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Para jóvenes lectores
Hace unos 200 años, a muchas personas en Gran Bretaña les gustaba beber té, y casi todo venía de China. Los comerciantes británicos tenían que pagar el té con plata, y Gran Bretaña no quería seguir enviando tanta plata. Por eso, algunos comerciantes empezaron a vender opio en China. El opio es una droga que puede dar sueño y hacer que una persona se sienta como si soñara, pero es muy difícil dejar de consumirla.
El opio estaba prohibido en China, pero los comerciantes lo introducían a escondidas. Millones de personas empezaron a consumirlo. El emperador chino temía que la droga dañara a su pueblo y que el país perdiera su plata. En 1839 envió a Lin Zexu, un funcionario estricto y honrado, a la ciudad de Guangzhou, también llamada Cantón, para detener el comercio.
Lin obligó a los comerciantes extranjeros a entregar su opio: más de 20.000 cajas. Después mandó cavar grandes fosas junto al mar. Allí, los trabajadores mezclaron el opio con sal y cal para destruirlo y lo arrastraron con agua hasta el mar. Los comerciantes británicos se enfadaron mucho, y el gobierno británico decidió enviar buques de guerra.
Gran Bretaña tenía buques de guerra de vapor y cañones modernos. Muchos soldados chinos lucharon con valentía, pero no pudieron detenerlos. Tras tres años de combates en la costa de China, el gobierno Qing tuvo que firmar el Tratado de Nankín en 1842. China tuvo que pagar una enorme suma de dinero, abrir cinco puertos al comercio británico y ceder la isla de Hong Kong a Gran Bretaña.
Para China, esta guerra marcó el comienzo de una larga y dolorosa época en la que las potencias extranjeras impusieron sus condiciones. En Gran Bretaña, durante muchos años se recordó como una pequeña guerra comercial ocurrida muy lejos. Hoy, los historiadores de ambos países la estudian de forma más crítica y recuerdan especialmente a los chinos que sufrieron.
De un vistazo
- Fechas
- Combates desde septiembre de 1839 (Kowloon) hasta agosto de 1842; la expedición británica llegó en junio de 1840
- Lugar
- Costas sur y este de China: Guangzhou (Cantón) y el río de las Perlas, Zhoushan (Chusan), Xiamen (Amoy), Ningbo, Shanghái y Zhenjiang, hasta Nankín
- Bandos
- Reino Unido (Marina Real, fuerzas británicas y de la Compañía de las Indias Orientales, con muchos soldados indios) frente al Imperio Qing
- Personajes principales
- Lin Zexu, el emperador Daoguang, Qishan y Qiying (China Qing); Charles Elliot, lord Palmerston y Henry Pottinger (Gran Bretaña)
- Resultado
- Victoria británica; Tratado de Nankín (29 de agosto de 1842)
- Condiciones del tratado
- Indemnización de 21 millones de dólares de plata, cinco puertos abiertos por tratado, cesión de la isla de Hong Kong, abolición del monopolio del Cohong y aranceles fijos; en 1843 se añadieron la extraterritorialidad y los derechos de nación más favorecida
- Víctimas
- Las muertes británicas en combate fueron pocas (menos de cien según la mayoría de los recuentos), pero muchas más personas murieron por enfermedades; se calcula que los muertos chinos, militares y civiles, se contaron por miles, sin que exista una cifra exacta
- Importancia
- Inicio del sistema de «tratados desiguales»; en la historiografía china, comienzo de la historia moderna de China y del «siglo de la humillación»
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¿Qué fue la Primera Guerra del Opio?
La Primera Guerra del Opio enfrentó al Reino Unido y al Imperio Qing de China entre 1839 y 1842. Comenzó después de que el gobierno Qing intentara acabar con el comercio ilegal de opio, controlado en gran medida por comerciantes británicos, y Gran Bretaña respondiera con la fuerza militar. En aquella época, los británicos solían llamarla simplemente «guerra con China» o guerra anglo-china; sus críticos ya usaban el nombre «Guerra del Opio», que más tarde se hizo habitual.
La guerra se libró sobre todo en el mar y a lo largo de las costas y los ríos del sur y el este de China. La moderna armada británica, que incluía barcos de vapor, permitió que una fuerza relativamente pequeña atacara donde eligiera. El ejército y la armada Qing eran grandes, pero estaban mal equipados para esta clase de guerra, y los defensores locales solían sufrir muchas bajas.
La guerra terminó con el Tratado de Nankín en agosto de 1842, el primero de los acuerdos que más tarde los chinos llamaron «tratados desiguales». Obligó a China a abrir más puertos al comercio exterior, pagar una gran indemnización y ceder la isla de Hong Kong. Muchos historiadores consideran la guerra un punto de inflexión en las relaciones entre China y las potencias occidentales.
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Té, plata y opio
En el siglo XVIII, el té se convirtió en una bebida habitual en Gran Bretaña, y China era su única fuente importante. Los chinos querían pocos productos británicos, así que los comerciantes británicos pagaban principalmente con plata. Esto preocupaba a las autoridades británicas, que veían con malos ojos la salida de plata del país.
La Compañía Británica de las Indias Orientales, que gobernaba extensas zonas de la India, encontró una solución. Cultivaba amapolas en Bengala, controlaba la producción de opio y lo vendía en subastas en Calcuta a comerciantes privados, que lo llevaban a China. La propia Compañía no vendía opio en China, donde las autoridades Qing lo habían prohibido, pero obtenía beneficios por cada caja vendida. También entraba en este comercio opio procedente de Malwa, en el oeste de la India.
Las importaciones crecieron enormemente: pasaron de unos pocos miles de cajas anuales a finales del siglo XVIII a decenas de miles por año a finales de la década de 1830. El flujo de plata se invirtió: ahora salía de China para pagar el opio. El consumo de opio fumado se extendió de las personas ricas a soldados, funcionarios y trabajadores, y la adicción arruinó a muchas familias.
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El comisionado Lin y la destrucción del opio
En la corte Qing, los funcionarios debatieron qué hacer. En 1836, algunos propusieron legalizar el opio y cobrar impuestos por él; otros exigieron una prohibición estricta. El emperador Daoguang eligió la prohibición y, a finales de 1838, nombró comisionado imperial a Lin Zexu, un respetado funcionario conocido por su honradez y energía, con plenos poderes para acabar con el comercio.
Lin llegó a Guangzhou en marzo de 1839. Arrestó a traficantes chinos, presionó a los consumidores para que dejaran la droga y exigió a los comerciantes extranjeros que entregaran su opio y prometieran no volver a introducirlo. Cuando se demoraron, bloqueó sus almacenes y residencias, conocidos como las «factorías», y retiró a sus sirvientes chinos. El superintendente británico de Comercio, el capitán Charles Elliot, ordenó a los comerciantes que le entregaran el opio y les prometió que el gobierno británico los indemnizaría. Se entregaron más de 20.000 cajas.
En junio de 1839, en Humen, cerca de la desembocadura del río de las Perlas, Lin mandó mezclar el opio con sal y cal en zanjas y arrastrarlo con agua hasta el mar. La tarea duró unas tres semanas. También escribió a la reina Victoria para preguntarle cómo podía Gran Bretaña permitir que se vendiera a China un veneno prohibido en su propio país. No está claro que la carta llegara a la reina, aunque se publicó en la prensa británica.
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Causas más profundas: el sistema de Cantón y dos visiones del orden mundial
El opio fue la causa inmediata, pero la guerra también surgió de un largo desacuerdo sobre cómo debían funcionar el comercio y la diplomacia. Desde 1757, las autoridades Qing limitaron el comercio marítimo occidental a Guangzhou mediante lo que los historiadores llaman el sistema de Cantón. Los comerciantes extranjeros solo podían comerciar a través de un grupo de casas mercantiles chinas autorizadas, el Cohong. Tenían que vivir en una pequeña zona fuera de las murallas de la ciudad, no podían llevar a sus familias y no se les permitía tratar directamente con los funcionarios Qing.
Gran Bretaña intentó cambiar estas normas por la vía diplomática. Las misiones de Macartney en 1793 y de Amherst en 1816 fracasaron. Los Qing entendían sus relaciones con los estados extranjeros según una tradición en la que otros gobernantes se presentaban ante el emperador como un superior. Gran Bretaña, en cambio, insistía en tratar a China como un Estado soberano entre iguales, con comercio abierto y diplomáticos permanentes. Cada parte consideraba arrogantes las exigencias de la otra.
En 1834, la Compañía de las Indias Orientales perdió su monopolio del comercio británico con China. Los comerciantes privados, encabezados por empresas como Jardine, Matheson & Co., se apresuraron a participar en el negocio y presionaron para que se adoptara una política más dura. El primer superintendente británico de Comercio, lord Napier, chocó ese mismo año con las autoridades Qing. A finales de la década de 1830, los intereses comerciales, las ideas de libre comercio y honor nacional, y la campaña Qing contra el opio se encaminaban hacia un enfrentamiento.
Intermedio
De la crisis a la guerra (1839–1840)
En julio de 1839, unos marineros británicos ebrios mataron a Lin Weixi, un aldeano chino, en Kowloon. Lin Zexu exigió que los culpables fueran entregados a la justicia china; Elliot se negó y celebró su propio juicio. Lin cortó los suministros a los británicos, que abandonaron Macao y se trasladaron a barcos fondeados en el puerto de Hong Kong. El 4 de septiembre de 1839, buques británicos y juncos de guerra chinos intercambiaron disparos frente a Kowloon. El 3 de noviembre se produjo un enfrentamiento mayor en Chuenpi (Chuanbi), en la desembocadura del río de las Perlas.
En Londres, el gobierno de lord Melbourne, con lord Palmerston como ministro de Asuntos Exteriores, decidió enviar una expedición para obtener una compensación por el opio entregado, mejores condiciones comerciales e igualdad diplomática. La decisión fue polémica. En abril de 1840, la oposición presentó en la Cámara de los Comunes una moción de censura contra la política del gobierno hacia China. El joven William Gladstone denunció que la guerra tenía un origen injusto y constituía una deshonra permanente. La moción fue rechazada por solo nueve votos, 271 frente a 262.
La fuerza expedicionaria llegó a las costas de China en junio de 1840. Incluía buques de la Marina Real, regimientos del ejército y muchos soldados indios de los ejércitos de la Compañía de las Indias Orientales. Entre sus barcos estaba el Nemesis, un vapor con casco de hierro de la Compañía que podía remontar ríos poco profundos contra el viento y la corriente y se convirtió en un símbolo de la ventaja tecnológica británica.
Intermedio
El desarrollo de la guerra (1840–1842)
Los británicos bloquearon el río de las Perlas y, en julio de 1840, tomaron la isla de Zhoushan (Chusan), cerca de Ningbo. Luego la flota navegó hacia el norte hasta la desembocadura del río Hai (Peiho), cerca de Tianjin, lo bastante cerca para alarmar a Pekín. El emperador destituyó a Lin Zexu y envió a Qishan a negociar. En enero de 1841, Elliot y Qishan acordaron la Convención de Chuenpi, que habría concedido a Gran Bretaña Hong Kong y seis millones de dólares; las fuerzas británicas ocuparon la isla de Hong Kong el 26 de enero de 1841. Pero ambos gobiernos rechazaron el acuerdo: el emperador castigó a Qishan y Palmerston destituyó a Elliot por haber pedido demasiado poco.
Los combates se reanudaron alrededor de Guangzhou. Las fuerzas británicas destruyeron los fuertes de Bocca Tigris y, en mayo de 1841, se situaron sobre la ciudad, que pagó un rescate de seis millones de dólares para evitar un asalto. En Sanyuanli, justo al norte de la ciudad, las milicias locales se reunieron y se enfrentaron a tropas británicas e indias durante una tormenta. El choque fue pequeño desde el punto de vista militar, pero más tarde se convirtió en un poderoso símbolo de la resistencia popular en la memoria china.
El sustituto de Elliot, sir Henry Pottinger, llegó en agosto de 1841 y trasladó la guerra hacia el norte. Las fuerzas británicas tomaron Xiamen (Amoy), recuperaron Zhoushan y conquistaron Zhenhai y Ningbo. Un contraataque Qing contra Ningbo en marzo de 1842 fracasó con muchas bajas. En la primavera y el verano de 1842, los británicos tomaron Zhapu, Wusong y Shanghái y después remontaron el río Yangtsé.
En Zhenjiang, en julio de 1842, la guarnición manchú luchó con dureza. Cuando cayó la ciudad, muchos soldados y sus familias se quitaron la vida antes que rendirse, y murieron numerosos civiles. El control de Zhenjiang cortó el Gran Canal, la vía que transportaba grano a Pekín. Ante la aproximación de los barcos británicos a Nankín, los Qing aceptaron negociar.
Intermedio
El Tratado de Nankín y sus consecuencias inmediatas
El Tratado de Nankín se firmó el 29 de agosto de 1842 a bordo del HMS Cornwallis. Los negociadores Qing, encabezados por Qiying y Yilibu, aceptaron una indemnización de 21 millones de dólares de plata, pagadera a plazos; la apertura de cinco puertos al comercio y la residencia británicos —Guangzhou, Xiamen, Fuzhou, Ningbo y Shanghái—, con cónsules británicos; la cesión perpetua de la isla de Hong Kong a Gran Bretaña; la abolición del monopolio del Cohong; un arancel fijo y publicado; y formas de correspondencia oficial entre iguales.
El tratado no mencionaba el opio. La droga siguió siendo ilegal en China, pero su comercio continuó y creció después de la guerra. No se legalizó hasta después de la Segunda Guerra del Opio (1856–1860).
Un tratado complementario de 1843, el Tratado de Bocca Tigris, añadió la extraterritorialidad, por la que los súbditos británicos acusados de delitos serían juzgados por autoridades británicas, y una cláusula de nación más favorecida, por la que cualquier privilegio que China concediera a otra potencia se extendería automáticamente a Gran Bretaña. Estados Unidos, mediante el Tratado de Wangxia de 1844, y Francia, mediante el Tratado de Whampoa del mismo año, obtuvieron pronto acuerdos similares. En conjunto, estos acuerdos crearon el sistema de «tratados desiguales» que marcó las relaciones exteriores de China durante un siglo.
Intermedio
Consecuencias en China, Gran Bretaña y Asia Oriental
A corto plazo, la guerra no cambió la vida cotidiana de la mayoría de los cientos de millones de habitantes de China, y muchos funcionarios Qing la trataron como un problema regional de la costa. Sin embargo, puso de manifiesto la debilidad del ejército Qing, añadió una gran carga financiera y agravó las tensiones económicas y sociales del sur. La inestabilidad de la región contribuyó a las condiciones en las que estalló la Rebelión Taiping en 1850, una de las guerras civiles más mortíferas de la historia, aunque los historiadores debaten hasta qué punto fue directa esa relación.
La guerra también impulsó nuevas ideas. Lin Zexu había reunido información traducida sobre países extranjeros, y el erudito Wei Yuan utilizó ese material en su Tratado ilustrado sobre los reinos marítimos (Haiguo tuzhi, 1843), que instaba a China a aprender las técnicas de los extranjeros para poder resistirlos. El libro también se leyó en Japón, donde la noticia de la derrota china alarmó a funcionarios y estudiosos y alimentó los debates anteriores a la apertura del propio Japón en la década de 1850. La Corea de Joseon conoció la guerra por medio de sus enviados a Pekín, lo que aumentó su preocupación por los barcos occidentales.
Para Gran Bretaña, la guerra aseguró Hong Kong, que creció hasta convertirse en un importante puerto y siguió siendo una colonia británica hasta 1997, y amplió el acceso al comercio con China. El comercio del opio siguió siendo muy rentable para la India británica. Al mismo tiempo, la guerra suscitó críticas duraderas en Gran Bretaña entre quienes consideraban que se había librado para proteger el contrabando de drogas.
Avanzado
Memoria e historiografía: una guerra, muchos relatos
En la República Popular China, la historiografía oficial sitúa el comienzo de la historia moderna de China (jindaishi) en 1840, el año de la expedición británica. La guerra marca el inicio del «siglo de la humillación», que termina con la fundación de la República Popular en 1949, y se enseña como una historia de agresión extranjera, debilidad Qing y resistencia heroica de figuras como Lin Zexu y los habitantes de Sanyuanli. El Museo de la Guerra del Opio en Humen y las estatuas y monumentos dedicados a Lin reflejan esta memoria. Cuando Hong Kong volvió a China en 1997, muchos recordaron la guerra como el origen de una injusticia que entonces se reparaba.
En Gran Bretaña, durante mucho tiempo la guerra se presentó, cuando se la recordaba, como un conflicto sobre el libre comercio, la igualdad diplomática y la arrogancia de la corte Qing, en el que el opio era un asunto secundario. Esta interpretación se apoyaba en argumentos empleados en su momento por Palmerston y los grupos de presión de los comerciantes. Sus críticos, tanto entonces como después, la rechazaron. La mayoría de los historiadores actuales, británicos y de otros países, aceptan que proteger el comercio del opio y los ingresos que generaba fue un elemento central de la política británica, aunque también influyeron otras cuestiones.
Los estudios recientes han intentado ir más allá de ambos relatos nacionales. En The Opium War: Drugs, Dreams and the Making of China (2011), Julia Lovell examina tanto la guerra como la manera en que su memoria se formó y transformó en China, incluido su uso en el nacionalismo chino moderno. Imperial Twilight (2018), de Stephen R. Platt, sitúa la guerra en la larga historia de las relaciones anglo-chinas anteriores a 1839 y subraya la influencia de las circunstancias y de las personas. En The Collapse of the Heavenly Dynasty (publicado en chino en 1995 y traducido al inglés como The Qing Empire and the Opium War en 2016), Mao Haijian utilizó archivos Qing para analizar de forma crítica las decisiones de sus gobernantes y cuestionar los relatos heroicos más simples difundidos en China.
Los historiadores de la economía también han debatido las causas de la guerra. Según la interpretación tradicional, las importaciones de opio agotaron las reservas chinas de plata y provocaron una crisis económica. En China Upside Down (2006), Lin Man-houng sostuvo que la disminución del suministro mundial de plata, relacionada en parte con las guerras de independencia latinoamericanas, también desempeñó un papel importante en la escasez de plata en China. Este tipo de estudios no niega el daño causado por el opio, pero sitúa la crisis en un contexto económico mundial.
Avanzado
Las fuentes: archivos, memoriales y testigos
Los historiadores de la guerra cuentan con fuentes abundantes, aunque desiguales. Del lado Qing, las más importantes son los memoriales —informes— enviados por los funcionarios al emperador y los edictos y comentarios de este, conservados en los archivos imperiales y publicados en grandes recopilaciones documentales desde la década de 1930. También se conservan diarios, cartas y memoriales del propio Lin Zexu, que muestran tanto su determinación como la limitada información de la que disponía sobre Gran Bretaña.
Del lado británico hay documentos parlamentarios, archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores, la correspondencia de Palmerston, Elliot y Pottinger, documentos mercantiles como los de Jardine Matheson y numerosas memorias y diarios de oficiales y soldados. Estas fuentes describen con detalle las operaciones militares, pero a menudo restan importancia a las perspectivas chinas. Las cifras de víctimas entre soldados y civiles chinos que aparecen en los informes británicos suelen ser estimaciones aproximadas.
Es mucho más difícil recuperar las voces de la gente corriente, como aldeanos, pescadores, consumidores de opio y soldados indios que lucharon por Gran Bretaña. Las crónicas locales, las canciones y los carteles populares, así como las tradiciones orales posteriores de lugares como Sanyuanli, aportan algunas pruebas, pero a menudo se registraron tiempo después y estuvieron influidas por fines políticos. Por eso, los historiadores comparan cuidadosamente los relatos chinos y británicos, y continúan los debates sobre el número de víctimas y el significado de episodios como el de Sanyuanli.
Las fuentes visuales también importan. Los grabados y las pinturas británicos celebraban las victorias navales, mientras que las imágenes chinas y las exposiciones museísticas posteriores destacaban la resistencia. Proyectos como Visualizing Cultures, del MIT, han reunido estas imágenes para mostrar cómo representó la guerra cada bando.
Ideas clave
- Sistema de Cantón
- Política Qing (1757–1842) que limitaba el comercio marítimo occidental a Guangzhou mediante normas estrictas y comerciantes autorizados.
- Comercio del opio y plata
- Las ventas de opio de la India británica a China invirtieron el flujo de plata y financiaron las compras británicas de té, con un gran costo social para China.
- Diplomacia de las cañoneras
- Uso de la fuerza naval para obligar a otro Estado a aceptar condiciones comerciales o políticas; la Guerra del Opio es un ejemplo clásico.
- Tratados desiguales
- Tratados impuestos por la fuerza a China y otros estados asiáticos que concedían a las potencias extranjeras puertos, indemnizaciones, extraterritorialidad y otros privilegios sin reciprocidad.
- Extraterritorialidad
- Derecho de los extranjeros a ser juzgados por tribunales de su propio país en lugar de quedar sujetos a la justicia local.
- Siglo de la humillación
- Forma de interpretar la historia china desde la Guerra del Opio hasta 1949 que ocupa un lugar central en la memoria nacional china moderna.
- Ideas de autofortalecimiento
- Propuesta expresada por Wei Yuan después de la guerra: aprender las técnicas extranjeras para resistir a las potencias extranjeras.
Registros
- 1757 — Las autoridades Qing limitan el comercio marítimo occidental a Guangzhou mediante el sistema de Cantón.
- 1793 — La misión británica de Macartney no consigue cambiar las condiciones comerciales.
- 1834 — Termina el monopolio de la Compañía de las Indias Orientales sobre el comercio británico con China; lord Napier se enfrenta a las autoridades Qing.
- 1839 — Lin Zexu llega a Guangzhou (marzo); se destruyen más de 20.000 cajas de opio en Humen (junio); se producen enfrentamientos en Kowloon (septiembre) y Chuenpi (noviembre).
- 1840 — El Parlamento rechaza por escaso margen una moción de censura contra la política de guerra (abril); llega la expedición británica (junio) y toma Zhoushan (julio).
- 1841 — Ambos bandos rechazan la Convención de Chuenpi (enero); los británicos ocupan la isla de Hong Kong (26 de enero); Guangzhou paga un rescate y se produce el enfrentamiento de Sanyuanli (mayo); los británicos toman Xiamen y Ningbo.
- 1842 — Fracasa un contraataque Qing en Ningbo (marzo); los británicos toman Shanghái y Zhenjiang (junio–julio); se firma el Tratado de Nankín (29 de agosto).
- 1843 — El Tratado complementario de Bocca Tigris añade la extraterritorialidad y la condición de nación más favorecida; aparece el Haiguo tuzhi de Wei Yuan.
- 1844 — Estados Unidos (Wangxia) y Francia (Whampoa) firman tratados similares con China.
- 1856 — Comienza la Segunda Guerra del Opio, que termina en 1860 con nuevas concesiones y la legalización de las importaciones de opio.
- 1997 — Hong Kong vuelve a estar bajo soberanía china.
Glosario
- Imperio Qing
- Última dinastía imperial de China (1644–1912), fundada por los manchúes.
- Caja de opio
- Unidad habitual del comercio; cada caja contenía aproximadamente 60 kg de opio.
- Cohong
- Gremio de comerciantes chinos autorizados en Guangzhou que tenían el monopolio del comercio con los occidentales.
- Factorías
- Almacenes y residencias de los comerciantes extranjeros situados fuera de las murallas de Guangzhou, conocidos como las Trece Factorías.
- Comisionado imperial
- Funcionario al que el emperador concedía poderes especiales para una tarea concreta, como ocurrió con Lin Zexu para combatir el comercio del opio.
- Indemnización
- Pago que un Estado se ve obligado a hacer a otro, generalmente después de perder una guerra.
- Puerto abierto por tratado
- Puerto abierto al comercio y la residencia extranjeros mediante un tratado, a menudo con cónsules extranjeros y, más tarde, distritos controlados por extranjeros.
- Cláusula de nación más favorecida
- Condición de un tratado que garantiza que cualquier privilegio concedido a un Estado extranjero se conceda automáticamente también a la otra parte del tratado.
Preguntas y respuestas
¿Por qué vendía Gran Bretaña opio a China?
Los británicos compraban mucho té chino, y el opio cultivado en la India gobernada por Gran Bretaña era uno de los pocos productos que se vendían bien en China. Su venta permitía recuperar plata y obtener grandes beneficios, aunque el opio era ilegal en China.
¿Quién ganó la guerra?
Ganó Gran Bretaña. Sus barcos y cañones eran más avanzados, y podía atacar a lo largo de la costa china. Los Qing tuvieron que firmar el Tratado de Nankín en 1842.
¿Por qué obtuvo Gran Bretaña Hong Kong?
Los comerciantes británicos querían una base segura bajo su propio control. La isla de Hong Kong tenía un buen puerto y el tratado la cedió a Gran Bretaña. Volvió a China en 1997.
¿La guerra fue realmente por el opio?
El opio fue un motivo central, aunque hubo otros. Gran Bretaña también quería ampliar el comercio y recibir un trato diplomático entre iguales. La mayoría de los historiadores actuales coincide en que proteger el comercio del opio fue un motivo importante.
¿Todos en Gran Bretaña apoyaban la guerra?
No. Algunos críticos en el Parlamento, entre ellos el joven Gladstone, la calificaron de injusta. El gobierno superó una moción de censura por solo nueve votos.
¿En qué se diferencian los recuerdos chinos y británicos de la guerra?
En China se recuerda como el comienzo de un siglo de humillación y agresión extranjera. En Gran Bretaña, durante mucho tiempo se consideró una guerra colonial menor relacionada con el comercio, aunque los historiadores británicos actuales son mucho más críticos.
¿Qué fiabilidad tienen las cifras de víctimas?
Las bajas británicas en combate están bastante bien documentadas, pero las muertes de militares y civiles chinos son estimaciones. También es difícil contar las muertes por enfermedades y por la violencia contra civiles.
Fuentes y lecturas recomendadas
- First Opium War. Wikipedia
- Treaty of Nanking. Wikipedia
- Lin Zexu. Wikipedia
- Canton System. Wikipedia
- Peter C. Perdue, The First Opium War: The Anglo-Chinese War of 1839–1842. MIT Visualizing Cultures
- Julia Lovell, The Opium War: Drugs, Dreams and the Making of China. Picador, 2011
- Stephen R. Platt, Imperial Twilight: The Opium War and the End of China’s Last Golden Age. Alfred A. Knopf, 2018
- Mao Haijian, The Qing Empire and the Opium War: The Collapse of the Heavenly Dynasty. Cambridge University Press, 2016
- Man-houng Lin, China Upside Down: Currency, Society, and Ideologies, 1808–1856. Harvard University Asia Center, 2006
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