Guerra

La conquista musulmana de Persia

Arabic: al-fatḥ al-islāmī li-Fāris; Persian: fath-e Irān be dast-e ʿArab-hā

633–654 d. C. ·

En una frase

Entre la década de 630 y el año 651, los ejércitos del primer califato islámico derrotaron al Imperio sasánida de Irán. Así terminaron más de cuatro siglos de dominio sasánida y comenzó una larga transformación durante la cual Irán se convirtió en una tierra mayoritariamente musulmana, aunque conservó su lengua y buena parte de su cultura.

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Para jóvenes lectores

Hace unos 1400 años había dos grandes imperios en Asia occidental. Uno era el Imperio bizantino, gobernado desde Constantinopla. El otro era el Imperio sasánida de Persia, que dominaba los territorios que hoy son Irán e Irak. Los dos imperios habían luchado durante muchos años y estaban agotados, empobrecidos y debilitados por las enfermedades.

Al mismo tiempo, en Arabia, una nueva religión llamada islam había unido a muchas tribus árabes. Sus dirigentes vivían en Medina y se llamaban califas. Los ejércitos árabes avanzaron hacia el norte, a las tierras de los dos imperios.

El rey persa de entonces, Yazdgerd III, era todavía un niño cuando fue coronado. Sus ejércitos perdieron grandes batallas contra los árabes: una en al-Qadisiyya, cerca del río Éufrates, y otra en Nahavand, en los montes Zagros. Los árabes tomaron la capital persa, Ctesifonte, donde había un palacio con un enorme arco. Yazdgerd huyó de una ciudad a otra hasta que murió cerca de Merv en 651.

Después de la conquista, los persas no se hicieron musulmanes de inmediato. Durante unos doscientos o trescientos años, muchos conservaron su antigua religión, el zoroastrismo, y pagaron un impuesto especial. Poco a poco, la mayoría se hizo musulmana. Pero siguieron hablando persa. Más tarde, un poeta llamado Ferdousí escribió en esa lengua un libro enorme sobre los reyes y héroes de Persia: el Shahnameh.

Las personas recuerdan esta historia de distintas maneras. Algunas la ven como la llegada del islam, algo muy bueno para ellas. Otras la ven como la triste caída de un antiguo reino iraní. Los historiadores intentan entender ambas opiniones y comprobar con cuidado los relatos antiguos.

De un vistazo

Período
Primeras incursiones en 633; campañas principales entre 636 y 651; la resistencia continuó durante décadas en algunas regiones
Región
Irak (Mesopotamia), la meseta iraní, Juzestán, Fars, Jorasán y tierras vecinas
Bandos
El Califato ortodoxo (desde 661, los omeyas) contra el Imperio sasánida y sus señores regionales
Dirigentes principales
Los califas Abu Bakr, Úmar y Uzmán; los comandantes Jálid ibn al-Walid, al-Muzanna ibn Háriza y Saad ibn Abi Waqqas; el rey sasánida Yazdgerd III y el general Rostam Farrojzad
Batallas principales
La batalla del Puente (634), al-Qadisiyya (fechada generalmente en 636), la caída de Ctesifonte y la batalla de Yalula (637), y Nahavand (642)
Fin de la dinastía
Yazdgerd III murió cerca de Merv en 651
Víctimas
Se desconoce su número; las primeras fuentes árabes ofrecen cifras elevadas y estilizadas que los historiadores tratan con cautela
Consecuencias a largo plazo
Conversión gradual al islam a lo largo de unos tres siglos; supervivencia y resurgimiento de la lengua persa

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¿Qué fue la conquista musulmana de Persia?

La conquista musulmana de Persia fue una serie de campañas militares en las que los ejércitos del primer Estado islámico, dirigidos por los califas de Medina, derrocaron al Imperio sasánida. Los sasánidas habían gobernado Irán e Irak desde el siglo III d. C. y eran una de las dos grandes potencias de la Antigüedad tardía, junto con el Imperio romano de Oriente o bizantino.

La conquista se produjo por etapas. En la década de 630, las fuerzas árabes primero hicieron incursiones y ocuparon partes del sur de Irak. Después obtuvieron una victoria decisiva en al-Qadisiyya y tomaron Ctesifonte, la capital sasánida. Tras la batalla de Nahavand, en 642, avanzaron por la meseta iraní. El último rey sasánida, Yazdgerd III, murió en 651.

La conquista militar fue rápida, pero los cambios sociales y religiosos fueron lentos. Irán pasó a formar parte del califato, aunque probablemente la mayoría de sus habitantes no se hizo musulmana hasta los siglos IX o X. La lengua persa sobrevivió y, en una nueva forma escrita con caracteres árabes, se convirtió en una de las grandes lenguas de la civilización islámica.

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Fácil

¿Por qué era tan vulnerable el Imperio sasánida?

Entre 602 y 628, sasánidas y bizantinos libraron una de las guerras más largas y agotadoras del mundo antiguo. Al principio, el rey persa Cosroes II conquistó Siria, Palestina y Egipto, pero el emperador bizantino Heraclio contraatacó y penetró profundamente en territorio persa. En 628, sus propios nobles derrocaron y mataron a Cosroes.

Siguieron varios años de caos. En unos cuatro años se sucedieron más de seis gobernantes, entre ellos dos reinas, Boran y Azarmidujt. Una peste afectó al imperio. Las grandes familias nobles competían por el poder y algunas regiones apenas estaban bajo el control de la corte. En 632, el joven Yazdgerd III subió al trono.

Los sasánidas también habían debilitado su frontera desértica. Durante generaciones, los reyes árabes lájmidas de al-Hira habían protegido para Persia el límite de Irak. Sin embargo, hacia 602, Cosroes II depuso al último rey lájmida, al-Numán III, y más tarde lo mandó matar. Poco después, probablemente hacia 609, unas tribus árabes derrotaron a una fuerza sasánida en Dhi Qar. La tradición árabe recordó más tarde aquel choque como una señal de que el poder persa podía ser vencido.

Al mismo tiempo, la península arábiga se había unido bajo el profeta Mahoma y, tras su muerte en 632, bajo el primer califa, Abu Bakr, que reprimió las rebeliones tribales durante las guerras de la Ridda. Así surgió una nueva fuerza poderosa en la frontera de dos imperios agotados.

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Fácil

¿Quiénes participaron?

Los ejércitos conquistadores estaban formados principalmente por miembros de tribus árabes. El gobierno de Medina los organizó bajo los califas Abu Bakr (632–634), Úmar (634–644) y Uzmán (644–656). A sus soldados los impulsaban la nueva fe, la promesa de paga y botín, y la lealtad a sus tribus. Algunas tribus árabes de Irak que habían vivido bajo la influencia sasánida, como los Banu Shayban, se unieron pronto.

Del lado sasánida estaban el ejército real, con su caballería fuertemente acorazada y sus elefantes de guerra, las fuerzas de las grandes casas nobles, y los señores y guarniciones regionales. Las lealtades no siempre eran firmes: algunos comandantes persas y miembros de las élites locales negociaron las condiciones de su rendición, y ciertas unidades persas, como la caballería de los asawira, se pasaron al bando árabe y se establecieron entre sus tropas.

Muchos habitantes de Irak e Irán no eran persas zoroastrianos, sino cristianos de lengua aramea, judíos y miembros de otras comunidades. Para algunos de ellos, el cambio de gobernantes importaba menos que las condiciones que pudieran negociar sobre impuestos y protección.

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Intermedio

La conquista de Irak (633–638)

En 633, Jálid ibn al-Walid, junto con el dirigente local al-Muzanna ibn Háriza, dirigió campañas en la región del bajo Éufrates y tomó la ciudad de al-Hira. Después, Jálid fue enviado a Siria para luchar contra los bizantinos. En 634, un ejército sasánida derrotó a los árabes en la batalla del Puente, pero estos se recuperaron pronto.

El califa Úmar envió un ejército mayor al mando de Saad ibn Abi Waqqas. En al-Qadisiyya, al suroeste de al-Hira, los árabes derrotaron al principal ejército sasánida, comandado por Rostam Farrojzad, que murió en la batalla. Esta suele fecharse en 636, pero las fuentes discrepan y se han propuesto fechas entre 635 y 638. Según la tradición árabe, se capturó el gran estandarte real, el Derafsh Kaviani.

Los árabes cruzaron entonces el Tigris y tomaron Ctesifonte, la capital sasánida, en 637, apoderándose de sus inmensos tesoros. Yazdgerd huyó hacia el este. Otra victoria en Yalula, más tarde ese mismo año, les abrió el camino hacia los montes Zagros. Para controlar Irak, los conquistadores fundaron nuevas ciudades de guarnición, Basora y Kufa, donde se establecieron los soldados árabes y sus familias y que se convirtieron en centros de la primera cultura islámica. Los escritores árabes y persas posteriores a menudo reflexionaron sobre las ruinas del palacio de Ctesifonte como una lección sobre lo pasajero del poder terrenal.

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Intermedio

Nahavand y la conquista de la meseta iraní (639–651)

A continuación, los árabes conquistaron Juzestán, en el suroeste de Irán, donde el general persa Hormuzán resistió varios años antes de rendirse. Yazdgerd reunió un nuevo ejército, pero fue derrotado en Nahavand, en los Zagros, en 642. La tradición árabe llamó a aquella batalla «la victoria de las victorias», porque después los sasánidas ya no pudieron reunir un gran ejército real.

Durante los años siguientes, las fuerzas árabes avanzaron de ciudad en ciudad: Hamadán, Isfahán, Rayy, Fars —con Istajr, antiguo centro real—, Kermán, Sistán y Jorasán. Muchas ciudades se rindieron mediante acuerdos y prometieron pagar tributos; algunas se rebelaron y fueron conquistadas de nuevo. Fars e Istajr ofrecieron una resistencia especialmente intensa y sufrieron grandes pérdidas cuando fueron retomadas.

Yazdgerd se desplazó de un lugar a otro mientras perdía cada vez más el apoyo de los gobernadores locales. En 651 murió cerca de Merv, en Jorasán. Según una conocida tradición, lo asesinó un molinero en cuyo molino se escondía, posiblemente por instigación del gobernador local. Su hijo Peroz buscó ayuda en la China de la dinastía Tang, que le concedió títulos y refugio, pero nunca se restauró el poder sasánida.

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Intermedio

Después de 651: fronteras y resistencia

La muerte de Yazdgerd no significó que todo Irán estuviera bajo un control firme. Muchas ciudades que se habían rendido mediante acuerdos se rebelaron cuando la primera guerra civil musulmana (656–661) desvió la atención del califato, y los omeyas tuvieron que conquistarlas de nuevo. Jorasán, con su gran ciudad oasis de Merv, se convirtió en la base de los ejércitos árabes que avanzaban hacia Asia Central. A partir de la década de 670 se establecieron allí numerosas familias árabes.

En las montañas al sur del mar Caspio, Tabaristán y las regiones vecinas estaban gobernadas por dinastías locales, algunas de las cuales afirmaban descender de los sasánidas. Aunque a veces pagaban tributo, conservaron su independencia y su religión zoroastriana hasta mediados del siglo VIII y, en algunos valles, durante más tiempo. En el este, los príncipes locales de Sistán y del territorio que hoy es Afganistán resistieron durante décadas.

El heredero sasánida Peroz y, más tarde, su hijo pasaron años en la corte Tang y en su frontera occidental. Hacia 661, la China Tang creó para Peroz un mando militar «persa» nominal, pero nunca llegó a ser una base real para la reconquista. Su historia muestra que la caída de los sasánidas se sintió en toda Eurasia, incluso en Chang’an, donde refugiados, comerciantes y sacerdotes persas formaron comunidades.

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Intermedio

Tratados de rendición, violencia y vida cotidiana

Muchas ciudades y distritos pasaron al dominio musulmán mediante acuerdos (sulh), en lugar de ser tomados por asalto. Estos tratados solían garantizar la vida, las propiedades y la religión de los habitantes a cambio de tributos e impuestos. Los lugares conquistados por la fuerza podían sufrir matanzas, esclavización y confiscaciones. Las fuentes recogen ambos tipos de desenlace, a veces en distintas versiones sobre una misma ciudad.

No es posible establecer el número de víctimas. Los primeros relatos árabes suelen dar cifras grandes y simbólicas para las batallas, mientras que las tradiciones persas posteriores destacan la destrucción y la humillación. Los historiadores coinciden en que la conquista causó muertes, esclavización de prisioneros y deportaciones, pero también en que muchos campesinos y habitantes de las ciudades continuaron su vida bajo nuevos gobernantes, a menudo con los mismos terratenientes persas locales (dehqan) recaudando impuestos.

En general, los zoroastrianos, cristianos y judíos fueron reconocidos como personas protegidas (dhimmíes): pagaban un impuesto personal (yizia) y conservaban sus religiones. Con el tiempo, las presiones sociales y económicas, así como la atracción sincera por el islam, favorecieron las conversiones. Algunas comunidades zoroastrianas emigraron después. Según la tradición, los antepasados de los parsis de la India salieron de Irán algunos siglos después de la conquista, aunque se debaten la fecha y las circunstancias.

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Intermedio

Consecuencias a corto y largo plazo

A corto plazo, la conquista duplicó los recursos del califato. La riqueza de Irak e Irán y la tradición administrativa sasánida contribuyeron a sostener el nuevo Estado islámico. Los primeros califas utilizaron monedas de estilo sasánida, a menudo con la imagen de un rey sasánida y una breve frase añadida en árabe, y mantuvieron a muchos funcionarios persas y sus procedimientos administrativos.

Irán no fue simplemente absorbido. En zonas montañosas como Tabaristán, cerca del mar Caspio, las dinastías locales conservaron su independencia durante más de un siglo. Los persas convertidos al islam, conocidos como mawali (clientes), resentían los privilegios de los árabes, y muchos apoyaron la revolución abasí de 747–750, que comenzó en Jorasán. Bajo los abasíes, cuya capital, Bagdad, estaba cerca de las ruinas de Ctesifonte, las ideas persas sobre la realeza y la administración influyeron profundamente en el califato.

En el ámbito cultural, el resultado más llamativo fue la supervivencia del persa. Desde los siglos IX y X, el persa nuevo, escrito con caracteres árabes y con numerosas palabras árabes, se convirtió en lengua literaria en cortes como la de los samánidas en Bujará. El poeta Ferdousí terminó el Shahnameh hacia 1010. En esta obra narró de nuevo la historia legendaria y sasánida de Irán, que concluye con la conquista árabe. Irán se convirtió en un importante centro del saber islámico y, más tarde, en el territorio central del islam chií.

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Intermedio

Cómo se recuerda la conquista

En los primeros escritos históricos árabes, la conquista de Persia formaba parte de las futuh, las «aperturas» de tierras al islam, y se narraba como una señal del favor divino. Las historias de guerreros heroicos, de la sencillez piadosa que vencía al lujo persa y de enviados persas asombrados por la fe de los árabes pasaron a formar parte de la tradición islámica.

En la memoria literaria persa, el acontecimiento fue una tragedia. El Shahnameh presenta la caída de los sasánidas como el fin de una época e incluye una famosa carta en la que el general Rostam lamenta lo que está por venir. En los siglos IX y X, el movimiento de la Shuubiyya defendió la dignidad de las culturas no árabes, en especial la persa, dentro del islam. El nacionalismo iraní moderno de finales del siglo XIX y del siglo XX, especialmente bajo la monarquía Pahlaví, a menudo idealizó el Irán preislámico y describió la conquista como una catástrofe nacional. Por su parte, las perspectivas islámicas —predominantes en Irán desde 1979— destacan que los iraníes adoptaron el islam y lo enriquecieron.

El recuerdo de la conquista también se ha usado con fines políticos en otros lugares. Durante la guerra entre Irán e Irak (1980–1988), el gobierno iraquí de Sadam Huseín llamó a su guerra contra Irán una nueva «Qadisiyya», y utilizó la antigua victoria como propaganda nacionalista árabe. Los historiadores advierten que no se deben trasladar al siglo VII las ideas modernas sobre naciones —«árabes» frente a «persas»—, pues entonces las identidades dependían de la religión, la tribu, la región y la posición social.

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Avanzado

Las fuentes primarias y sus problemas

La mayor parte de lo que sabemos sobre el desarrollo de los acontecimientos procede de historias árabes escritas dos siglos o más después, especialmente la gran Historia de los profetas y los reyes de al-Tabari (principios del siglo X) y el Futuh al-Buldan (Conquistas de los países) de al-Baladhuri (siglo IX). Estas obras reúnen relatos orales y escritos anteriores, cada uno con una cadena de transmisores. Muchos de los relatos sobre Irak recogidos por al-Tabari proceden de Sayf ibn Úmar. Sus narraciones son vívidas, pero los estudiosos modernos las han criticado por sus exageraciones y sesgos tribales.

Las fuentes no musulmanas escritas más cerca de los acontecimientos son escasas, pero valiosas. La Historia armenia atribuida a Sebeos, redactada en la segunda mitad del siglo VII, ofrece el primer gran relato de las conquistas desde fuera del mundo musulmán. Una breve crónica en siríaco conocida como la Crónica de Juzestán, de alrededor de la década de 660, también menciona los combates. Textos zoroastrianos escritos más tarde en persa medio conservan lamentos apocalípticos por la pérdida de la monarquía iraní.

Las pruebas materiales ayudan a comprobar los textos: monedas —incluidas las emisiones árabo-sasánidas—, sellos, papiros y restos arqueológicos de ciudades como Ctesifonte, Kufa e Istajr. Muestran tanto continuidad en la administración y la vida urbana como señales de alteración.

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Avanzado

Debates entre historiadores

¿Cómo pudo un Estado joven derrotar tan deprisa a un imperio antiguo? Entre las explicaciones figuran el agotamiento sasánida tras la guerra con Bizancio, la peste y las luchas internas; la movilidad y motivación de los ejércitos árabes; la hábil dirección desde Medina; y la disposición de las élites locales a negociar. En The Early Islamic Conquests (1981), Fred Donner destacó el papel del nuevo Estado islámico en la organización de las tribus. The Great Arab Conquests (2007), de Hugh Kennedy, ofrece un relato que equilibra las perspectivas árabe e iraní.

En Decline and Fall of the Sasanian Empire (2008), Parvaneh Pourshariati sostiene que el imperio era, en la práctica, una confederación en la que las grandes familias nobles partas compartían el poder con la casa sasánida. Según ella, sus conflictos con la corte y los acuerdos que cada una hizo con los árabes explican buena parte del derrumbe. También propone una cronología revisada que sitúa antes la conquista de Irak. Sus argumentos han sido influyentes, pero también debatidos, especialmente por su interpretación de las fuentes.

Sobre el cambio religioso, Richard Bulliet, en Conversion to Islam in the Medieval Period (1979), estudió la difusión de nombres musulmanes en diccionarios biográficos. Propuso que la conversión en Irán fue lenta al principio y se aceleró en el siglo IX, y que los musulmanes no llegaron a ser una amplia mayoría hasta alrededor de los siglos X u XI. Su método ha recibido críticas, pero su visión general de una conversión gradual goza de amplia aceptación. Los especialistas también debaten hasta qué punto los primeros relatos árabes de la conquista son registros históricos o construcciones literarias y jurídicas posteriores.

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Batallas (12)

  1. batalla de Ullais633 d. C.
  2. batalla de al-Anbar633 d. C.
  3. batalla de Ayn al-Tamr633 d. C.
  4. batalla de al-Qadisiyya636 d. C.
  5. batalla de Burs636 d. C.
  6. batalla de Jalula637 d. C.
  7. sitio de Ctesifonte637 d. C.
  8. sitio de Shushtar641–642 d. C.
  9. batalla de Nihavand642 d. C.
  10. sitio de Gundeshapur642 d. C.
  11. batalla de Nishapur (652)652 d. C.
  12. sitio de Herat652 d. C.

Ideas clave

Agotamiento imperial
La larga guerra entre bizantinos y sasánidas, la peste y las crisis sucesorias debilitaron al Estado sasánida justo antes de las campañas árabes.
Futuh («aperturas»)
Término árabe para las conquistas, que las presenta como la apertura de tierras al islam.
Rendición mediante tratado
Muchos lugares aceptaron el dominio musulmán mediante acuerdos que garantizaban la vida, las propiedades y la religión a cambio de tributos.
Personas protegidas
Los zoroastrianos, cristianos y judíos pasaron a ser dhimmíes: pagaban un impuesto personal y conservaban sus religiones bajo el dominio musulmán.
Conversión gradual
Irán se volvió mayoritariamente musulmán a lo largo de unos tres siglos, y no en el momento de la conquista.
Continuidad persa
La lengua persa, las prácticas administrativas y las ideas sobre la realeza sobrevivieron e influyeron profundamente en la civilización islámica.
Memoria disputada
La conquista se recuerda tanto como la llegada del islam como por la caída del Irán antiguo, y se ha utilizado en la propaganda política moderna.

Registros

  1. 602 d. C. — Comienza la última gran guerra entre los imperios bizantino y sasánida (hasta 628).
  2. 628 d. C. — Cosroes II es derrocado y asesinado; siguen años de crisis sucesoria sasánida.
  3. 632 d. C. — Muere el profeta Mahoma; Abu Bakr se convierte en califa; Yazdgerd III es coronado.
  4. 633 d. C. — Jálid ibn al-Walid y al-Muzanna emprenden una campaña en el sur de Irak; toman al-Hira.
  5. 634 d. C. — Victoria sasánida en la batalla del Puente; Úmar se convierte en califa.
  6. c. 636 d. C. — Batalla de al-Qadisiyya; muere Rostam Farrojzad (fecha discutida, entre 635 y 638).
  7. 637 d. C. — Los árabes toman Ctesifonte y vencen en Yalula.
  8. c. 638 d. C. — Se fundan las ciudades de guarnición de Basora y Kufa.
  9. 642 d. C. — Batalla de Nahavand, «la victoria de las victorias».
  10. c. 650 d. C. — Fars e Istajr quedan sometidas definitivamente tras varias revueltas.
  11. 651 d. C. — Yazdgerd III muere cerca de Merv; termina la dinastía sasánida.
  12. c. 1010 — Ferdousí termina el Shahnameh, que concluye con la conquista árabe.

Glosario

Imperio sasánida
Imperio iraní gobernado por la dinastía sasánida entre 224 y 651 d. C., con capital en Ctesifonte, en Irak.
Califa
«Sucesor»: dirigente de la comunidad musulmana después del profeta Mahoma.
Califas ortodoxos
Los cuatro primeros califas —Abu Bakr, Úmar, Uzmán y Alí—, considerados «bien guiados» en la tradición suní.
Zoroastrismo
Antigua religión iraní asociada con el profeta Zaratustra; fue la religión oficial de los sasánidas.
Dehqan
Miembro de la pequeña nobleza terrateniente persa que a menudo conservó su poder local y recaudó impuestos después de la conquista.
Yizia
Impuesto personal pagado por los súbditos no musulmanes protegidos bajo el dominio islámico.
Amsar (ciudades de guarnición)
Ciudades nuevas, como Basora y Kufa, fundadas para alojar a los ejércitos conquistadores.
Mawali
Conversos al islam de origen no árabe vinculados a tribus árabes como clientes en la primera sociedad islámica.
Shuubiyya
Movimiento literario de los siglos IX y X que defendía la igualdad de los musulmanes no árabes, especialmente los persas.
Ctesifonte
Capital sasánida a orillas del Tigris, cerca de la actual Bagdad. Era famosa por el gran arco de ladrillo de su palacio, el Taq-e Kasra, que todavía se conserva en parte.

Preguntas y respuestas

¿Se hicieron musulmanes todos los persas justo después de la conquista?

No. Durante mucho tiempo, la mayoría conservó sus antiguas religiones, especialmente el zoroastrismo. Los historiadores creen que los musulmanes solo llegaron a ser mayoría en Irán después de dos o tres siglos.

¿Por qué perdió el poderoso Imperio persa?

Acababa de librar una guerra muy larga contra los bizantinos, había sufrido una peste y varios gobernantes se disputaban el trono. Los ejércitos árabes eran rápidos, estaban unidos y tenían una gran motivación. Además, muchos dirigentes locales prefirieron llegar a acuerdos en vez de luchar hasta el final.

¿Qué le ocurrió al último rey persa?

Yazdgerd III huyó de una ciudad a otra durante años. En 651 murió cerca de Merv, en el actual Turkmenistán. Una historia famosa cuenta que un molinero lo mató para quitarle sus joyas o por orden de un gobernador.

¿Por qué sobrevivió la lengua persa cuando muchas otras regiones adoptaron el árabe?

Irán era extenso, tenía una sólida tradición literaria y administrativa, y sus élites locales conservaron su poder. Desde el siglo IX, las cortes del este de Irán patrocinaron la poesía en persa nuevo, que se convirtió en una lengua de prestigio en gran parte de Asia.

¿Hasta qué punto son fiables los relatos árabes sobre las batallas?

Conservan muchos nombres y acontecimientos reales, pero se escribieron mucho tiempo después e incluyen relatos heroicos, jurídicos y tribales. Las cifras y los discursos son especialmente dudosos. Los historiadores los comparan con fuentes armenias y siríacas, así como con monedas y restos arqueológicos.

¿Se acepta la cronología revisada de Pourshariati?

Es objeto de debate. Muchos especialistas valoran que destaque el papel de las grandes familias nobles, pero la fecha más temprana que propone para la conquista de Irak depende de interpretaciones discutidas de las fuentes y no ha sustituido a la cronología convencional.

¿Cómo se recuerda hoy la conquista en Irán?

Hay distintas opiniones. Algunos iraníes la recuerdan como la llegada del islam, que luego hicieron suyo; otros, especialmente en los escritos nacionalistas, la ven como el trágico final del Irán antiguo. Muchas personas tienen ambos sentimientos a la vez.

¿Adónde fue la familia real sasánida?

Algunos de sus miembros fueron capturados y, según la tradición, se casaron con miembros de familias árabes. Peroz, hijo de Yazdgerd, huyó hacia el este y vivió bajo la protección de la China Tang, que le concedió títulos. Refugiados persas se establecieron en ciudades chinas, pero nunca se restauró la dinastía sasánida.

Fuentes y lecturas recomendadas

  1. Muslim conquest of Persia. Wikipedia
  2. 이슬람의 페르시아 정복. 위키백과
  3. Battle of al-Qadisiyyah. Wikipedia
  4. Yazdegerd III. Wikipedia
  5. Islamization of Iran. Wikipedia
  6. Al-Tabari. Wikipedia
  7. Sebeos. Wikipedia
  8. Hugh Kennedy, The Great Arab Conquests: How the Spread of Islam Changed the World We Live In. Weidenfeld & Nicolson, 2007
  9. Parvaneh Pourshariati, Decline and Fall of the Sasanian Empire: The Sasanian-Parthian Confederacy and the Arab Conquest of Iran. I.B. Tauris, 2008
  10. Richard W. Bulliet, Conversion to Islam in the Medieval Period: An Essay in Quantitative History. Harvard University Press, 1979

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Redactado con ayuda de IA a partir de las fuentes publicadas arriba y revisado a medida que surgen nuevas investigaciones.

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