Empieza por el principio para una introducción sencilla. Sigue bajando para ver más detalles e investigaciones.
- Fácil
- Intermedio
- Avanzado
Para jóvenes lectores
Hace poco más de cien años, México llevaba más de treinta años gobernado por el mismo hombre: Porfirio Díaz. Se construyeron ferrocarriles y fábricas, y algunas personas se hicieron muy ricas. Pero la mayoría de los mexicanos eran campesinos pobres. Muchos habían perdido sus tierras, que pasaron a formar parte de grandes haciendas de unas pocas familias. Los trabajadores tenían pocos derechos y la gente no podía elegir a sus gobernantes en elecciones justas.
En 1910, un hombre rico llamado Francisco Madero se presentó a las elecciones presidenciales contra Díaz. Díaz ordenó detenerlo. Madero escapó y llamó a los mexicanos a rebelarse el 20 de noviembre de 1910. Grupos de todo el país tomaron las armas y, en 1911, Díaz dejó el poder y viajó a Europa.
Pero aquello fue solo el principio. Los líderes querían cosas distintas. En el sur, Emiliano Zapata y los campesinos que lo seguían querían recuperar sus tierras. Su lema era «Tierra y Libertad». En el norte, Pancho Villa dirigía un famoso ejército de vaqueros, mineros y campesinos. Otros líderes, como Venustiano Carranza y Álvaro Obregón, querían un gobierno nuevo y fuerte. Madero fue asesinado en 1913. Después, los revolucionarios lucharon contra el general que lo había derrocado y, más tarde, entre ellos mismos.
Los combates duraron unos diez años. Los trenes transportaban ejércitos enteros, y muchas mujeres y familias viajaban junto a los soldados. Algunas poblaciones fueron incendiadas. Muchas personas murieron de hambre o de enfermedades, y cientos de miles huyeron, muchas de ellas a Estados Unidos.
En 1917, México aprobó una nueva Constitución que prometía tierras para los campesinos, derechos para los trabajadores y escuelas públicas gratuitas. Hoy, los mexicanos conmemoran el comienzo de la Revolución cada 20 de noviembre. Sus protagonistas aparecen en canciones, películas y grandes murales.
De un vistazo
- Fechas
- Del 20 de noviembre de 1910 a 1920 (fecha de finalización más habitual); algunos historiadores la prolongan hasta 1917, 1924, 1929 o 1940
- Lugar
- Todo México, especialmente el norte (Chihuahua, Sonora y Coahuila), el centro y Morelos; también la frontera con Estados Unidos
- Principales facciones
- Régimen porfirista; maderistas; zapatistas; villistas; régimen de Huerta; constitucionalistas (Carranza y Obregón)
- Figuras principales
- Porfirio Díaz, Francisco I. Madero, Emiliano Zapata, Francisco «Pancho» Villa, Victoriano Huerta, Venustiano Carranza y Álvaro Obregón
- Documento fundamental
- Constitución del 5 de febrero de 1917 (artículos 3, 27, 123 y 130)
- Muertes
- Cifra muy incierta: las estimaciones van de varios cientos de miles a más de un millón de muertes adicionales; la población pasó de unos 15,2 millones (1910) a unos 14,3 millones (1921)
- Intervención extranjera
- Ocupación estadounidense de Veracruz (1914), Expedición Punitiva de Pershing (1916–1917) e intrigas alemanas (telegrama Zimmermann, 1917)
- Legado
- Una nueva Constitución, reforma agraria, educación pública laica, muralismo y un partido gobernante que estuvo en el poder de 1929 a 2000
Fácil
¿Qué fue la Revolución mexicana?
La Revolución mexicana fue un largo período de levantamientos, guerras civiles y cambios políticos en México que comenzó en 1910. Empezó como un movimiento para derrocar al dictador Porfirio Díaz y celebrar elecciones libres, pero se convirtió en una lucha por la tierra, los derechos de los trabajadores, el poder de la Iglesia católica y de las empresas extranjeras, y la cuestión de quién debía gobernar México.
No fue una sola guerra entre dos bandos. Numerosos ejércitos surgieron y desaparecieron, y quienes eran aliados un día a menudo se enfrentaban al siguiente. Algunos estaban dirigidos por terratenientes y políticos; otros, por campesinos, trabajadores de los ranchos, mineros y maestros. Por eso, los historiadores suelen hablar de «revoluciones» en plural: movimientos regionales distintos que a veces se unían y otras veces chocaban entre sí.
La Revolución fue una de las primeras grandes revoluciones sociales del siglo XX y comenzó varios años antes de la Revolución rusa de 1917. Transformó las leyes, la cultura y la política de México y se convirtió en el relato fundacional del México moderno.
Fácil
¿Por qué comenzó? El Porfiriato
Porfirio Díaz, general y héroe de la guerra contra la intervención francesa, llegó al poder en 1876 y gobernó, con una interrupción de cuatro años, hasta 1911. Este período se conoce como el Porfiriato. Su gobierno trajo orden y crecimiento económico: los ferrocarriles conectaron el país, los inversionistas extranjeros construyeron minas, pozos petroleros y fábricas, y las exportaciones crecieron con rapidez. Su lema era «orden y progreso».
Los beneficios se repartieron de manera muy desigual. Las leyes permitieron a empresas y terratenientes apropiarse de las tierras comunales de los pueblos y de las parcelas de las comunidades indígenas. Para 1910, una gran mayoría de las familias rurales no tenía tierras. Muchas trabajaban en haciendas, a veces atrapadas por deudas contraídas en las tiendas de las propias haciendas. En Yucatán, trabajadores mayas y yaquis, entre otros, vivían en condiciones cercanas a la esclavitud en las plantaciones de henequén. Los obreros industriales carecían de protección legal; las huelgas de la mina de cobre de Cananea (1906) y de las fábricas textiles de Río Blanco (1907) fueron reprimidas con violencia mortal.
En política, Díaz celebraba elecciones, pero controlaba los resultados. En 1908 dijo al periodista estadounidense James Creelman que México estaba preparado para la democracia y que aceptaría una oposición. Animado por esas palabras, Francisco I. Madero, hijo de una rica familia terrateniente de Coahuila, escribió un libro en el que pedía sufragio efectivo y no reelección, y se presentó a las elecciones presidenciales de 1910. Díaz lo encarceló y se declaró reelegido. La desaceleración económica posterior a 1907 y el descontento de las clases medias y las élites regionales agravaron la crisis.
Fácil
1910–1913: la revolución de Madero y su asesinato
Madero escapó a San Antonio, Texas, y proclamó el Plan de San Luis Potosí, que llamaba a los mexicanos a tomar las armas el 20 de noviembre de 1910. Al principio ocurrió poco, pero en el estado norteño de Chihuahua, Pascual Orozco y Pancho Villa dirigieron grupos de rebeldes cada vez más numerosos. En Morelos, al sur de la Ciudad de México, Emiliano Zapata reunió a campesinos que querían recuperar sus tierras. En mayo de 1911, los rebeldes tomaron Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos. Díaz renunció el 25 de mayo de 1911 y se exilió en París.
Madero fue elegido presidente y asumió el cargo en noviembre de 1911. Sin embargo, intentó conservar gran parte del antiguo ejército federal y de la administración, y avanzó lentamente en la reforma agraria. Zapata rompió con él y proclamó el Plan de Ayala (noviembre de 1911), que exigía devolver a los pueblos las tierras que les habían quitado y expropiar parte de las grandes haciendas. Orozco también se rebeló en 1912.
En febrero de 1913, durante diez días de combates en la Ciudad de México conocidos como la Decena Trágica, el general Victoriano Huerta se volvió contra Madero y tomó el poder. El embajador estadounidense, Henry Lane Wilson, ayudó a organizar el acuerdo entre los conspiradores. Madero y su vicepresidente, José María Pino Suárez, fueron asesinados el 22 de febrero de 1913, oficialmente «cuando intentaban escapar». El asesinato de Madero lo convirtió en mártir y dio comienzo a una guerra mucho más amplia.
Intermedio
1913–1915: la guerra contra Huerta y la guerra entre los vencedores
Venustiano Carranza, gobernador de Coahuila, se negó a reconocer a Huerta y proclamó el Plan de Guadalupe (marzo de 1913), en el que se nombró «Primer Jefe» del Ejército Constitucionalista. Álvaro Obregón dirigió fuerzas constitucionalistas desde Sonora, y Pancho Villa formó en Chihuahua la poderosa División del Norte, que transportaba tropas y caballos por ferrocarril. Zapata continuó su propia guerra en el sur. El presidente estadounidense Woodrow Wilson se negó a reconocer a Huerta y, en abril de 1914, fuerzas de Estados Unidos ocuparon el puerto de Veracruz, en parte para impedir que le llegaran armas. Tras la victoria de Villa en Zacatecas, en junio de 1914, Huerta huyó al exilio y el antiguo ejército federal fue disuelto.
Entonces los vencedores se dividieron. En la Convención de Aguascalientes, celebrada entre octubre y noviembre de 1914, los representantes intentaron acordar la formación de un gobierno, pero Carranza se negó a aceptar la autoridad de la Convención. Villa y Zapata se aliaron contra Carranza y entraron juntos en la Ciudad de México en diciembre de 1914. Allí fueron fotografiados en el Palacio Nacional en una imagen que se hizo famosa. Carranza y Obregón se retiraron a Veracruz, ciudad de la que Estados Unidos retiró sus tropas en noviembre de 1914.
El bando de Carranza hizo entonces importantes promesas para ganar apoyo: un decreto de enero de 1915 prometió restituir las tierras de los pueblos, y un acuerdo con la organización obrera urbana Casa del Obrero Mundial dio lugar a los «Batallones Rojos» de trabajadores. En abril de 1915, durante las batallas de Celaya, Obregón utilizó trincheras, alambradas y ametralladoras, siguiendo las lecciones de la guerra en Europa, para derrotar las cargas de caballería de Villa. Más adelante en la campaña, Obregón perdió el brazo derecho. El ejército de Villa quedó desarticulado y, a fines de 1915, Estados Unidos reconoció al gobierno de Carranza.
Intermedio
La Constitución de 1917
A fines de 1916, Carranza convocó un congreso constituyente en Querétaro. Muchos delegados eran más radicales que el propio Carranza y redactaron una Constitución que fue mucho más allá de la Constitución liberal de 1857, a la que sustituyó. Se promulgó el 5 de febrero de 1917 y, con numerosas reformas, sigue siendo la Constitución de México.
Varios artículos adquirieron especial importancia. El artículo 3 estableció la educación pública gratuita y laica. El artículo 27 declaró que las tierras, las aguas y los recursos del subsuelo, como el petróleo y los minerales, pertenecen originariamente a la nación, lo que permitió la reforma agraria y, más tarde, la nacionalización del petróleo. El artículo 123 garantizó a los trabajadores la jornada de ocho horas, el derecho de organización y de huelga, y otras protecciones; en su época, fue una de las legislaciones laborales más avanzadas del mundo. El artículo 130 y otros impusieron límites estrictos a la Iglesia católica.
Llevar esas promesas a la práctica tomó décadas. El propio Carranza repartió relativamente pocas tierras. Los artículos anticlericales de la Constitución contribuyeron más tarde al estallido de la Guerra Cristera (1926–1929), una rebelión de campesinos católicos en el occidente de México. La reforma agraria a gran escala y la expropiación petrolera llegaron solo durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas (1934–1940).
Intermedio
1916–1920: Estados Unidos, la muerte de Zapata y el fin de los combates
Indignado por el reconocimiento estadounidense de Carranza, Villa atacó la localidad de Columbus, Nuevo México, el 9 de marzo de 1916. En respuesta, Estados Unidos envió una Expedición Punitiva, dirigida por el general John J. Pershing, al norte de México. Nunca capturó a Villa y se retiró a principios de 1917, mientras Estados Unidos se preparaba para entrar en la Primera Guerra Mundial. En enero de 1917, el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Arthur Zimmermann, propuso en un telegrama secreto que México se uniera a Alemania contra Estados Unidos a cambio de recuperar territorios perdidos. México rechazó la propuesta, pero la publicación del telegrama contribuyó a que Estados Unidos entrara en la guerra.
En el sur, las fuerzas de Carranza llevaron a cabo una brutal campaña contra los zapatistas, en la que incendiaron pueblos y deportaron a sus habitantes. El 10 de abril de 1919, un oficial carrancista, Jesús Guajardo, atrajo a Zapata a una emboscada en la hacienda de Chinameca, donde fue asesinado a tiros. En 1920, cuando Carranza intentó elegir a su sucesor, Obregón y otros generales sonorenses se rebelaron mediante el Plan de Agua Prieta. Carranza huyó y fue asesinado el 21 de mayo de 1920. Obregón fue elegido presidente ese mismo año.
Villa hizo las paces con el nuevo gobierno en 1920 y se retiró a una hacienda en Canutillo, Durango, pero fue asesinado en 1923. El propio Obregón fue asesinado en 1928, después de ser reelegido. En 1929, su sucesor, Plutarco Elías Calles, fundó el Partido Nacional Revolucionario (PNR), que, con nombres posteriores (PRM y, desde 1946, PRI), gobernó México sin interrupción hasta 2000. Por ello, muchos historiadores sitúan el fin de la revolución armada en 1920, aunque consideran que la institucionalización del Estado revolucionario continuó durante las décadas de 1930 y 1940.
Intermedio
La población civil, las soldaderas y el costo humano
La Revolución afectó a casi todas las familias de México. Los ejércitos requisaban alimentos y caballos y reclutaban personas; el reclutamiento forzoso, conocido como la leva, se llevaba a los hombres; los ferrocarriles y las minas fueron destruidos, y muchas poblaciones cambiaron de manos una y otra vez. Varias regiones sufrieron hambrunas entre 1915 y 1917, y la pandemia de gripe de 1918 aumentó el número de muertes. Cientos de miles de mexicanos huyeron al norte, hacia Estados Unidos, en un movimiento que marcó a las comunidades mexicoestadounidenses de Texas, California y otros lugares.
El número de muertes es muy incierto. Los censos de México registraron unos 15,2 millones de habitantes en 1910 y unos 14,3 millones en 1921. A partir de esa disminución y del crecimiento que cabría haber esperado, los historiadores han estimado un «costo demográfico» total de entre uno y dos millones de personas o más. Sin embargo, esa cifra incluye nacimientos que no ocurrieron y emigración, además de muertes. Demógrafos como Robert McCaa han intentado distinguir estos factores; las estimaciones de muertes adicionales suelen ir de varios cientos de miles a más de un millón. La mayoría fueron civiles que murieron por enfermedades y hambre, no en combate.
Las mujeres tuvieron un papel central en la Revolución. Las soldaderas acompañaban a los ejércitos: cocinaban, cuidaban a los heridos, transportaban suministros y, a veces, combatían. Algunas, como Petra Herrera y Amelia Robles, llegaron a dirigir tropas. También hubo mujeres que trabajaron como espías, periodistas y organizadoras políticas. La popular canción «La Adelita» convirtió a la soldadera en un símbolo nacional, aunque esa imagen a menudo ocultaba las penurias y la violencia, incluida la violencia sexual, que sufrían las mujeres.
La guerra también afectó a otras comunidades. Los inmigrantes chinos del norte de México fueron víctimas de violencia racista; en Torreón, en mayo de 1911, tropas revolucionarias y habitantes de la localidad masacraron a más de 300 residentes chinos. Los trabajadores coreanos que habían llegado a Yucatán en 1905 para trabajar en las plantaciones de henequén también vivieron allí la Revolución.
Intermedio
El recuerdo de la Revolución en México y otros lugares
Después de 1920, los nuevos gobiernos convirtieron la Revolución en un relato nacional que reunió a líderes rivales en un mismo conjunto de héroes: Madero, el apóstol de la democracia; Zapata, el defensor de los campesinos; Villa, el defensor de los pobres; y Carranza, el legislador. El Monumento a la Revolución, en la Ciudad de México, alberga los restos de Madero, Carranza, Villa, Calles y Cárdenas, hombres que en vida fueron a menudo enemigos. El Día de la Revolución, el 20 de noviembre, es una fiesta nacional. El partido gobernante afirmaba representar esa Revolución única y continua.
La cultura ayudó a conservar ese recuerdo. Durante la gestión de José Vasconcelos como secretario de Educación en la década de 1920, el Estado encargó a Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros murales sobre la Revolución, la historia indígena y las luchas de obreros y campesinos. Novelas como Los de abajo (1915), de Mariano Azuela; El águila y la serpiente (1928), de Martín Luis Guzmán; Cartucho (1931), de Nellie Campobello; Pedro Páramo (1955), de Juan Rulfo; y La muerte de Artemio Cruz (1962), de Carlos Fuentes, ofrecieron visiones más desencantadas. Los corridos y las fotografías, especialmente las conservadas en el archivo Casasola, difundieron las imágenes de la Revolución por todas partes.
Ese recuerdo también fue motivo de disputa. Movimientos campesinos posteriores reivindicaron la imagen de Zapata y, en 1994, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en Chiapas, tomó su nombre para denunciar que se habían traicionado las promesas de la Revolución. Villa, excluido durante mucho tiempo de los homenajes oficiales, no fue trasladado al Monumento a la Revolución hasta 1976. En Estados Unidos, primero se lo celebró en los noticieros cinematográficos y después del ataque a Columbus se lo denunció como bandido; la Expedición Punitiva se recuerda de maneras muy distintas a uno y otro lado de la frontera. Para muchas personas de América Latina y otros lugares, la Revolución se convirtió en un modelo de reforma nacionalista y agraria.
Avanzado
Fuentes primarias
Entre los documentos fundamentales están los planes revolucionarios que definieron los objetivos de cada facción: el Plan de San Luis Potosí (1910), el Plan de Ayala (1911), el Plan de Guadalupe (1913) y el Plan de Agua Prieta (1920), además de los debates del congreso constituyente de Querétaro y la propia Constitución de 1917. Los archivos gubernamentales de México, los documentos del Departamento de Estado y los registros militares de Estados Unidos, así como los archivos diplomáticos británicos, alemanes y franceses, son importantes para estudiar la política de alto nivel y la intervención extranjera. Los trabajos de Friedrich Katz mostraron cuánto revelan los archivos europeos sobre la participación de las grandes potencias.
Las fuentes personales y locales son igual de importantes. Existen memorias de revolucionarios y generales, correspondencia del cuartel general zapatista, registros judiciales y municipales, y proyectos de historia oral realizados con veteranos desde la década de 1960. Periodistas como el estadounidense John Reed, cuyo libro Insurgent Mexico (1914) describió el ejército de Villa, dejaron relatos vívidos, aunque partidistas. Las fotografías y las primeras películas hicieron de esta una de las primeras revoluciones registradas visualmente; Villa incluso firmó un contrato con una compañía cinematográfica estadounidense en 1914.
Todas estas fuentes deben leerse de manera crítica. Los planes revolucionarios expresaban ideales que sus dirigentes no siempre siguieron; muchas memorias se escribieron décadas después para justificar a sus autores; y los informes estadounidenses reflejaban los intereses de ese país. Las estadísticas reunidas durante los combates estaban incompletas, lo que explica la gran variación entre las estimaciones demográficas.
Avanzado
Historiografía: ¿fue realmente una revolución?
Durante varias décadas, la interpretación «oficial» dominante presentó la Revolución como un movimiento popular, agrario y nacionalista que culminó en la Constitución de 1917 y el Estado posrevolucionario. Zapata and the Mexican Revolution (1968), de John Womack Jr., se convirtió en una obra clásica sobre un movimiento campesino que «no quería cambiar y por eso hizo una revolución», con énfasis en los objetivos propios de los habitantes de Morelos.
Tras la matanza de estudiantes en Tlatelolco en 1968, muchos investigadores comenzaron a dudar de las afirmaciones del partido gobernante. Los historiadores «revisionistas» destacaron las continuidades con el Porfiriato, el papel de las clases medias y las élites del norte, y la construcción de un Estado poderoso y autoritario. Algunos sostuvieron que el resultado fue más una «gran rebelión» que una revolución social, como planteó Ramón Eduardo Ruiz en The Great Rebellion (1980). La revolución interrumpida (1971), de Adolfo Gilly, ofreció una interpretación marxista de una revolución truncada. Los estudios regionales, como la microhistoria Pueblo en vilo (1968), de Luis González, mostraron que la Revolución se vivió de maneras muy distintas según el lugar.
En The Mexican Revolution (1986), una obra en dos volúmenes, Alan Knight respondió a los revisionistas argumentando que fue una auténtica revolución popular, impulsada en gran medida por los agravios agrarios, aunque sus resultados favorecieran a nuevas élites. Friedrich Katz situó la Revolución en un contexto internacional en The Secret War in Mexico (1981) y escribió una importante biografía de Villa (1998). John Mason Hart subrayó el papel del capital extranjero, especialmente el estadounidense. Más adelante, los historiadores «posrevisionistas» y de la cultura estudiaron la formación del Estado desde las comunidades, las negociaciones entre estas y el nuevo Estado, el género, los pueblos indígenas, la religión y la Guerra Cristera, así como la construcción de la memoria revolucionaria.
El debate continúa sobre cuándo terminó la Revolución (1917, 1920 o 1940), cuántas personas murieron y si sus promesas de tierra, derechos laborales y democracia se cumplieron o fueron traicionadas. Estas preguntas no son solo académicas: el legado de la Revolución sigue siendo objeto de debate en la política mexicana.
Batallas (11)
Ideas clave
- Sufragio efectivo, no reelección
- El lema de Madero contra el prolongado gobierno de Díaz; sigue siendo un principio de la política mexicana.
- Tierra y Libertad
- La exigencia zapatista de devolver las tierras a los pueblos y dividir las grandes haciendas.
- Muchas revoluciones
- Movimientos regionales con distintos dirigentes, bases sociales y objetivos lucharon entre sí y contra el antiguo régimen.
- Constitucionalismo
- La facción de Carranza reivindicó su legitimidad mediante la ley, proceso que culminó en la Constitución de 1917.
- Derechos sociales
- La Constitución de 1917 incorporó a la ley la reforma agraria, la propiedad nacional de los recursos, los derechos laborales y la educación laica.
- Revolución institucionalizada
- Los vencedores construyeron un Estado y un partido que afirmaron representar la Revolución durante gran parte del siglo XX.
- Legado disputado
- Los historiadores y los movimientos políticos discrepan sobre si la Revolución transformó México o si, principalmente, sustituyó una élite por otra.
Registros
- 1876 — Porfirio Díaz llega al poder; comienza el Porfiriato.
- 1908 — Díaz concede una entrevista a James Creelman; Madero publica su libro sobre la sucesión presidencial.
- 1910 — Díaz se declara reelegido; el Plan de San Luis Potosí de Madero llama a la rebelión para el 20 de noviembre.
- 1911 — Los rebeldes toman Ciudad Juárez; Díaz renuncia (mayo); Madero asume la presidencia; Zapata proclama el Plan de Ayala (noviembre).
- 1913 — Decena Trágica; Madero es asesinado; Huerta toma el poder; Carranza proclama el Plan de Guadalupe.
- 1914 — Estados Unidos ocupa Veracruz; Villa vence en Zacatecas; Huerta huye; la Convención de Aguascalientes divide a los revolucionarios.
- 1915 — Obregón derrota a Villa en Celaya; Estados Unidos reconoce a Carranza.
- 1916 — Villa ataca Columbus, Nuevo México; comienza la Expedición Punitiva de Pershing.
- 1917 — Se promulga la Constitución el 5 de febrero; telegrama Zimmermann.
- 1919 — Zapata es asesinado en Chinameca (10 de abril).
- 1920 — Plan de Agua Prieta; Carranza es asesinado; Obregón es elegido presidente.
- 1929 — Se funda el Partido Nacional Revolucionario; termina la Guerra Cristera.
Glosario
- Porfiriato
- Período en que gobernó Porfirio Díaz (1876–1911).
- Hacienda
- Gran propiedad rural que solía tener trabajadores residentes sujetos por deudas.
- Ejido
- Tierra de uso común de una comunidad rural; fue la principal forma de reparto agrario después de la Revolución.
- Plan
- Manifiesto político que proclama una rebelión y sus objetivos, como el Plan de Ayala.
- Constitucionalistas
- Facción dirigida por Carranza que afirmaba querer restaurar el orden constitucional tras el golpe de Huerta.
- Soldadera
- Mujer que acompañaba y apoyaba a los ejércitos revolucionarios, a veces como combatiente.
- Corrido
- Canción narrativa mexicana muy utilizada para contar historias de la Revolución.
- Muralismo
- Movimiento artístico mexicano de grandes pinturas en muros públicos con temas históricos y sociales.
- Anticlericalismo
- Conjunto de políticas que limitan el poder y los privilegios de la Iglesia.
Preguntas y respuestas
¿Quién era «el bueno» en la Revolución mexicana?
No hay una respuesta sencilla. Cada líder luchó por objetivos distintos y todos los ejércitos cometieron actos de violencia. Hoy México rinde homenaje a muchos de ellos juntos, aunque lucharon entre sí.
¿Qué quería Zapata?
Sobre todo, que se devolvieran las tierras a los pueblos de Morelos y de otras regiones y que se dividieran las grandes haciendas, como establecía el Plan de Ayala.
¿Por qué intervino Estados Unidos?
Para proteger a sus ciudadanos e inversiones, influir en quién gobernaba México y responder al ataque de Villa a Columbus. En México, esas intervenciones se recuerdan como violaciones de la soberanía nacional.
¿Cuándo terminó la Revolución?
Muchos historiadores señalan 1920, cuando Obregón llegó al poder, pero otros eligen 1917, 1924, 1929 o 1940, según se centren en los combates, la Constitución o la construcción del nuevo Estado.
¿Cuántas personas murieron?
Nadie lo sabe con certeza. Las estimaciones de muertes adicionales van de varios cientos de miles a más de un millón. La pérdida demográfica total, que incluye la emigración y la reducción de los nacimientos, pudo alcanzar los dos millones.
¿Fue una verdadera revolución social o solo un cambio de gobernantes?
Los historiadores discrepan. Los revisionistas destacan las continuidades y el control de las élites; otros, como Alan Knight, sostienen que la movilización popular y agraria la convirtió en una verdadera revolución, aunque muchas promesas se cumplieran tarde o quedaran incumplidas.
Fuentes y lecturas recomendadas
- Mexican Revolution. Wikipedia
- Plan of Ayala. Wikipedia
- Constitution of Mexico. Wikipedia
- Emiliano Zapata. Wikipedia
- Pancho Villa. Wikipedia
- Soldaderas. Wikipedia
- Alan Knight, The Mexican Revolution (2 vols.). Cambridge University Press, 1986
- John Womack Jr., Zapata and the Mexican Revolution. Alfred A. Knopf, 1968
- Friedrich Katz, The Secret War in Mexico: Europe, the United States, and the Mexican Revolution. University of Chicago Press, 1981
- Friedrich Katz, The Life and Times of Pancho Villa. Stanford University Press, 1998
Redactado con ayuda de IA a partir de las fuentes publicadas arriba y revisado a medida que surgen nuevas investigaciones.