Guerra

Segunda Guerra Bóer (Guerra de Sudáfrica)

Tweede Vryheidsoorlog · Anglo-Boer War · South African War (1899–1902)

1899–1902 ·

En una frase

Entre 1899 y 1902, el Imperio británico luchó contra las dos repúblicas bóeres del sur de África por el control de la región y de su oro; Gran Bretaña venció, pero solo después de una larga guerra de guerrillas, la quema de granjas y el internamiento de civiles en campos de concentración donde murieron decenas de miles de bóeres y africanos negros.

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Para jóvenes lectores

Hace unos 125 años, en el territorio que hoy es Sudáfrica, había dos países pequeños gobernados por los bóeres. Eran agricultores cuyas familias habían llegado mucho antes de los Países Bajos, Alemania y Francia. El Imperio británico gobernaba las colonias vecinas. Cuando encontraron mucho oro en uno de los países bóeres, Gran Bretaña quiso controlarlo.

En 1899 comenzó la guerra. Al principio, los bóeres, que iban a caballo y disparaban muy bien, ganaron varias batallas y rodearon ciudades británicas. Después, Gran Bretaña envió un ejército muy grande y, para 1900, había tomado las capitales bóeres.

Pero los bóeres no se rindieron. Pequeños grupos de combatientes a caballo siguieron atacando trenes y campamentos. Para detenerlos, los británicos quemaron granjas y llevaron a mujeres, niños y personas mayores a campos llenos de gente. Faltaban alimentos, agua limpia y medicinas. Murieron muchos miles de personas, sobre todo niños.

No fue una guerra solo entre personas blancas. Los africanos negros también vivían en esas tierras. Muchos trabajaron para los ejércitos como guías, conductores y guardias, y algunos lucharon. También llevaron a familias negras a campos separados, donde muchas personas murieron. Durante mucho tiempo, casi nadie contó su historia.

La guerra terminó en 1902. Los países bóeres se convirtieron en colonias británicas y, en 1910, se unieron a otras colonias para formar la Unión Sudafricana. Por desgracia, la paz dejó a los sudafricanos negros sin derecho al voto. Eso dio paso a muchos años más de injusticia.

De un vistazo

Fechas
11 de octubre de 1899 – 31 de mayo de 1902
Lugar
República Sudafricana (Transvaal), Estado Libre de Orange, Colonia del Cabo y Natal — hoy Sudáfrica, con combates cerca de las fronteras de Botsuana y Lesoto
Beligerantes
Imperio británico (con tropas de Gran Bretaña, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y otros lugares) contra la República Sudafricana y el Estado Libre de Orange; los africanos negros sirvieron en ambos bandos, principalmente en el británico
Figuras principales
Paul Kruger, Martinus Steyn, Louis Botha, Christiaan de Wet, Koos de la Rey, Jan Smuts; Alfred Milner, lord Roberts, lord Kitchener; Sol Plaatje; Emily Hobhouse
Magnitud
Unos 450.000 soldados del lado británico; quizá 88.000 del lado bóer a lo largo de toda la guerra; unas 100.000 personas negras y de color trabajaron para el ejército británico
Muertes (estimaciones)
Unos 22.000 soldados británicos e imperiales (la mayoría por enfermedades); entre 6.000 y 7.000 combatientes bóeres; entre 26.000 y 28.000 civiles bóeres en los campos; al menos 14.000 africanos negros, y probablemente 20.000 o más, en los campos
Resultado
Tratado de Vereeniging: las repúblicas bóeres se convirtieron en colonias británicas; la Unión Sudafricana se formó en 1910

Fácil

¿Qué fue la Segunda Guerra Bóer?

La Segunda Guerra Bóer se libró entre 1899 y 1902 entre el Imperio británico y dos repúblicas independientes del sur de África: la República Sudafricana (conocida habitualmente como Transvaal) y el Estado Libre de Orange. Sus ciudadanos blancos eran bóeres, hoy llamados generalmente afrikáneres, descendientes de colonos neerlandeses, alemanes y franceses que vivían en el sur de África desde el siglo XVII.

La guerra tiene varios nombres, y cada uno nos dice algo. En Gran Bretaña se la llamó durante mucho tiempo Guerra Bóer. Los afrikáneres la llamaron Tweede Vryheidsoorlog, la «Segunda Guerra de la Libertad». Muchos historiadores sudafricanos prefieren hoy el nombre Guerra de Sudáfrica porque afectó a todos los habitantes de la región, incluida la mayoría africana negra, las personas de color y los indios, y no solo a los bóeres y los británicos.

Fue la guerra más grande y costosa que libró Gran Bretaña entre 1815 y 1914. Se recuerda por las primeras victorias bóeres, la guerra de guerrillas que siguió y, sobre todo, los campos de concentración donde murieron decenas de miles de civiles.

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Fácil

La tierra y sus pueblos

Mucho antes de la llegada de los europeos, el sur de África era el hogar de los khoikhoi, que criaban ganado; los san, que vivían de la caza y la recolección; y muchos pueblos de lenguas bantúes, como los xhosa, zulúes, sotho, tsuana y pedi, que cultivaban la tierra y criaban ganado. A partir de 1652, la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales estableció un asentamiento en el Cabo. Durante los dos siglos siguientes, los colonos se extendieron hacia el interior, se apropiaron de tierras y obligaron a muchos khoikhoi y san a trabajar en condiciones de servidumbre.

Gran Bretaña tomó el Cabo a principios del siglo XIX. En las décadas de 1830 y 1840, miles de bóeres abandonaron el dominio británico durante el «Gran Trek» y se trasladaron al interior, donde combatieron y firmaron tratados con reinos africanos. Fundaron el Estado Libre de Orange y la República Sudafricana, que Gran Bretaña reconoció en la década de 1850. En ambas repúblicas, la ciudadanía y la propiedad de la tierra estaban reservadas a los hombres blancos, y los africanos negros no tenían derechos políticos.

Gran Bretaña se anexionó el Transvaal en 1877, pero los bóeres se sublevaron y derrotaron a los británicos en Majuba en 1881, durante lo que hoy se conoce como la Primera Guerra Bóer. El Transvaal recuperó el autogobierno. Para entonces, el poder británico en la región había aumentado, entre otras cosas gracias a la derrota del Reino zulú en 1879.

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Oro, voto e imperio: las causas

En 1886 se descubrieron enormes yacimientos de oro en el Witwatersrand, en el Transvaal. Johannesburgo creció casi de la noche a la mañana, y el Transvaal se convirtió en el territorio más rico del sur de África. Llegaron decenas de miles de trabajadores y empresarios extranjeros, muchos de ellos británicos. Los bóeres los llamaban uitlanders («forasteros»). El gobierno del Transvaal, presidido por Paul Kruger, gravaba la industria minera y dificultaba mucho que los uitlanders obtuvieran el derecho al voto, pues temía que pronto superaran en número a los ciudadanos bóeres.

Los propietarios de minas y los imperialistas británicos, especialmente Cecil Rhodes, querían un gobierno más favorable a la minería y al poder británico. A finales de 1895, Leander Starr Jameson, colaborador de Rhodes, encabezó una incursión armada en el Transvaal con la esperanza de provocar un levantamiento de los uitlanders. La incursión de Jameson fracasó por completo y aumentó mucho la desconfianza de los bóeres hacia Gran Bretaña. El Estado Libre de Orange estrechó sus lazos con el Transvaal.

Desde 1897, el alto comisionado británico sir Alfred Milner insistió en las reclamaciones de los uitlanders, y las conversaciones con Kruger en Bloemfontein fracasaron en 1899. Gran Bretaña desplazó tropas hacia la frontera. El 9 de octubre de 1899, Kruger envió un ultimátum exigiendo su retirada; cuando venció el plazo, las dos repúblicas entraron en guerra el 11 de octubre.

Los historiadores aún debaten cuál fue la causa principal: el deseo británico de controlar las minas de oro, una lucha más amplia por el dominio del sur de África, los derechos de los uitlanders o las personalidades de Milner y Kruger. Casi todos coinciden en que ninguno de los dos bandos tenía intención de compartir el poder con la mayoría africana negra; ambos pretendían gobernarla.

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Fácil

Las tres fases de la guerra

Primera fase (octubre de 1899 – enero de 1900): los bóeres atacaron primero. Sus comandos a caballo, armados con modernos fusiles Mauser, invadieron Natal y la Colonia del Cabo y sitiaron Ladysmith, Kimberley y Mafeking. En una semana de diciembre de 1899, llamada después «Semana Negra», los británicos perdieron tres batallas en Stormberg, Magersfontein y Colenso. En enero de 1900 sufrieron otra derrota sangrienta en Spion Kop.

Segunda fase (febrero – septiembre de 1900): Gran Bretaña envió enormes refuerzos al mando de lord Roberts, con lord Kitchener como jefe de Estado Mayor. En febrero de 1900 se levantó el sitio de Kimberley; el general bóer Piet Cronjé se rindió con unos 4.000 hombres en Paardeberg el 27 de febrero, y al día siguiente se levantó el sitio de Ladysmith. Los británicos tomaron Bloemfontein en marzo, levantaron el sitio de Mafeking en mayo y conquistaron Johannesburgo y Pretoria entre mayo y junio. Gran Bretaña declaró anexionadas ambas repúblicas, y Kruger partió hacia Europa.

Tercera fase (septiembre de 1900 – mayo de 1902): en vez de rendirse, dirigentes bóeres como Christiaan de Wet, Koos de la Rey, Louis Botha y Jan Smuts recurrieron a la guerra de guerrillas. Pequeños comandos atacaban vías férreas, convoyes y puestos aislados, y luego desaparecían por el campo con el apoyo de las granjas. Kitchener, ahora al mando, respondió quemando granjas, construyendo miles de fortines unidos por alambradas, rastreando el territorio en grandes operaciones de barrido y trasladando a civiles a campos de concentración.

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Intermedio

¿Una «guerra de blancos»? Los africanos negros en la guerra

Al principio, ambos bandos afirmaron que era una «guerra de blancos» y que los africanos negros no debían recibir armas. En realidad, la guerra no podía librarse sin ellos. Hombres negros y de color trabajaron como conductores de carros, peones, mensajeros, exploradores, espías y guardias. El ejército británico empleó a unos 100.000, y los historiadores calculan que entre unos 10.000 y 30.000 hombres negros recibieron armas del lado británico, a menudo para servir como guardias de fortines o exploradores, aunque al gobierno británico no le gustaba admitirlo.

Del lado bóer, miles de agterryers (literalmente, «jinetes de retaguardia»), generalmente sirvientes negros o de color, acompañaban a sus patrones en los comandos. Cuidaban los caballos, cocinaban y a veces combatían. Los comandos bóeres solían ejecutar a los hombres negros o de color armados que capturaban. En 1901, en Calvinia, una localidad de la Colonia del Cabo, un herrero de color llamado Abraham Esau, que había organizado la resistencia local contra los bóeres, fue golpeado y fusilado por un comando bóer. El historiador Bill Nasson estudió después su historia.

Las comunidades africanas también perseguían sus propios objetivos. Durante el sitio de Mafeking, el pueblo barolong del asentamiento de Mafikeng ayudó a defender la ciudad, mientras que el comandante británico Robert Baden-Powell redujo las raciones de los residentes negros, obligando a muchos a marcharse o a pasar hambre. El joven intérprete tsuana Sol Plaatje escribió un diario del sitio, uno de los pocos testimonios de testigos negros de la guerra. En el oeste del Transvaal, los kgatla, dirigidos por Linchwe, combatieron contra comandos bóeres; en mayo de 1902, combatientes zulúes abaQulusi mataron a decenas de bóeres en Holkrantz para vengar ataques bóeres.

Muchos sudafricanos negros esperaban que una victoria británica les diera los derechos de los que gozaban algunos votantes negros en la Colonia del Cabo. Esas esperanzas se vieron amargamente frustradas. Después de la guerra, las tierras tomadas durante los combates se devolvieron a menudo a agricultores bóeres, y el tratado de paz aplazó cualquier decisión sobre el derecho al voto de las personas negras.

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Intermedio

La tierra arrasada y los campos de concentración

Para derrotar a los guerrilleros, los británicos destruyeron las granjas y los cultivos que los alimentaban. Quemaron decenas de miles de casas de campo (a menudo se cita una cifra de unas 30.000) y mataron o se llevaron el ganado. Las mujeres, los niños y los ancianos que quedaron sin hogar, junto con las familias de los bóeres que se habían rendido, fueron trasladados a campos. Al principio, los británicos los llamaron campos de refugiados; el término «campo de concentración» empezó a usarse durante la guerra.

Hubo más de 40 campos para civiles bóeres blancos. Estaban abarrotados y mal abastecidos. Durante un tiempo, las familias de los hombres que seguían combatiendo recibieron raciones menores. El sarampión, la fiebre tifoidea, la disentería y la neumonía se propagaron rápidamente. Murieron entre 26.000 y 28.000 civiles bóeres, la gran mayoría niños menores de dieciséis años. Para los afrikáneres, esto se convirtió en uno de los recuerdos más dolorosos de su historia.

Los africanos negros expulsados de sus tierras fueron internados en campos separados. Hubo más de 60 (las estimaciones van de 64 a unos 80), con más de 115.000 personas para 1902. Las condiciones eran a menudo aún peores. Muchos internados tenían que cultivar sus propios alimentos o trabajar para el ejército para poder comprarlos; el ejército administraba los campos en parte para obtener mano de obra. La cifra oficial de muertes de personas negras es de unas 14.000, pero, como los registros están incompletos, los historiadores creen que la cifra real fue de al menos 20.000. La mayoría de las víctimas eran niños.

En 1901, la activista británica Emily Hobhouse visitó los campos y publicó un informe que conmocionó a la opinión pública de Gran Bretaña. El líder liberal Henry Campbell-Bannerman condenó los «métodos de barbarie». Una comisión gubernamental de mujeres presidida por Millicent Fawcett confirmó muchas de sus conclusiones, y las condiciones de los campos para personas blancas mejoraron desde finales de 1901. Los campos para personas negras recibieron mucha menos atención y mejoraron más tarde.

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Intermedio

La paz y lo que dejó fuera

Para 1902, ambos bandos estaban agotados. Los representantes bóeres se reunieron en Vereeniging y, tras un intenso debate, aceptaron las condiciones británicas. El Tratado de Vereeniging se firmó en Pretoria el 31 de mayo de 1902. Los bóeres aceptaron la soberanía británica; a cambio, Gran Bretaña prometió concederles autogobierno en el futuro, permitió el uso del neerlandés en las escuelas y los tribunales, y aportó dinero para la reconstrucción.

Una cláusula tuvo consecuencias decisivas. Establecía que la cuestión de conceder el voto a los «nativos» no se decidiría hasta después de introducir el autogobierno. En la práctica, eso significaba que decidirían los votantes blancos, que no ampliaron el derecho al voto. Cuando las antiguas repúblicas se unieron al Cabo y Natal en la Unión Sudafricana en 1910, el poder político permaneció en manos blancas.

Los líderes negros respondieron organizándose. En 1912 fundaron el Congreso Nacional Nativo Sudafricano, más tarde llamado Congreso Nacional Africano (ANC), con Sol Plaatje como primer secretario general. La Ley de Tierras Nativas de 1913 restringió la propiedad de tierras de las personas negras a una pequeña parte del país, un paso en el camino hacia el apartheid.

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Intermedio

Consecuencias para Sudáfrica, Gran Bretaña y el imperio

En Sudáfrica, la guerra, y especialmente los campos, fortalecieron el nacionalismo afrikáner. Los antiguos generales bóeres Louis Botha y Jan Smuts se convirtieron en dirigentes de la Unión y trabajaron por la reconciliación con Gran Bretaña, pero otros afrikáneres nunca perdonaron a los británicos. El recuerdo del sufrimiento pasó a formar parte de un movimiento político que finalmente llevó al Partido Nacional al poder en 1948 e instauró el apartheid, un sistema que oprimió a los mismos sudafricanos negros que también habían sufrido durante la guerra.

En Gran Bretaña, la guerra debilitó la confianza en el imperio. Las primeras derrotas y la mala salud de muchos voluntarios dieron lugar a reformas del ejército y a preocupaciones por la «eficiencia nacional». El escándalo de los campos perjudicó al gobierno y ayudó a los liberales a ganar las elecciones de 1906. Las celebraciones desbordantes tras el levantamiento del sitio de Mafeking dieron al inglés una nueva palabra, «mafficking», para referirse al júbilo público y ruidoso.

Para Canadá, Australia y Nueva Zelanda, el envío de contingentes fue un paso importante en la formación de identidades nacionales dentro del imperio. En Sudáfrica, el abogado Mohandas Gandhi organizó un cuerpo de camilleros indios que transportó a soldados británicos heridos en Colenso y Spion Kop, con la esperanza de que su lealtad ayudara a los indios a obtener derechos. El joven Winston Churchill, corresponsal de guerra, se hizo famoso tras escapar de una prisión bóer. La guerra también incorporó nuevas armas y métodos, desde los fusiles que usaban pólvora sin humo hasta las alambradas y los fortines, que anticiparon características de la Primera Guerra Mundial.

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Intermedio

Distintos recuerdos de una misma guerra

La memoria afrikáner se centra en los campos y en la resistencia heroica. El Monumento Nacional a las Mujeres de Bloemfontein, inaugurado en 1913, honra a las mujeres y los niños que murieron en los campos. Las cenizas de Emily Hobhouse fueron depositadas allí después de su muerte. Durante generaciones, los niños afrikáneres aprendieron a ver la guerra como la historia de una pequeña nación que luchó por su libertad contra un poderoso imperio.

La memoria británica se centró durante mucho tiempo en las batallas, los sitios, los héroes imperiales y los poemas de Rudyard Kipling. Durante muchos años, los campos se recordaron como una lamentable consecuencia de la desorganización, en vez de como un hecho central de la guerra. La ejecución del oficial australiano Harry «Breaker» Morant en 1902 se convirtió en una polémica duradera en Australia.

Durante la mayor parte del siglo XX, las experiencias de los sudafricanos negros estuvieron casi ausentes de la memoria oficial. Eso empezó a cambiar en las décadas de 1970 y 1980, cuando los historiadores investigaron la participación de las personas negras y los campos donde fueron internadas. Hacia el centenario de la guerra (1999–2002), después del fin del apartheid, Sudáfrica dio más importancia al nombre «Guerra de Sudáfrica» y a la idea de que la guerra formaba parte de la historia de todos sus pueblos. Hoy, los monumentos y las investigaciones reconocen a las víctimas negras de los campos, aunque muchas de sus tumbas siguen sin marcar.

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Avanzado

Fuentes primarias

El bando británico dejó abundantes documentos oficiales: despachos militares, registros e informes mensuales de los campos, documentos parlamentarios («libros azules»), el informe de la Comisión Fawcett y la historia oficial publicada en varios volúmenes. Los periódicos enviaron a muchos corresponsales, entre ellos Churchill y Arthur Conan Doyle, cuyo The Great Boer War (1900) fue un relato popular favorable a los británicos.

Las perspectivas bóeres se conservan en diarios, cartas y memorias como Commando (1929), de Deneys Reitz, quien había combatido de joven en un comando, y en testimonios recogidos de supervivientes de los campos, especialmente mujeres, que se publicaron en afrikáans durante las décadas posteriores a la guerra. Esos testimonios son valiosos, pero muchos se recopilaron en un contexto de creciente nacionalismo afrikáner, por lo que los historiadores los leen con cuidado.

Las voces negras son mucho menos frecuentes en los documentos escritos, lo que constituye en sí mismo un problema histórico. El diario del sitio escrito por Sol Plaatje, perdido durante décadas y publicado recién en 1973, es una valiosa excepción. Los historiadores también han utilizado registros de los campos, solicitudes de indemnización, expedientes judiciales, documentos de misioneros y periódicos en lenguas africanas para reconstruir las experiencias de las personas negras. Además, el proyecto de base de datos British Concentration Camps, con sede en la Universidad de Ciudad del Cabo, ha permitido consultar los registros de los campos.

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Avanzado

Debates entre historiadores

Las antiguas historias británicas narraban sobre todo las batallas y las acciones de los generales, mientras que las historias nacionalistas afrikáneres destacaban la crueldad británica y el heroísmo bóer. The Boer War (1979), de Thomas Pakenham, llegó a un público amplio y utilizó nuevas fuentes de archivo. Prestó mucha atención a los campos y a la participación de las personas negras, y sostuvo que los intereses mineros y la política de Milner tuvieron un papel importante en el origen de la guerra.

Black People and the South African War (1983), de Peter Warwick, y las obras de Bill Nasson, entre ellas Abraham Esau’s War (1991) y The South African War 1899–1902 (1999), transformaron este campo de estudio al mostrar que los africanos negros fueron participantes y víctimas centrales, no simples espectadores. Las investigaciones sobre los campos para personas negras de especialistas como Stowell Kessler y Garrett Benneyworth han elevado las estimaciones de muertes y han estudiado los campos como sistemas de control de la mano de obra.

Los propios campos siguen siendo objeto de debate. Algunos autores afrikáneres los han calificado de genocidas. Muchos historiadores, entre ellos Elizabeth van Heyningen en su historia social de los campos, sostienen que la mayoría de las muertes se debieron a epidemias, especialmente de sarampión, agravadas por el hacinamiento, las malas condiciones sanitarias, la deficiente administración y las prioridades militares, y no a un plan de exterminio. Otros subrayan que, independientemente de la intención, la política de despejar el territorio hizo que los civiles pagaran el precio de una estrategia militar. También continúa el debate sobre las causas de la guerra, desde el oro y el capitalismo hasta la rivalidad estratégica y las ambiciones de ciertos dirigentes.

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Batallas (39)

  1. Batalla de Doornkop1896
  2. Sitio de Mafeking1899–1900
  3. Batalla de Magersfontein1899
  4. Sitio de Ladysmith1899–1900
  5. Batalla de Stormberg1899
  6. Batalla de Colenso1899
  7. Batalla de Talana Hill1899
  8. Batalla de Elandslaagte1899
  9. Batalla de Modder River1899
  10. Batalla de Belmont1899
  11. Batalla de Kraaipan1899
  12. Batalla de Ladysmith1899
  13. Batalla de Graspan1899
  14. Asedio de Kimberley1899–1900
  15. Liberación de Ladysmith1899
  16. masacre de Derdepoort1899
  17. Batalla de Spion Kop1900
  18. Batalla de Paardeberg1900
  19. Batalla de Vaal Krantz1900
  20. Batalla de Bergendal1900
  21. Batalla de Bothaville1900
  22. Batalla de Diamond Hill1900
  23. Batalla de Driefontein1900
  24. Batalla de Nooitgedacht1900
  25. Batalla de Poplar Grove1900
  26. Battle of Sanna's Post1900
  27. Batalla de Elands River1900
  28. Battle of the Tugela Heights1900
  29. Domingo Sangriento1900
  30. Batalla de Leliefontein1900
  31. Batalla de Blood River Poort1901
  32. Batalla de Bakenlaagte1901
  33. Batalla de Elands River1901
  34. Batalla de Groenkop1901
  35. Batalla de Groenkloof1901
  36. Batalla de Vlakfontein1901
  37. Batalla de Rooiwal1902
  38. Batalla de Tweebosch1902
  39. masacre de Leliefontein1902

Ideas clave

El oro y el imperio
El descubrimiento de oro convirtió al Transvaal en la parte más rica del sur de África, y su control pasó a ser fundamental en el conflicto.
Guerra de guerrillas
Después de perder sus capitales, los bóeres siguieron luchando en pequeños comandos móviles durante casi dos años.
Tierra arrasada
Gran Bretaña destruyó granjas, cultivos y ganado para privar de apoyo a los guerrilleros.
Campos de concentración
Los civiles expulsados de sus tierras fueron internados en campos separados para personas blancas y negras, donde las enfermedades mataron a decenas de miles, en su mayoría niños.
No fue solo una guerra de blancos
Muchos africanos negros trabajaron, combatieron, sufrieron y murieron, aunque durante mucho tiempo se ignoró su historia.
Una paz que excluyó a la mayoría
El Tratado de Vereeniging reconcilió a bóeres y británicos a costa de los derechos políticos de las personas negras.
Los nombres expresan interpretaciones
«Guerra Bóer», «Segunda Guerra de la Libertad» y «Guerra de Sudáfrica» reflejan distintas ideas sobre quiénes participaron en la guerra.

Registros

  1. 1652 — La Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales funda un asentamiento en el Cabo.
  2. 1881 — Los bóeres derrotan a los británicos en Majuba; el Transvaal recupera el autogobierno (Primera Guerra Bóer).
  3. 1886 — Se descubre oro en el Witwatersrand; se funda Johannesburgo.
  4. 1895 — Fracasa la incursión de Jameson (diciembre de 1895 – enero de 1896).
  5. 1899 — Ultimátum de Kruger (9 de octubre); comienza la guerra (11 de octubre); sitios de Ladysmith, Kimberley y Mafeking; «Semana Negra» (diciembre).
  6. 1900 — Spion Kop (enero); Paardeberg y levantamiento de los sitios de Kimberley y Ladysmith (febrero); levantamiento del sitio de Mafeking (mayo); caída de Pretoria (junio).
  7. 1900 — Comienza la fase de guerrillas; se intensifican la quema de granjas y el sistema de campos.
  8. 1901 — Emily Hobhouse visita los campos y publica su informe; la Comisión Fawcett investiga las condiciones.
  9. 1902 — Holkrantz (mayo); se firma el Tratado de Vereeniging en Pretoria (31 de mayo).
  10. 1910 — Se forma la Unión Sudafricana.
  11. 1912 — Se funda el Congreso Nacional Nativo Sudafricano (más tarde, ANC).
  12. 1913 — Se inaugura el Monumento Nacional a las Mujeres en Bloemfontein; se aprueba la Ley de Tierras Nativas.

Glosario

Bóer / afrikáner
Agricultor blanco del sur de África descendiente de neerlandeses, o uno de sus descendientes; «bóer» significa «agricultor» en neerlandés.
Uitlander
«Forastero»: inmigrante extranjero, en su mayoría británico, en las zonas auríferas del Transvaal.
Comando
Unidad de milicia bóer a caballo reclutada en un distrito.
Agterryer
Sirviente negro o de color que acompañaba a un bóer en un comando.
Fortín
Pequeño puesto fortificado; los británicos construyeron miles, unidos por alambradas, para limitar los movimientos bóeres.
Tierra arrasada
Estrategia que consiste en destruir todo lo que pueda ayudar al enemigo, como cultivos, granjas y ganado.
Campo de concentración
En este contexto, campo donde se internaba a civiles para separarlos de los guerrilleros; el término adquirió después significados aún más sombríos.
De color
Término sudafricano para personas de ascendencia mixta o khoikhoi, entre otras; se utilizó como categoría legal en posteriores leyes raciales.
Tratado de Vereeniging
Acuerdo de paz de 1902 que puso fin a la guerra y convirtió las repúblicas en colonias británicas.

Preguntas y respuestas

¿Por qué lucharon Gran Bretaña y los bóeres?

Principalmente por el control del Transvaal y su oro, y por decidir quién dominaría el sur de África. Los derechos de los inmigrantes británicos fueron el motivo oficial de la disputa.

¿Por qué murieron tantos niños en los campos?

Los campos estaban abarrotados y mal abastecidos, y había deficiencias en la alimentación, el agua y el saneamiento. El sarampión y otras enfermedades se propagaron rápidamente, y los niños eran los más vulnerables.

¿Combatieron los africanos negros en la guerra?

Sí. Aunque ambos bandos la llamaban una «guerra de blancos», decenas de miles de africanos negros trabajaron para los ejércitos, y muchos recibieron armas, principalmente del lado británico.

¿Eran estos campos iguales que los campos de concentración nazis?

No. No se construyeron para matar personas, pero la política de internamiento y la desatención causaron muertes masivas de civiles. Los historiadores usan el mismo término con cuidado y explican las diferencias.

¿Qué fiabilidad tienen las cifras de muertes?

Las muertes en los campos para personas blancas se registraron de forma bastante completa, lo que da cifras de entre 26.000 y 28.000. Los registros de los campos para personas negras estaban incompletos, así que la cifra oficial de 14.000 es un mínimo; muchos historiadores calculan 20.000 o más.

¿Qué significó la guerra para los sudafricanos negros?

Muchos esperaban obtener más derechos tras una victoria británica, pero el tratado de paz aplazó la cuestión de su derecho al voto, y en la Unión de 1910 el poder quedó en manos blancas.

¿Es mejor llamarla Guerra Bóer o Guerra de Sudáfrica?

Se usan ambos nombres. Muchos historiadores prefieren «Guerra de Sudáfrica» porque incluye a todos los pueblos afectados, mientras que «Guerra Anglo-Bóer» sigue siendo habitual en Sudáfrica y otros lugares.

Fuentes y lecturas recomendadas

  1. Second Boer War. Wikipedia
  2. Second Boer War concentration camps. Wikipedia
  3. Black Concentration Camps during the Anglo-Boer War 2, 1900–1902. South African History Online
  4. Second Anglo-Boer War 1899–1902. South African History Online
  5. Emily Hobhouse. Wikipedia
  6. Treaty of Vereeniging. Wikipedia
  7. Sol Plaatje. Wikipedia
  8. Thomas Pakenham, The Boer War. Weidenfeld & Nicolson, 1979
  9. Peter Warwick, Black People and the South African War, 1899–1902. Cambridge University Press, 1983
  10. Bill Nasson, The South African War, 1899–1902. Arnold, 1999

Redactado con ayuda de IA a partir de las fuentes publicadas arriba y revisado a medida que surgen nuevas investigaciones.

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