las flotas griegas.
Hoplita
Soldado griego de infantería con armamento pesado que combatía en una formación cerrada llamada falange.
Ilotas
Población esclavizada de Laconia y Mesenia que cultivaba la tierra para los ciudadanos espartanos.
Phóros (tributo)
Pago anual que los aliados de la Liga de Delos hacían a Atenas.
Oligarquía
Gobierno de un pequeño grupo de ciudadanos ricos o nobles, opuesto a la democracia en el debate político griego.
Muros Largos
Murallas que unían Atenas con su puerto del Pireo y permitían la llegada de suministros por mar durante un sitio.
Sátrapa
Gobernador de una provincia del Imperio persa.

Preguntas y respuestas

¿Por qué lucharon Atenas y Esparta?

Discutían por aliados como Córcira, Potidea y Mégara, pero Tucídides creía que la razón más profunda era el temor de Esparta a que Atenas se volviera demasiado poderosa.

¿Quién ganó la guerra?

Esparta y sus aliados ganaron en 404 a. C., con ayuda económica de Persia. Atenas perdió su flota, sus murallas y su imperio, pero recuperó la democracia en el plazo de un año.

¿Qué fue la peste de Atenas?

Una epidemia que afectó a la ciudad superpoblada en 430 a. C. y mató a una gran parte de sus habitantes, incluido Pericles. No se sabe con certeza qué enfermedad fue.

¿Por qué fue tan desastrosa la expedición a Sicilia?

Atenas envió una fuerza enorme lejos de casa contra una gran ciudad que no conocía bien. Uno de sus comandantes se pasó al bando enemigo, la retirada se retrasó y casi todo el ejército y la flota fueron destruidos en 413 a. C.

¿Es fiable Tucídides?

En general se lo considera cuidadoso y bien informado, pero participó en la guerra como ateniense, reconstruyó él mismo los discursos y organizó su relato para defender ciertas ideas. Los historiadores lo comparan con las inscripciones y con otros autores.

¿Qué es la «trampa de Tucídides»?

Es un término moderno para la idea de que una potencia en ascenso y otra ya establecida tienen muchas probabilidades de entrar en guerra. Se inspira en Tucídides 1.23, pero muchos estudiosos creen que convierte el juicio de un historiador sobre una guerra concreta en una regla demasiado general.

¿Odiaban los aliados comunes el imperio ateniense?

Los especialistas no están de acuerdo. Algunas ciudades se rebelaban en cuanto podían, pero en otras la gente común parece haber preferido la democracia apoyada por Atenas al gobierno de los oligarcas locales.

Fuentes y lecturas recomendadas

  1. Thucydides, The Peloponnesian War (trans. Richard Crawley, 1910). Perseus Digital Library, Tufts University
  2. Peloponnesian War. Wikipedia
  3. Peloponnesian War. World History Encyclopedia
  4. Thucydides. Wikipedia
  5. Plague of Athens. Wikipedia
  6. Sicilian Expedition. Wikipedia
  7. Hellenica (Xenophon). Wikipedia
  8. Thucydides Trap. Wikipedia
  9. G. E. M. de Ste. Croix, The Origins of the Peloponnesian War. Duckworth, 1972
  10. Donald Kagan, The Peloponnesian War. Viking, 2003

Contenido relacionado

Redactado con ayuda de IA a partir de las fuentes publicadas arriba y revisado a medida que surgen nuevas investigaciones.

← Volver al mapa